La Biblia nos enseña mucho acerca de la nada. El Señor dice que no podemos hacer nada sin Él[1], pero que con Él, todo es posible, por lo tanto, nada es imposible para Dios[2]. Es decir que podemos enfrentar situaciones donde vemos que nada sucede, porque nuestro Señor puede hacer todo a partir de nada. Talvez suena a herejía, pero los hombres podemos ser y hacer cosas que Dios no puede. Por ejemplo, podemos ser ignorantes, pero Dios no, ya que todo lo sabe, es omnisciente. Nosotros podemos estar ausentes, pero Dios es omnipresente, aunque a veces pensemos que no. David lo dijo: “Si voy al cielo, al mar, al monte, no importa dónde vaya, Dios está allí.” También podemos sentirnos impotentes, pero Dios es omnipotente, todo lo puede. Y lo que Él hace, fluye de quién es Él, porque Su naturaleza es bondad[3]. Otra cosa es que nosotros podemos estar sin hacer nada, pero Dios no, ya que siempre hace algo. Los pescadores no pescaron, pero cuando Jesús se involucró, todo cambió, hizo algo de la nada. Esa es la expresión de Su bondad.

Pensemos en matemática: nada más nada es igual a nada; nada multiplicado por nada es igual a nada. Ahora veamos: diez más nada es igual a diez. Diez multiplicado por nada es igual a nada. De esta aritmética podemos aprender que una situación quedará igual si no haces nada, pero si multiplicas esa nada, la situación simplemente desaparece. Si un matrimonio no hace nada, queda igual, pero si multiplica esa apatía, esa nada, entonces, se acaba. En la relación con Dios es igual, si tu es débil, nada cambia, pero si multiplicas la nada, tu relación con Dios se acaba. Por lo tanto, ¡dejemos de multiplicar la nada y sumemos acciones positivas!

Génesis 1:1 explica que al principio, no había nada, así que Dios creó la luz, el mar y la tierra, los peces, los pájaros, y también creó a la humanidad. Dios hace todo de la nada y no puede quedarse sin hacer nada. Él es creación y acción infinita. Nosotros no podemos colgar algo en la nada, pero Dios, sobre la nada, tiene suspendida a la tierra[4]. No subestimes lo que Él puede hacer con la nada, porque siempre está obrando algo.

Dios puede tomar una promesa y hacerla realidad a partir de nada. ¡Me encanta lo que el Señor puede hacer con la nada, para Él, la nada es una oportunidad! Puede obrar maravillas con la nada, más aún a través de personas que tiene fe en lo que Él puede hacer.

Nosotros debemos tener cuidado con la nada. Si tienes temor de quedarte sin nada, puedes enfrentar un gran riesgo de mantenerte retraído, como sucedió con el siervo que recibió un talento y lo enterró, por miedo a quedarse sin nada. No podemos servir a Dios con temor de quedarnos sin nada. La mujer viuda solo tenía unas monedas, era poco, pero lo entregó y valió la pena. El temor de quedar sin nada nos disminuye y mantiene en la nada, en el vacío. La vida de quien no entrega algo es pequeña, pero quien procura el bien y se entrega, encuentra favor[5]. Nuestra vida y ministerios disminuyen si tenemos miedo de quedar sin nada, así que debemos ser generosos con acciones y palabras, entonces, Dios multiplicará.

Al hablar de nada, hablamos de fe, que es garantía y certeza de lo que aún no existe[6]. Tener fe es ir en contra de la naturaleza humana que fundamenta sus expectativas en sus experiencias. Por eso, una persona se vuelve desconfiada si fue engañada alguna vez. Pero alguien que tiene fe, elevar su experiencia al nivel de su expectativa y se esfuerza por alcanzar lo que ha soñado que logrará. No reduzcas tus expectativas porque será la nada lo que recibirás. Tus expectativas deben ser altas, tu fe debe ser grande y tus experiencias serán iguales. Muchos pastores comienzan con grandes esperanzas, pero luego, van disminuyendo y se quedan sin nada. El temor y la expectativa limitada, te llevará a la nada. A veces decimos que no somos nada, que no tenemos nada porque hemos fracasado, estamos quebrantados, pero lo único que Dios quiere es tu buena actitud para creer y hacer algo con esa nada que le presentas. Uno de nuestros lemas en la iglesia es “Ven tal como eres”. Si sientes que no tienes nada con qué contribuir, te mantendrás en la nada. Ese pensamiento nos mantiene con los brazos cruzados; al contrario, alguien que piensa: “Daré lo poco que tengo, mi tiempo, mi ánimo”, sale de la nada y logra mucho.

Si no contribuyes para edificar a otros, te quedarás en la nada, ya que el primer paso para avanzar es pensar que tenemos algo que dar. Para tener amigos, debes ser amigo. Puedes romper el poder de la nada en tus relaciones, en tus finanzas, en tu familia. No le tengas miedo a la nada, no vivas con expectativa de nada, no vivas sin contribuir porque para Dios, la nada es una oportunidad. El Señor puede hacer crecer una iglesia, cambiar la situación económica de alguien, a partir la nada, porque para Él nada es imposible. Lamentablemente, muchos se mantienen en la nada porque hacen una doctrina de ello y dicen: “Solo Dios puede, yo no puedo, soy nada.” Claro que Dios puede, pero obra a través de nosotros. Si crees que eres salvo, puede hacer algo en tu vida porque ha puesto una semilla de grandeza.

Dios nos salvó, nos llamó, nos dio propósito y nos empodera con Su gracia[7]. Si creemos en Jesús como nuestro Salvador, hemos ganado la vida eterna, pero mientras vivimos, estamos llamados a hacer algo, no solo quedarnos esperando la muerte. Se trata del aquí y ahora para lograr salir de la nada y contribuir con algo. Tenemos un propósito que alcanzar, no fuimos creados para la nada sino para mucho, por eso nos ha dado dones y talentos.

Sin Cristo somos nada, pero con Él, nuestra expectativa aumenta, porque nos abre los ojos y nos presenta oportunidades, nos da esperanza. Dios puede romper el poder de la nada sobre nuestra vida. Si sientes que está ausente, créeme que no es así, Él no está lejos, en Él vivimos, somos y hacemos grandes proezas. Dios hará algo grande con la nada de tu existencia, solo debes entregarte a Su propósito. Él hará algo de la nada en tu matrimonio, en tu ministerio y en tu familia. Créele, no vivas con expectativa de nada, aférrate a la fe, no vivas con temor a la nada, porque Él puede hacer algo maravilloso contigo. Nuestro Señor rompe las reglas naturales, puede dar vida donde parece que no hay. En Él nada es estéril y todo puede dar abundante fruto. ¡Créelo, lo mejor está por venir para ti!


[1] Juan 15:5 dice: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

[2] Lucas 1:37 asegura: Porque nada hay imposible para Dios.

Marco 10:27 relata: Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

[3] Salmo 119: 68 asegura: Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos.

[4] Job 26:7 asegura: El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada.

[5] Proverbios 11:27 enseña: El que procura el bien buscará favor; mas al que busca el mal, éste le vendrá.

[6] Hebreos 11:1 NVI explica: Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.

[7] 2 Timoteo 1:9 comparte: quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.

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