Iniciamos un nuevo año y el Señor nos respaldará. Las sagradas Escrituras son la profecía máxima, si el Señor lo dice en la Biblia así será, porque Su Palabra se cumple. ¡Créele! Una de las historias que Dios me ha mostrado para este inicio de año es la pesca milagrosa, cuando Jesús provocó que Pedro obtuviera más peces de los que podía cargar en su barca[1]. Todos hemos escuchado la historia y tiene una profecía poderosa que está dentro de ti, porque hay cosas dormidas que se van a despertar, cosas que creías perdidas que recuperarás. Demos la bienvenida al 2016, un año donde Dios restituirá lo que se había perdido, lo que nos quitaron, ¡vienen tiempos de restitución! Cree porque esta es Palabra para ser creída, recibida y celebrada.

 

Sabemos que los días más normales pueden convertirse en los más extraordinarios. Eso le sucedió a Pedro y te sucederá a ti. ¡Hoy es uno de los mejores días de tu vida, es el primer domingo del año y hay puertas que se abren que nadie cerrará! Esta será la mejor temporada de Dios para nosotros. Este año Dios te sorprenderá con bendiciones jamás imaginadas.

 

La Palabra dice que había dos barcas en la orilla, pero realmente era más porque la pesca era fuerte para la economía. Pero solo dos llamaron la atención de Jesús. Haz algo que llame la atención del Maestro, ¡grita, salta, haz algo! Él busca a quienes le llamen la atención. En este año, los ojos del Señor te estarán buscando para bendecirte, llama Su atención para que te vea y te bendiga. Libera tu potencial, hay cosas dormidas en ti que despertarán porque has llamado la atención del Maestro por tu fe y osadía. Arrebata la Palabra para que se haga realidad en tu vida.

 

Una barca era de Pedro y la otra era de Juan. Jesús escogió la de Pedro, y seguro Juan se entristeció porque no lo escogió. A veces decimos: “¿Por qué a él lo bendice y a mí no?” Pero Jesús sabe lo que hace, Pedro era sanguíneo, no sabía esperar, sin embargo, Juan también recibiría su bendición. Ese era un momento intenso para Pedro, quien luego estaría de pie para enseñar, por lo que tenía que sentarse para aprender. En 2016, te levantarás para enseñar. Hay tiempos para estudiar y tiempos para enseñar. ¡Se levanta una nueva generación de profesionales! Si estás por graduarte, te digo que valdrá la pena cada quetzal invertido, Dios te devolverá miles, termina tu carrera porque dentro de poco tiempo se necesitarán profesionales y te escogerán.

 

Pedro y Juan estaban a la orilla, Jesús les dijo que salieran de esa zona de seguridad, y también nos lo pide a nosotros. Ve por nuevos desafíos este año, atrévete, sacúdete, sal de la orilla, ve mar adentro a buscar más. Debes atreverte porque Él sabe qué pensamientos tiene para nosotros, pensamientos de bien, no de mal. En este año, todo te saldrá bien, arrebata esa promesa. Hasta lo que tendría que funcionar mal te saldrá bien, todas las cosas obran a bien para quienes aman a Dios, así que no hay forma que te vaya mal. Alguien dirá: “Si todo sale para bien, ¿por qué me echaron del trabajo?” Porque hay algo mejor, piensa que te hicieron un favor, de lo contrario, no hubieras descubierto el talento que tienes. Así que enfrenta todo con fe, seguro de que obra para bien.

 

Jesús le pidió a Pedro que bogara mar adentro donde estaba lo mejor, y eso es lo que sucederá en nuestra vida. Estar en la orilla fue un tiempo de entrenamiento, pero es tiempo de ir al mar con Dios para obtener abundancia. Es tiempo de demostrar todo lo que aprendiste con el Maestro. Sé que habrá resistencia, porque en el mar hay olas, pero obtendrás lo que Jesús te ha prometido. ¿Por qué tanta carga en 2015? ¡Porque Dios estaba fortaleciendo tus piernas y tus brazos para soportar la bendición! Dios no está en tu contra, no está enojado contigo, te dio mucho peso antes para fortalecerte, este año tu forma de caminar no es la misma, ahora estás fortalecido, has pasado por una transición, y ahora te levantas para conquistar. Tu fe es fuerte y resistente para recibir. No es que la piedra se fuera a mover sino que te ibas a fortalecer al empujarla. ¡Gracias, Dios, por las piedras que empujé, algunas no se movieron, pero estoy más fortalecido!

 

Cuando Pedro obedeció, la red estaba tan cargada que parecía que se había trabado, era tanta la bendición que si no la compartía, se hundía. Allí entra Juan a recibir también. Este año, Dios cambiará tu frustración en milagros, la red vacía de ayer será la red del milagro de hoy y de mañana. Pedro compartió con Juan la pesca milagrosa, él no tiró la red, no se esforzó, solo estaba allí con Pedro y también recibió bendición. Ambos regresaron con la barca llena. Uno fue seleccionado, el otro solo esperó, vale la pena alegrarse por tu hermano, vale la pena la espera, porque Dios te dará alegrías también a ti.

 

El tiempo de la orilla se acabó, ahora serás el seleccionado, el bendecido con abundancia que compartirás con quienes están esperando. Este es el año de recibir porque esperaste, fuiste paciente. Recibe tu bendición, tu unción. Dios cambiará tu vergüenza en doble honra en 2016. El tiempo de las pérdidas se ha acabado. Dios te da sabiduría ahora para caminar de forma diferente y recibir en abundancia. Tu casa será restaurada, quienes se han ido, volverán. Dios rompe toda palabra de maldición, tu familia no será destruida, hay un manto de restauración y de bendición que cubrirá tu casa. Si pensabas irte de tu casa, ¡no lo hagas! Guatemala será conocido como tierra de provisión, el pacto que hiciste con el Señor será honrado por Él. Este es año de muchas decisiones, no serán equivocadas, sino acertadas. Has sido escogido por Dios para grandes cosas. Adóralo por lo que viene, por lo que ya está sucediendo. Este es el año que te alejarás de la orilla y alcanzarán un nuevo nivel. Conforme a tu fe será hecho, cosas grandes y poderosas ya iniciaron. ¡Señor, en 2016, estamos fortalecidos para recibir todo lo que pondrás en nuestras manos!

 


[1] Lucas 5: 1-7 enseña: Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

 

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