Este año hemos vivido eventos gloriosos y también dificultades, grandes bendiciones y también complicaciones. Personalmente, doy gracias por muchas cosas. Doy gloria a Dios porque viví un milagro, volví a nacer, me recuperé de una severa enfermedad y cirugía intestinal que pudo matarme. Sé que hay propósito para mi vida, por eso, el Señor me guardó y me sanó.

 

Ahora, aprendamos algunos consejos para terminar bien el 2015 y comenzar con más fuerza el 2016, el año en el que alcanzaremos grandes propósitos y sueños, como José, quien es ejemplo de creer por imposibles.

 

Los sueños y anhelos pueden provocar problemas. José halló gracia delante de su padre, era el consentido y eso le provocó problemas porque dice la Palabra que sus hermanos lo aborrecían[1]. Yo soy el cuarto de cuatro hermanos. Fui “el colado” porque el menor tenía 12 años. Pero al final, tuve tres mamás y fui un gran consentido, lo que me permitió ir delante de Dios sintiéndome Su consentido. Así debemos sentirnos, hijos especiales, únicos, privilegiados de Dios, porque Él nos ama infinitamente. Si Él prometió que serás próspero y sano, así será. Nuestra identidad debe ser de hijos consentidos de Dios, claro que no malcriados, pero sí amados y cuidados al extremo.

 

Satanás miente, quiere arrebatarte tu identidad como hijo amado y meterte en una cisterna, en un pozo para matar tus sueños. Te pone alrededor de personas o situaciones complicadas, sin salida, como sucedió con José, el soñador. Talvez  este año perdiste un ser querido, no se dio un negocio, te endeudaste, parece que no hay salida, sin embargo, siempre hay esperanza. En el caso de José, fue su hermano Rubén quien tuvo compasión, por lo que no lo mataron sino que lo tiraron dentro del pozo[2]. Así que José, el hijo consentido, quedó allí, en el fondo de un pozo oscuro, desesperado, pero no derrotado, porque el sueño de Dios estaba en Su interior y a pesar de la circunstancia, sabía que el sueño se haría realidad. Puede ser que el 2015 haya sido el año del pozo, cuando caímos en la oscuridad y el desaliento, pero debemos terminar este periodo aprovechando lo que vivimos. Es tiempo de meditar, tal como José hizo en ese pozo. Debes pensar en todo lo que has vivido, hablar con Dios, reflexionar sobre lo bueno y lo difícil que experimentaste. Es como hacer un FODA de tu vida y analizar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas que has encontrado y descubierto. Fortalezas: eres hijo de Dios, lees la Biblia, tienes fe. Oportunidades: tienes trabajo, sirves a Dios. Debilidades: tus áreas que debes mejorar. Amenazas: lo que sucede a tu alrededor que no te favorece, los riesgos que te hacen vulnerable. Analiza cada aspecto para tomar conciencia de dónde te encuentras y determinar cuál es la mejor ruta para dirigirte hacia donde deseas llegar.

 

Dios tiene una oportunidad para ti, pero debes encontrarla. Si no meditas, si no buscas de Dios y oras, no encontrarás ese propósito que Él tiene para ti. Muchos quisiéramos escuchar audiblemente la voz de Dios, indicándonos qué debemos hacer, pero no siempre es claro. Cuando mi hija me preguntó cómo escuchaba a Dios, en el carro llevaba conectada la aplicación de mapas de waze que nos indica por dónde debíamos avanzar, entonces, el Espíritu Santo me indicó que escuchar la voz de Dios es justamente eso, encontrar cuál es nuestro destino, nuestro propósito y cómo llegar. Sabemos que tenemos promesas de bien porque somos consentidos de Papá, así que Dios me dijo que Él pone el destino final y nos indica paso a paso lo que debemos hacer, hacia dónde debemos avanzar. Cuando Dios nos guía, no necesitamos ver todo el panorama porque Él es quien nos va indicando hacia dónde dirigirnos.

