Me parece que gran cantidad de personas tenemos deudas, tal vez nueve de cada diez. ¡Estamos endeudados y debemos superar esa situación! En primer lugar, debemos procurar hacer “un guardadito” de hoy en adelante.  Para quienes reciben un salario, se aplica la fórmula 20-80, apartar 10 para Dios, 10 para mí y 80 para lo demás. Los que trabajan por cuenta propia, los que tienen un negocio, la fórmula es 30-70: apartar 10 para Dios, 10 para mí, 10 para el negocio y 70 para el resto.

 

Una señora millonaria de San Pedro Sacatepéquez me dijo que ella solo había sacado sexto primaria y que su mamá apenas había aprendido a leer y escribir, pero le había enseñado a ser millonaria, y me preguntó: “¿Quiere que le diga cómo, doctor?” Claro que sí porque títulos vemos y billeteras no sabemos. Y su fórmula es: “Billete ganado, medio comido, medio guardado”. Repítelo seis veces, ¿por qué? Porque científicamente está comprobado que a la sexta vez ya se grabó en tu memoria. La preparación mejora los ingresos, pero no garantiza hacer dinero. Yo conozco gerentes sin dinero y bodegueros con buenos centavos guardados, así que no debemos menospreciar la sabiduría de los demás para alcanzar buena situación financiera.

 

Solo el necio gasta sin reflexionar y se empobrece, eso lo enseñó Salomón al pueblo[1]. Luego de dieciocho años de enseñar por Latinoamérica, me doy cuenta que el insensato, el imprudente y el inmaduro se empobrecen, al contrario, el sensato y prudente, el sabio guarda poco a poco y se enriquece.

 

Todos quisiéramos que el Señor nos haga millonarios, pero si hacemos números de lo que hemos ganado en un año, en cinco y en diez años, vemos que realmente nos ha bendecido, lo que pasa es que despilfarramos Su provisión. Cambiemos el paradigma de que la plata se hace con más entradas, porque se hace con menos salidas. Dios te bendice cada año con tus ingresos, ¿dónde está ese dinero? En un montón de trapos, en zapatos que ya no te pones, en chunches que ya no usas. Así que Dios puede decirte: “¿Cómo quieres que te mande un millón si con lo que te he dado estás hecho un colocho?” Te manda el millón y te vuelves chusema, enloqueces. Es como si le dieras un helado de una bola a tu hijo y lo bota, ¿le darías un helado de tres bolas? ¡Claro que no! Dios es tu Padre, es bueno, generoso y justo, pero no es alcahuete, si no has administrado bien los miles que te ha dado, ¿cómo esperas que te envíe millones? La ley de Dios es que demuestres ser fiel con lo que te da, para que te dé más.

 

Te contaré qué hicimos con mi esposa para salir de deudas. Soy cirujano dentista, ejercí por cuarenta y dos años, pero hice a un lado esa carrera para dedicarme a enseñar sobre finanzas. En 1990, con extraordinarios ingresos mensuales, vimos que teníamos una enorme deuda, veintidós acreedores en total, debíamos Q782 mil, que en ese tiempo era una gran cantidad de dinero. Entonces, también teníamos problemas en el matrimonio, porque cuando los problemas financieros entran por la puerta, el amor sale por la ventana. La esposa, si te sirve algo de comer o el cafecito, no te lo da con cariño sino que te dice: “Hartátelo, si querés”. La causa número uno de divorcios gira alrededor de los problemas de dinero.

 

Todos queremos salir de deudas, así que para comenzar en este mes, haz un presupuesto. Lo que no nos gastemos será nuestra ganancia, el ahorro y el capital, lo que en Guatemala significa: “pisto, marmaja, pishcoy”. ¿Cómo se hace la plata? Con lo que se gana y no se gasta, porque esa es la ganancia que poco a poco se incrementa. Si haces cálculos, por todo lo que has trabajado, deberías tener una buena cantidad en el banco, en terrenos, parqueos o algo, no un montón de trapos.  Una joven de un poco más de 30 años sí aprendió y ahora tiene inversiones, compró terrenos donde antes no se vendían, pero ganaron plusvalía y ahora puede alquilar. Ella fue de menos a más, con paciencia, aplicando los principios que di en un seminario.

 

Para aumentar nuestro capital, lo primero es salir de deudas. Paga primero las pequeñas, esas cremas que compraste a la vecina, los fustanes, los gustitos; luego, hay que salir de las de “américan estrés” y máster card, que más bien debería llamarse “embrocar”. Cuando pagas esa deuda pequeña cobras ánimo para avanzar y pagar el resto. Sales de la depresión grado 1, del desánimo, de la oscuridad del pozo. Pero es importante ya no veas tus circunstancias sino al Señor que merece toda la atención, como Job quien a pesar de todo lo que le sucedió, dijo que fijaría su mirada en el Señor. Su problema fueron los “amigos” que llegaron a decirle “pobrecito”, así que nada de fijarse en las penas porque solo deprimen.

