La importancia de creer

CONÓCENOS

La falta de fe en los discípulos de Jesús llegó a provocar discusiones entre ellos y otras personas.[1] Ese es un reflejo del cristianismo de hoy, donde discuten unos con otros promoviendo la controversia y creando enemistades absurdas al punto de caer en lo ridículo. Mucha gente se me acerca para pedir mi opinión acerca del significado de determinadas Escrituras ―para ver si es el mismo que les dan otros― y yo me pregunto hasta cuándo tendremos que discutirlas en vez de creerlas.

La vida de quienes aparecen en Hebreos 11 fue justificada mediante la fe porque simplemente creyeron sin más cuestionamiento; pues no es lo mismo conocer a Dios que creerle. Creer es tan importante que ni siquiera la gracia funciona sin fe.[2] Ninguno puede garantizar que toda su vida caminará sin resbalar o tropezar, pero la gracia de Dios siempre nos levantará y, mientras más nos movamos por fe, menos religiosos seremos, por lo que dejaremos de preocuparnos por las formas y nos enfocaremos en el fondo. Yo sueño con un pueblo cristiano que viva de forma sencilla, sin usar lenguaje “evangelicoide”, que pueda convivir en armonía con todos sin importar si son pecadores. Creer es tan importante que sin fe es imposible agradar a Dios. ¡Cree en el amor y bendición de nuestro Señor! Somos salvos porque Dios perdonó nuestro pasado y también nuestro futuro. Él sabe que cometeremos errores, pero Su gracia, activada por nuestra fe, nunca se agota.

La fe necesita de personas inusuales, pero las personas inusuales también requieren pensamientos y acciones inusuales. La fe hay que ejercerla porque es una palabra que no se puede conjugar correctamente si no se acompaña de una acción. Moisés, Noé, Abraham, David, Jacob, Nehemías y muchos otros no pensaron y actuaron como el resto. Cuando logramos algo extraordinario es porque nuestro pensar y actuar ha sido distinto; y cuando no hemos logrado nada es porque simplemente pensamos y actuamos de la misma forma, de acuerdo con lo que el mundo nos dice. Nuestra fe provoca que sea el Señor quien obre a favor de quienes le creemos. ¡Tu bendición está garantizada cuando confías en sus promesas!

El autismo y otras condiciones psicológicas suelen percibirse erróneamente como limitaciones cuando no lo son. En mi libro No es por vista hablo de la película sobre Temple Grandin, mujer autista y matemática graduada en una de las mejores universidades de Estados Unidos. Ella dijo esto: “Yo soy diferente, pero no inferior”. Además, su familia nunca la creyó “incapaz”, pues si le hubieran hecho creer eso nos hubiéramos perdido de una de las mentes más brillantes de este siglo.

Así como Temple, los hombres y mujeres que caminamos por fe somos diferentes, pero no inferiores. Piensan que no pasamos de ser “panderetos” y “aleluyas” cuando somos más que eso; o nos etiquetan como “ignorantes” porque sabemos que la fe nos da la mano para continuar cuando la razón nos abandona. Usamos la razón pero entendemos su limitación, y para eso, nuestro Padre nos dio la fe: para ver e ir más allá. La fe es el lenguaje de Dios y no podemos entenderlo a menos que le creamos. Para Él, un día pueden ser mil años o viceversa porque ve el tiempo de otra manera; por lo tanto, no retarda sus promesas aunque a veces sintamos que así sucede.[3] Lo que tú creas que puede tomar mil años, Él lo puede hacer en uno. ¡Créele aunque eso te cueste el ego! Su voluntad es buena, agradable y perfecta.[4] Él nos dio una medida de fe para que creamos en nosotros mismos.[5]

La gente está tan acostumbrada a buscar el pecado en los demás, que creen que alguien puede pecar en el vientre de su madre.[6] Hay personas que buscan el pelo en la sopa o la mancha en la hoja de papel para decir que por pecadores hemos perdido su gracia, pero lo cierto es que aunque parezca que no las hemos alcanzado, sus promesas siguen vigentes porque Él es fiel a su Palabra.[7] Los que difaman, critican y señalan solo dejan en evidencia lo que sucede cuando una boca grande se junta con un pensamiento pequeño.

Hermanos, las bendiciones de Dios no ocurren porque Él sea capaz de hablarnos y tampoco porque nos haya dado Palabra, sino porque le creemos, pues el cumplimiento de su Palabra reside en nuestra fe. ¡Solo nuestra fe activa la gracia de nuestro Padre! Usa la medida de fe que te dio y cree por grandes bendiciones. De nada sirve leer y aprender Escrituras si no las aplicas y vives por fe. ¡Renueva tu entendimiento y cree en las bendiciones de tu Padre! La mejor receta para nuestra vida es mezclar dos poderosos ingredientes: la Palabra de Dios y nuestra fe. ¡Cree y el resultado será FEnomenal!


[1] Marcos 9:14-24: Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

[2] Efesios 2:8: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

[3] 2 Pedro 3:8-9: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

[4] Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

[5] Romanos 12:3: Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

[6] Juan 9:1-3: Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

[7] Hebreos 4:1-2: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

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