Puedo decir que he experimentado tres conversiones a lo largo de mi vida. La primera cuando le entregué mi corazón a Jesús; luego, varios años después cuando el Espíritu Santo me bautizó y me reveló una increíble dimensión de poder, y después, hace un tiempo cuando el Señor me movió a aprender en la Escritura los principios de Su reino. Entonces, me ha convertido integralmente, de corazón, de espíritu y de entendimiento. Ahora tengo una mentalidad totalmente nueva, soy capaz de creer y de hacer lo que nunca pude imaginar, porque comprendo que Él desea redimirnos a todo nivel. No solo quiere hacernos libres del pecado, sino que también libres de las ataduras que nos impiden aceptar verdades tan importantes como nuestra identidad como hijos y herederos de nuestro Padre, quien desea que asumamos nuestro papel y tomemos lo que nos pertenece, especialmente la tierra.

La Palabra dice que la tierra no se venderá porque es propiedad de Dios, quien te la da como herencia ya que eres Su hijo. Por lo tanto, somos  legítimos dueños de la tierra y es nuestro derecho luchar por ella, pagar rescate y poseerla[1]. Si alquilas casa, tu oración no debe ser que tengas dinero para la renta, sino que puedas comprar una casa que heredes a tus hijos. Si no hay tierra no hay Reino para gobernar, por eso es tan importante poseerla. Tu tierra es bendita, tu nación es tu herencia, ¡reclámala!

Cuando la Biblia habla de redención no solo habla de redimir del pecado sino de una redención integral que devuelve vida eterna, entendimiento y también la tierra a la que tenemos derecho. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y cuando habla de la ley se refiere al pensamiento religioso que incluso limita nuestra fe. Puede sonar controversial, pero así es. Recordemos que Jesús muchas veces predicó en contra de lo legalistas que era los fariseos, quienes había retorcido la ley a su conveniencia, ahogando al pueblo y alejándolo de Dios[2]. Ahora podemos afirmar que en gran manera, la religión, la actitud religiosa que asume una falsa humildad es la responsable de la pobreza y del caos en América Latina, porque hace pensar a las personas que desear una vida de bendición material es pecado, cuando Jesús pagó por nuestra abundancia en todo sentido. No pienses que anhelar una vida abundante en amor, provisión y salud es ser materialista y poco espiritual, ya que es natural que el hombre desee poseer tierra, porque la promesa del Señor es darnos las naciones por herencia.

Deja de mostrar desprecio por la tierra, porque esa es la razón por la cual no la trabajamos y desperdiciamos nuestra bendición. No permitas que la religión te conduzca a un mundo de misticismo. Vivimos en la tierra y debemos hacerla producir para nuestro beneficio. Necesitamos el Evangelio del reino de Dios que además de darnos salvación, nos dice cómo salir de la pobreza, de la desgracia y nos otorga el honor de una buena vida como herederos. La religión nos esclaviza, pero el reino de Dios nos libera, nos transforma y nos mueve a esforzarnos para hacer valer nuestros derechos sobre la tierra que debemos poseer. Ta importante es este concepto de redimir la tierra y poseerla que Dios provocó la fe de Abraham diciéndole que le daría tierra. ¡Y lo llamamos el padre de la fe! Además, fue un hombre que vivía en abundancia, era un gran potentado, poseedor de ganado y tierra. ¡Despierta y convéncete de que anhelar tierra es bueno y deseable para Dios!

Adán fue formado de la tierra. Por lo tanto, tierra y hombre son lo mismo. Somos tierra con soplo de vida[3], por eso es normal desear tierra. Si leemos el Éxodo, veremos que lo que realmente motivó al pueblo de Israel a salir de la esclavitud de Egipto, después de cuatrocientos años, fue la promesa de que recibirían una tierra de la que fluía leche y miel. La idea de poseer la tierra te inspira a vivir, a hacer proyectos grandes, a seguir adelante, a tener fe y a creer en Su Palabra. ¡La tierra es nuestra! Dios nos la dio para sojuzgarla y para disfrutarla. Cristo vino para redimirnos del pecado y para que tuviéramos la capacidad de redimir la tierra porque nos pertenece. Según la Biblia, somos señores de la tierra y de toda obra de las manos de Dios[4]. Hay tanta gloria en ti, que el Señor te dio la capacidad de cuidar toda la creación para que la poseyeras.

En nuestro país hay violencia, guerra y miseria porque los malos dominan la tierra, cuando los hijos de Dios deberían revelarse y tomar su herencia. Hasta que tomes la tierra, habrá paz. Somos la esperanza de la nación. ¡Debemos poseer y redimir la tierra[5]! Todo aquel que cree en Cristo ha dado el primer paso para disfruta del Evangelio de la salvación que nos da el derecho a la vida eterna, además de disfrutar del Evangelio del Reino que nos otorga derecho a la tierra, como personas rectas[6]. Tu mayor testimonio como hijo de Dios se da en el mundo, no solo  alejándonos del pecado, sino viviendo en prosperidad y posesión de la tierra, producto de nuestro esfuerzo y trabajo honrado.

Cuando ofrendes al Señor y le des el diezmo que le corresponde, dile que estás pagando el rescate por la tierra que te pertenece, por la de tus hijos, por la posesión de tus generaciones. Sé libre de la religiosidad que te impide asumir tu papel como heredero del Señor. Los yugos que te impedían poseer tu tierra se rompen en el nombre de Jesús. El propósito de Dios es que poseas y liberes la tierra para bien de la humanidad. El Espíritu Santo te capacita, te llena y te unge para conquistar y liberar la tierra de la maldad. Tienes la responsabilidad de poseerla y llenarla de bendición. ¡Redime tu tierra,  así como has sido redimido por la sangre de Cristo!

 

Versículos de Referencia:

[1] Levítico 25:23-24 dice: La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra.

[2] Gálatas 3:13-14 explica: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

[3] Génesis 2:7 enseña: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

[4] Salmo 8:4-6 comparte: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,?Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles,?Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;?Todo lo pusiste debajo de sus pies:

[5] Salmos 37:9-11 asegura: Porque los malignos serán destruidos,?Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo;?Observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra,?Y se recrearán con abundancia de paz.

[6] Proverbios 2:21-22 enseña: Porque los rectos habitarán la tierra,?Y los perfectos permanecerán en ella, mas los impíos serán cortados de la tierra,?Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

 

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