 

Entonces, sal primero de las deudas pequeñas, porque ese abono se lo sumas a las medianas y luego a las grandes. Esa estrategia se llama bola de nieve. ¡Úsala, verás que funciona! Otra estrategia es juntar todas las deudas y buscar un solo acreedor que te cobre menos intereses, porque no hay dinero que alcance cuando tenemos tantas deudas. Mi esposa decidió vender almuerzos y yo los repartía. Era doctor colegiado con posgrado en el extranjero repartiendo almuerzos. Puedo decirte que me tragué dieciocho furgones de orgullo y no menos de cinco toneladas de ego porque en las pruebas se aprende humildad. Si no lo has aprendido, te profetizo que llegará el día, porque dice el Señor que allá arriba no se entra brincón, inflado, sino planito, ¡Dios es sencillo! En Su reino se sube bajando. Si subes empujando a los demás te bajarán, porque el que se exalta será humillado, y el que es humilde será exaltado.

 

Con mi esposa llevamos treinta y tres años sirviendo al Señor. Durante esos años hemos visto gente que nos rebasa, pero esta carrera no es de velocidad sino de resistencia. Al hacerlo con nuestras fuerzas, las cosas avanzan pero no persisten. Veamos que a Jesús lo humillaron, pero luego fue exaltado a lo sumo. La clave es ser humilde, porque a nadie le cae bien la gente pesada y arrogante.

 

Además de pagar en orden, consigue trabajos extra. Nosotros vendimos almuerzos y yo también conseguí trabajo de catedrático en una universidad. Iba a la hora pico, cinco de la tarde, regresaba a las diez de la noche a envasar café para restaurantes. ¡En una hamaca rascándote la panza no saldrás de deudas!, luego vendrán otros tiempos, no le debas nada a nadie, paga y vivirás tranquilo.

 

El tercer consejo es vender todo lo que ya no se usa, pero en buen estado. Además, baja tu nivel de vida, tu nivel de gasto, nada de restaurantes ni lujos, organiza el “bufet de sobriné”, es decir, un día, cómanse todas las sobras de la semana. Estás hasta el copete de deudas y comiendo a todo lujo, ¡no es posible! Todo ingreso adicional debe irse a pagar deudas. Además hay que ser honrado, nada de contribuir con la piratería y la corrupción.

 

Por último, siembra semillas de dinero y cosecharás dinero. Es natural que cosechas lo que siembras. No esperes cosechar rosas si siembras chichicaste. Si quieres cosechar frijol, ¿qué debes sembrar? Frijol. Para cosechar dinero, debes sembrar dinero. Una joven me preguntó cómo salir de deudas a los 19 años porque su padre había muerto y ella asumió la gran carga de su familia endeudada. Aunque yo también enfrentaba mi propio dilema, sembré un cheque mensual en la familia de esa joven. Incluso cuando ya casi no podíamos, se lo di, y no me arrepentí, porque la cosecha fue grande para pagar mis deudas. Así que al sembrar cosecharemos. Tal como dice Juan Romero: “Una cosa he aprendido al caminar, que cuando mi Padre me pide, es porque me quiere dar, y cuando me da, es porque me quiere pedir, en el asunto de dar no hay quien a mi Padre le pueda ganar”. ¿Necesitas dinero extra?, debes sembrarlo.

 

Ahora puedo decir que de mi desgracia financiera se han levantado 68 mil familias. Así que todo tuvo buen propósito porque yo crecí y muchas personas conmigo. No olvides los principios: siempre aplica la fórmula que te acomoda según seas asalariado o trabajes por tu cuenta; guarda sabiamente para tener; siembra para cosechar y sé humilde. Si Jesús vive dentro de nuestro corazón, si tu vida está en manos de Dios, todo vendrá por añadidura. Esa es la mejor inversión, vale la pena abrir de par en par las puertas del corazón para que Jesús pase adelante. Digámosle con fe: “Señor perdona nuestra mala mayordomía, nos has dado abundantemente con amor, estás dispuesto a darnos mucho más si administramos bien. Derrama con abundancia las riquezas del cielo. ¡Gracias, Padre”.

 

 


[1] Proverbios 13:11 (TLA) dice: Lo que fácilmente se gana, fácilmente se acaba; ahorra poco a poco, y un día serás rico.

 

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