Can you hear me now?

Can you hear me now?

Si hay algo que nos distingue como hijos de Dios es el poder de escuchar su Palabra. Él nos habla muchas veces y de muchas maneras.[1] Puede ser a través de la intervención de un profeta, de la prédica de un pastor o de la ministración de un líder, entre otras.

En toda comunicación hay un emisor y un receptor. Seguramente todas hemos pasado por el momento frustrante donde, en medio de una conversación telefónica, la comunicación se corta por culpa de una interrupción de señal. Cuando eso sucede, podemos darnos cuenta de que el emisor no es el causante del problema, sino otros factores. En cuanto a la comunicación con Dios, muchas veces podríamos ser nosotras las que provocamos esa interrupción con factores externos. Por eso debes preguntarte si tu “ahora” te permite escucharlo y obedecerlo.

Cundo Sara escuchó a los mensajeros de Jehová, quienes le informaron de que tendría a un hijo, su primera reacción fue reírse.[2] Muchas veces nos reímos de promesas porque las vemos imposibles, con nuestro “ahora” y con el momento que estamos viviendo. En aquel momento de su vida, Sara ya daba por perdida la posibilidad de ser mamá, y sin embargo tuvo 90 años cuando nació Isaac. Vemos que su “ahora” llegó solo luego de esperar décadas y cuando ya no tenía esperanzas.

Cuando pienses que tu “ahora” ya es muy tarde, siempre podrás escuchar a Dios. Él nos habla de muchas formas, pero uno de los impedimentos para establecer comunicación con Él lo ponemos nosotras mismas cuando pensamos en nuestro “ahora” y eso nos lleva a evaluar “probabilidades”, “impedimentos” o “imposibles”. La vida no es fácil y siempre tendremos nuevos retos, pero debes preguntarte si de todas formas siempre estarás dispuesta a escucharlo.

María, la madre de Jesús, tenía planes para su vida, pero Dios tenía un propósito distinto para ella y lo aceptó sin renegar.[3] Decidió escuchar la voz del Señor.

Y tú, ¿estás dispuesta a escuchar al Señor? ¿Puedes escuchar su voz cuando te pide que le des lo mejor incluso en el peor momento? Cuando Dios nos habla, no podemos poner más atención a nuestra edad, a nuestros planes, a nuestra situación o a nuestros impedimentos o a nuestras circunstancias. Decide escucharlo aunque atravieses el peor momento de tu vida y te aseguro que su voz no solo te llenará de paz, sino las bendiciones que te prometió.


[1] Hebreos 1:1: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.

[2] Génesis 18:9-15: Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

[3] Lucas 1:38: Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

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