Nuestro Padre nos enseña a ser agradecidos. En la Biblia leemos sobre el pueblo de Israel que después de ser liberado por Dios a través de Gedeón no supieron ser agradecidos con los descendientes de ese hombre que tanto los benefició1. Recordemos que Gedeón fue quien le creyó al Señor que con solo 300 hombres iba a vencer a los madianitas. Pero años más tarde, los israelitas se olvidaron de ello y no fueron bondadosos, agradecidos con la familia de Gedeón. ¿Tú eres agradecido? ¿Recuerdas de dónde te ha sacado Dios? No te olvides que Él fue quien te levantó, no pierdas el agradecimiento, especialmente hacia quienes Él usó para darte trabajo, protegerte y bendecirte.

En Colosenses vemos que es un mandato ser agradecidos. Además el apóstol relaciona el agradecimiento con la abundancia de Palabra que podemos recibir. Así que al ser agradecidos tendremos seguridad de que Su mensaje y sabiduría morará en nosotros y nos enseñaremos unos a otros2. No podemos vivir aislados, debemos unirnos y exhortarnos mutuamente para salir adelante en Cristo Jesús. Si algún día pecas al extremo de caer, no te aísles, busca a tus hermanos. Necesitamos estar juntos para animarnos en los momentos de dificultad.

Debemos alabar a nuestro Señor con cánticos de alegría. A veces, en la iglesia nos da pena saltar y levantar las manos para darle gloria a Dios porque no queremos que se asusten las personas que llegan por primera vez, pero la Biblia nos enseña a adorar con júbilo, por lo tanto, nuestro deber es enseñar a hacerlo, no evitarlo porque algunos se sientan incómodos. Hay que cantarle a nuestro Dios con gracia, con alegría, no como sacrificio, sino con emoción y pasión. Algunos dicen que no lo alaban “porque no están bien con Él”, pero recordemos que lo alabamos y adoramos porque Él es Dios y lo merece. Todo lo que digas y hagas debe ser hecho para el Señor como acción de gracias. No importa si vas en auto o en bus, hay que dar gracias en todo momento. Incluso en los deportes; si juegas fútbol debes dar gracias porque tienes piernas para jugar, y ¡para que te las pateen! Así es la vida.

Cuando Jesús sanó a diez leprosos, solo uno regresó a dar gracias y lo hizo sin vergüenza, a gran voz y postrado en tierra, tal como debe ser. Ser agradecido le valió la salvación, así que obtuvo doble beneficio: ¡sanidad para el cuerpo y salvación para su alma!3 Si quieres que Dios te siga bendiciendo, si quieres que te dé docena de catorce y ese milagro extra, demuestra que eres agradecido. El Señor derrama favor más allá de lo que podamos imaginar cuando demostramos gratitud. Dile: “Señor te doy gracias por todo lo que has hecho y harás en mi vida!

En el libro de Esdras vemos que la gratitud se expresa con todo el corazón. Estos hombres de los que se habla en ese libro clamaban con júbilo, llenos de gratitud.  En el original, clamar es “gritar con fuerza”, por lo tanto, nosotros también debemos clamar con gratitud4. Debemos demostrar que estamos alegres y bendecimos Su nombre con júbilo en el corazón porque nos has bendecido. Que tu voz y tu corazón no se cansen de alabarle en agradecimiento por todas Sus bondades. Yo le doy gracias al Padre porque nos ha permitido servirle. Demuestra tu agradecimiento al Señor sirviéndole en todo lo que puedas. A veces somos demasiado delicados en la iglesia y nos alejamos por alguna incomodidad, pero si nos aguantamos en el trabajo porque recibimos un sueldo, ¿no es justo también ser perseverantes en el servicio a Dios? ¡Claro que sí! Sirvamos al Señor con alegría, con entusiasmo, con acción de gracias. ¡Gózate cuando le sirvas!

La alabanza en parte fundamental de la gratitud, porque un corazón agradecido no puede estar triste, sino alegre y jubiloso5. Yo estoy eternamente agradecido con Dios por Su gran misericordia en mi vida. Además le doy gracias al Señor por la congregación de Casa de Dios donde se le ama y honra6. También doy gracias a cada una de las personas que sirve en el ministerio, desde los que colaboran en los parqueos hasta los que amablemente me ofrecen un vaso de agua cuando predico. Te aseguro que si fuéramos más agradecidos veríamos menos problemas. El agradecimiento llena de gozo el corazón y nos alegra a todos.

Sabemos que sembrar produce cosecha, por lo que debemos dar acción de gracias a Dios7. Alábale por cuanto te ha dado, edifica en Su reino y te aseguro que recibirás doble porción de abundancia. Deseo con todo mi corazón que el Señor te levante, te sustente y prospere lo que  emprendas en Su nombre y para Su gloria. Hoy y siempre, alaba a tu Padre y llena tu boca de palabras de agradecimiento hacia Él y hacia quienes te benefician.

Versículos de referencia

1 Jueces 8: 33-35 dice: Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit. Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor; ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

2 Colosenses 3:15-17 comparte: Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

3 Lucas 17:11-19 relata: Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

4 Esdras 3:11-13 comparte: Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.

5 Salmo 100:1-5 exclama: Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría;?Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios;?El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;?Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias,?Por sus atrios con alabanza;?Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,?Y su verdad por todas las generaciones.

6 1 Corintios 1:4-9 dice: Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

7 2 Corintios 9:6-11 enseña: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito:?repartió, dio a los pobres;?su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

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