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Gracias a Dios, mi matrimonio ha sido maravilloso. Luego de 27 años de casados, puedo decir que Sonia y yo nos amamos mucho más que antes, y al ver nuestra relación, reflexiono en lo que nos ha mantenido unidos, porque estar casados en una proeza. Cuando amas al Señor y lo demuestras con tus acciones, tus relaciones mejoran.

El libro de Cantares nos habla del amor que no puede apagarse con nada1. Esa es la cita que Sonia y yo anotamos en nuestras invitaciones de boda. Y realmente fue como una profecía porque hemos superado muchas dificultades y nada ha podido apagar nuestro amor. Nuestro hogar sigue de pie porque tenemos el fundamento bíblico que nos sostiene en todo momento.

Claro que no ha sido fácil, porque todo cambia con el tiempo. Nosotros cambiamos; antes teníamos más pelo; algunos tenían curvas, ahora son una sola circunferencia compacta, a pesar de todo ello, el amor por tu pareja no se puede apagar. Yo sueño con el día cuando entre arrugas podamos amarnos con mi esposa, estaremos viejitos y será hermoso, no lo dudo. Estoy seguro que ahora, al decirle a tu cónyuge: “Te amo”, no es lo mismo que durante la luna de miel, porque hoy el amor ha madurado y se ha fortalecido. Así es como debe ser.

La cita de Cantares también habla de gran valor del matrimonio ya que no hay bienes que lo puedan comprar. No importa si la casa donde viven es grande o pequeña, cuando hay amor debemos dar gracias a Dios porque nos ha dado el regalo más preciado. ¿De qué sirve una casa amplia si la familia que vive en ella no se demuestra amor? A tu pareja no la puedes comprar en ningún lugar, ¡es demasiado valiosa! Por lo tanto, debes apreciarla y amarla.

Nuestro Señor nos motiva a buscar acuerdos2. La palabra acuerdo se utiliza específicamente para definir el compromiso matrimonial. Cuando Sonia y yo nos casamos, ella tenía 19 años y yo, 23. Recuerdo que el abogado nos preguntó si nos casaríamos con bienes separados o mancomunados y yo le dije que daba igual porque no teníamos nada, así que pedir una división de bienes era vano, además, significaba dudar de la permanencia de nuestra relación. Ese fue nuestro primer acuerdo y no nos hemos arrepentido de ello. No es posible caminar juntos si no se está de acuerdo. En el matrimonio, no necesariamente estamos de acuerdo, pero necesariamente debemos ponernos de acuerdo con el objetivo de reafirmar nuestro compromiso de amarnos y avanzar juntos. Algunos hombres con el tiempo cambian a su esposa de 50 años por dos de 25, en vez de bendecir a Dios porque ambos envejecieron juntos y aprender a conectarse para fortalecer su relación. Sabemos que conectar es unir dos partes para que una reciba el beneficio de la otra. Por ejemplo, al conectar un aparato a la corriente eléctrica, recibe el beneficio de la energía y funciona. Por eso, el hombre se casa solo con una mujer y viceversa porque la naturaleza da testimonio de que únicamente un hombre y una mujer pueden unirse para engendrar y formar una familia. Y para mantener conectada a la familia es necesario enchufarse con la mente y el alma, no solo con el cuerpo.

El Señor también nos motiva a buscar claridad en nuestra comunicación, porque lo que no se comprende es como si no se hubiera dicho y ese intento de enviar un mensaje no sirve. ¡A veces parece que hablamos diferentes idiomas! Necesitamos humildad para escuchar y para darnos a entender, de lo contrario es como escuchar esa trompeta con sonido incierto de la que habla la Biblia3. Si tu esposa al pasar por un restaurante te dice: “Mmmm, qué rico aroma”, lo que está diciendo es que quiere que la invites a comer a ese lugar. Las mujeres son difíciles de comprender, por eso no debemos intentarlo, solamente debemos concentrarnos en amarlas y demostrárselos.

Sin embargo, las mujeres también deben aprender a ser más claras en su comunicación. No le tires tantas indirectas a tu esposo. Si ves que no te comprende, dile claramente lo que esperas de él. Así te evitas mal entendidos y heridas. No ores para que tu marido tenga el don de interpretación de lenguas, pide porque te regale el don de expresarte con asertividad. Tanto hombres como mujeres, ¡debemos aprender a comunicarnos! Una pareja que aprende a comunicarse y a lograr acuerdos se fortalece.

Dios, en Isaías, nos llama a ponernos a cuentas, es decir que razonemos juntos, respecto a nuestros pecados. Si quieres que te perdone, te llama a ponerte a cuentas, a buscarlo, seguro de que lo encontrarás. Lo mismo sucede en el matrimonio; si cometemos faltas, debemos pedir perdón, razonar juntos para reconciliarnos. La vida no es fácil, cometemos errores, pero vale más la pena enfrentarla juntos, en compañía de quien nos ama, que solos. El perdón es poderoso para mantener unidad. Nuestro Señor nos enseña a pedirlo y a otorgarlo, especialmente entre esposos y seres queridos. Abre tu corazón, comunícate para lograr acuerdos y permanecer juntos en el amor del Padre, quien desea bendecir a tu familia.
Versículos de referencia

1 Cantares 8:7 dice: Las muchas aguas no podrán apagar el amor,Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.

2 Amós 3:3 dice: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

3 1 Corintios 14:8-11 comparte: Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.

 

 

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