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Generosidad que desata el poder de Dios

2 Corintios 9:8 comparte: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.Una de las promesas del Señor es que tendremos gracia abundante y lo suficiente para toda buena obra. En el Antiguo Testamento, vemos que cuando Elías se enfrentó a los falsos profetas, pidió que se abriera una zanja para echar agua. Esto era difícil porque el pueblo enfrentaba una terrible sequía y el agua era lo más valioso que tenían. Sin embargo, obedecieron. Entonces, Elías dijo que Dios haría bajar fuego que consumiría el agua y así fue. De esta forma demostró que era mensajero del Todopoderoso.Para experimentar el poder del Señor en nuestra vida, debemos dar aquello que valoramos. La abundancia para todo tiempo y en todas las cosas depende de Dios, quien es dueño de cuanto existe y desea bendecirnos. Dar, sembrar y ofrendar son actos de amor, honra y obediencia que nuestro Padre valora, especialmente porque sabemos que los recursos que damos son para la buena obra. Abel es recordado en la Biblia por su ofrenda, ya que de esa forma demostró su adoración a Dios. Abraham, Josué, David, Salomón, Caleb, todos los héroes de la fe rindieron honor a Dios a través de su ofrenda, porque dar es la mejor forma de recibir, y sembrar es la única forma de cosechar.Malaquías 3:10 asegura: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.¡Dios nos reta a que lo probemos con nuestros diezmos y ofrendas! Su promesa es darnos bendición hasta que sobrebunde cuando cumplimos con el deber de honrarlo con el fruto de nuestra cosecha. Sin duda, Su Palabra se cumple en esta y todas las áreas que le confiamos. Acepta Su reto con la certeza de que no te defraudará.

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Revista Intercesores