Planes divinos

CONÓCENOS

Nehemías tuvo planes de reconstruir los muros del templo de Jerusalén, permiso que el rey le concedió según la benéfica mano de Dios sobre él.[1] La bondadosa mano de nuestro Padre siempre está sobre nosotros.

El año pasado hice planes con mi esposa de empezar nuestra familia y recientemente recibimos la noticia de que está embarazada. Dios nos da el aliento de vida, pero también la capacidad de crearla y de planificar cuándo y en qué circunstancias hacerlo. Él, antes de dar soluciones o respuestas, nos da planes para que nosotros mismos podamos ejecutarlos. De hecho, en la Biblia vemos que no sacó a su pueblo de Egipto teletransportándolo hasta la tierra prometida, sino más bien le dio a Moisés un plan para que pudiera guiarlos; tampoco le quitó la lepra a Naamán de la noche a la mañana, sino más bien le dio un plan para que se sumergiera siete veces en el Jordán; tampoco le entregó un arca a Noé, sino más bien le dijo cómo debía construirla; no bajó peces y panes del cielo hacia el plato de los hambrientos, sino que hizo un plan para multiplicarlos y distribuirlos.

Jehová es un Dios de planes y nos dio la facultad de planificar juntamente con Él porque cree en nosotros y sabe que somos capaces de ejecutar sus planes de la mejor forma. No esperemos soluciones inmediatas porque las mejores soluciones —y las más perdurables— suelen venir en forma de plan. ¡Pídele al Señor que te ayude a planificar tu 2019!

Ahora bien, como Él es un Dios de planes, todo lo planea en grande. Sus planes para tu vida son tan grandes que no puedes contarlos ni medirlos,[2] pero lo importante es no olvidar que por muy altos que sean, solo con nuestra fe podemos alcanzarlos. Además, debes estar consciente de con quién compartes tus planes. Nehemías supo a quién contárselos y a quién no[3] y cuando comunicó su necesidad hubo gente que estuvo dispuesta a apoyarlo; por eso es importante hacer planes con personas que se identifiquen con tu necesidad y estén dispuestas a apoyarte. Ten por seguro que Dios enviará a ese tipo de gente.

Por último, ya cuando tengas los planes y las personas que se identifiquen con ellos, debes ejecutarlos con fe. En el capítulo 3 de Nehemías leemos que él llevó a cabo uno de los censos más importantes del pueblo judío —que, de hecho, se encontraba esparcido— porque cada familia, luego de identificarse con su necesidad, ejecutó diferentes trabajos, convencidos de que serían bendecidos. Todos los planes que Dios requieren de acciones sencillas, pero deben ser ejecutadas con fe (los planes bien pensados nos guían hacia la prosperidad).[4] Jesús ve poder en tu llanto, en tu tristeza y hasta en tu preocupación y puede usar todo esto a tu favor para provocarte a hacer algo hermoso. Ese es nuestro Dios: nos da sus planes para que podamos ser testigos de su poder.


[1] Nehemías 2:5-7: Y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.

[2] Salmos 40:5: Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.

[3] Nehemías 2:16-18: Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra. Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.

[4] Proverbios 21:5: Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

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