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Cuando el diablo ora por ti

Cuando el diablo ora por ti

29 de agosto de 2023

Tiempo de lectura: 3 minutos

Uno de los misterios que he visto es que cosas malas les suceden a las personas buenas[1] cuando cualquiera esperaría que fuera al revés. Ahora entiendo que lo peor que nos puede ocurrir es que nos caiga el juicio de la gente que nos cree culpables. Por ello las Escrituras dicen: “Por las misericordias del Señor no hemos sido consumidos porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana”.[2]

Lo que quiero decir es que, a pesar de ser cristiano y hacer las cosas bien, siempre tendremos malos momentos en nuestra vida. Tenemos que ir a la Palabra para encontrar dirección. La Biblia está llena de promesas que nos recuerdan que Dios es generoso.[3] Ahora, Jesús dejó claro que la persecución estará presente, pero seremos recompensados cien veces más.

Las cosas malas son temporales, pero la recompensa que recibiremos es eterna. Las bendiciones, la gran mayoría de las veces son mayores si las comparamos con los problemas. Por ejemplo, tenemos más días de salud que los que tenemos de enfermedad.[4] Ninguna oscuridad en nuestra vida puede vencer la esperanza en Cristo.

Hay un momento en el que Jesús habla con el diablo sobre Pedro, pero quedó escrito para revelarnos que lo mismo que le sucedió al apóstol puede suceder con nosotros. En ese pasaje observamos que el diablo oró a Jesús por la vida de Pedro.[5] No es una oración de conversión, sino una que manifiesta debilidad y dependencia hacia Dios. Es decir, quienes oramos nos reconocemos débiles en nuestras propias capacidades, pero dependientes hacia nuestro Padre.

Puede resultar increíble que el enemigo de tu alma tenga que orar y pedir permiso para hacer algo. Él sabe que tu vida no es cualquier cosa porque tiene un sentido en Dios. Jesús está rogando a tu favor; rogó porque seamos valiosos. No se trata de eximirnos de las pruebas, sino de aprender a andar con fe. El zarandeo parece ser el fin, pero el Señor nunca permitirá que entres a un lugar de donde Él no pueda sacarte.

Dios considera tu fe mucho más importante que tu comodidad. Hay cosas de las que Él nos librará, pero hay otras situaciones que permitirá porque sabe que saldremos de ellas más fuertes. Regresarás victorioso. Él ora para que el propósito del zarandeo dé fruto: el trigo no se da cuenta de cuánto fruto tiene hasta que es sacudido. Claramente, el dolor no te hace más santo ni te hace más cristiano; pero hay que alegrarse en las tribulaciones[6] porque nos damos cuenta de que son el resultado de seguir el camino de Dios.

Cuando Pedro regresó de la zaranda es cuando empieza a sanar enfermos y su predicación convierte a 5 mil personas. El Señor confía en que nos levantemos porque ya conocemos el camino de regreso. Nuestro Padre nos promete que el retorno será con fortaleza porque alguien necesita de nosotros; todo lo que pasó es para confirmar la fe de otra persona, para cargar a otros débiles. La cruz fue el púlpito de dolor desde donde Jesús predicó el amor; la prueba que estás pasando puede ser el lugar desde el que le predicarás a alguien.


[1] Lucas 22:31-32: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

[2] Lamentaciones 3:22-23: Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

[3] Mateo 19:29: Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

[4] Salmos 30:5: Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.

[5] Lucas 22:31-32: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

[6] Santiago 1:2-3: Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

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