 

Soñemos en grande ya que es la única forma en la que dependemos realmente de Dios. Un sueño pequeño lo alcanzamos solos, pero uno grande requiere de la ayuda de Papá, quien está dispuesto a apoyarnos para revivir esos sueños que talvez están en un pozo. No tengas miedo porque Dios te guiará paso a paso, centímetro a centímetro, solo quiere tu obediencia; no necesitas comprender todo, solo creer y poner el práctica Su Palabra.

 

Dale gracias a Dios por tus victorias, por lo que salió bien durante este año, y si tuviste una pérdida o dificultad, sal de la desesperación. ¡No más tristeza y angustia! Cree por tus sueños para dejar de vivir sin rumbo o sin objetivos. La vida es demasiado valiosa para dejarla pasar sin retos y metas. Puedes haber enfrentado momentos difíciles, tribulación, angustia, persecución, pero no estamos desamparados, derribados o destruidos[3] porque somos Sus hijos consentidos. Que no importe lo que otros te digan, nada ni nadie debe hacerte sentir menospreciado, porque nuestra victoria ya es un hecho. En este caso podemos decir que Papi paga, ya pagó por nuestra sanidad, prosperidad y salvación. El 2016 será el mejor año de tu vida, alcanzarás tus sueños, celebrarás la cosecha, solo debes renovar y revivir tus sueños.

 

Si ya tienes el sueño, ahora hay que planificar, de lo contrario, los sueños se transforman en frustración y amargura. En el bachillerato me hicieron un examen de aptitudes para saber qué podía seguir estudiando de acuerdo a mis capacidades y la psicóloga me dijo algo que marcó mi vida, un argumento que Satanás quiso usar para meterme en un pozo, me dijo: “Eres demasiado soñador, debes aterrizar los pies en la tierra para no vivir en las nubes.” Le creí y dejé de soñar, pero Dios me hablaba de Sus sueños de alcanzar a las naciones. El enemigo intentará meterte en un pozo para matar tu capacidad de soñar, incluso enviará mensajeros para decirte que no se puede lograr lo que anhelas. Pero en mi caso, no pudo matar mis sueños. Ahora, cuando organizo Noches de Gloria, busco siempre el estadio grande, el imposible, porque si mi Padre dice que sí, entonces, Él se encarga de todo. Apúntale a lo más difícil, a lo imposible y pregunta a tu Padre, si Él dice que sí, te respaldará y lograrás proezas. Un sueño es la antesala de la esperanza que nos lleva a la certeza, que fortalece nuestra fe. Si Satanás nos roba el sueño, nos roba la fe y el ánimo, por lo que nos aleja de Dios, ya que solo con la fe logramos agradarlo. No permitas que nada ni nadie robe tus sueños. Toma tus anhelos, retoma tu esperanza, certeza y fe porque toda deuda será pagada, toda enfermedad será sanada en el nombre de Jesús.

 

Así que es tiempo de creer, es tiempo de salir del pozo, ya no más oscuridad e indecisión. No hay límites para lo que podemos lograr, deja de lado los límites que le ponemos a la fe: temores, frustraciones, heridas, fracasos, argumentos. Sé libre de limitaciones y sueña en grande, cree en tu Papá por aquellos sueños olvidados y perdidos; no hay excusa de edad o recursos, no hay excusas físicas o terrenales, Dios es tu Padre y te pide que creas en que juntos pueden lograrlo.

 

¡Tu Padre desea que prosperes en todo![4] Cree porque serás sano física, afectiva y financieramente, porque el Señor quiere darte todo por amor. Somos Sus hijos consentidos. Dile: “Cumple mis sueños, hazlos grandes, prósperos, dame la esperanza, la certeza y la fe para ver las cosas que no son como si fuesen, ¡gracias, Papito!”

 

Somos llamados a amarlo sobre todas las cosas, de esa forma, sin duda, todo nos ayudará a bien, conforme a Sus propósitos[5]. El 2016 tiene un propósito de Dios para tu vida, confía porque ¡el Espíritu Santo te guiará para que alcances tus sueños!

 


[1] Génesis 37:3-5 relata: Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente. Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.

 

[2] Génesis 37:19-24 dice: Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

 

[3] 2 Corintios 4:8-9 explica: Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

[4] 3 Juan 1:2 asegura: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

 

[5] Romanos 8:28 dice: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

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