¿Qué hacer cuando la tormenta me alcanza?

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Siempre le pido a Dios que me dé una Palabra que sustente las vidas de las personas que me escuchan. Hoy quiero platicarles de un tema muy práctico: “Técnicas de supervivencia”. No sé si ha visto un programa donde sale un hombre que sobrevive a cualquier situación, da técnicas sobre qué hacer en diferentes situaciones extremas. Pero, ¿qué técnicas le puedo dar hoy en medio de una tormenta, de una crisis? No faltan las noticias de que estamos en un momento difícil, de crisis, oímos de empresas que cierran, empleados que despiden, etc. Pero cómo y qué debemos hacer y cuáles son las técnicas que la Biblia nos da como técnicas de supervivencia. Es interesante saber que cuando un problema económico se da en un país, generalmente son cíclicos. Ha habido guerras y hambrunas, pero la diferencia está en poder uno sobrevivir a eso. Hay gente que vivió una guerra y logró salir adelante. Creo que los que somos hijos de Dios tenemos un recurso de supervivencia más grande que cualquier otro, y se llama la Palabra de Dios.

Mateo 8:23-26 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

Dice que Jesús había estado compartiendo, había sanado a la suegra de Pedro, había pasado la multiplicación de los peces.

Marcos 4:35-38 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Es la misma Escritura, relatando la misma situación, pero bajo el concepto de Marcos.

Ha sido un día largo de trabajo, usted es uno de los discípulos de Jesús, uno de los hombres que Jesús mandó con cestas a repartir panes y peces que se habían multiplicado; usted había sido testigo como fueron alimentadas 5,000 personas. Estaban cansados de atender a tanta gente. Dice que despidió a la multitud, y los discípulos prepararon las barcas; Jesús se subió, es de noche, hay mucho cansancio, pero repente, las olas empezaron a levantar, el viento empezó a soplar más fuerte. ¿Qué pasa cuando la tormenta nos alcanza? ¿Cuántos de aquí están pasando por una prueba económica o de salud? En cualquier momento me puede agarrar la tormenta, pero si tengo las técnicas para sobrevivir, no me va a acabar. En la vida, nos sucede; somos hijos de Dios, creemos en Jesús, pero de repente, nos alcanzaron las olas, el viento y las cosas se ponen difíciles. ¿Qué andaba haciendo Jesús durmiendo? ¿Por qué en una situación de peligro, de muerte, estaba dormido? Y los demás pensando a qué hora se morían. Muchas veces, la vida nos presiona a tener que actuar y querer despertar la atención de Dios.

Mire la diferencia entre un discípulo y el otro. Era tal su temor que en el momento en que lo llegó a despertar, ya tenía listas las palabras que iba a decir. Dice que Jesús estaba dormido, tranquilo. No sé si le ha pasado, cuando trata de despertar a alguien en medio de un susto a media noche. Jesús estaba consciente que habían olas, viento. No sé si le ha pasado que está en medio de la tribulación y siente que Dios no le contesta. Yo necesito técnicas de supervivencia en medio de una crisis. Hoy vamos a ver qué fue lo que hicieron los discípulos mal.

Marcos 4:35-38 El pánico se alimenta entre personas. Son muchos hablando del mismo problema, hablando cosas que no son. Y le dice: “Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo?”. Y Jesús inalterable, calmó las olas. ¿Usted cree que es importante para Dios?

Le voy a dar las claves de supervivencia:

Primero, temor y miedo son diferentes. En el original, cuando dice “¿a qué le temen?”. Era un temor, no un miedo. Miedo es una emoción natural que nos protege de un peligro real. Regularmente, hay una respuesta fisiológica del cuerpo ante el miedo; las pupilas se recargan y el cuerpo está preparado para sobrellevarlo. Temor es una reacción que nos hace actuar ante algo imaginario. A veces, un ratón nos hace gritar. Eso es temor. Temerles a animales que no son peligrosos. Es un sentimiento artificial infundado. Pero hay temores que se anidan en nuestro corazón. Cuando Jesús se levanta muy tranquilo, les pregunta “¿a qué le temen?”. No les dice: “¿De qué tienen miedo?”. ¿Cuál es la diferencia? Si les hubiera preguntado a qué le tenían miedo, quiere de decir que el momento era inevitable para la muerte. Pero si le pregunta “a qué le teme,” es porque no era algo para muerte. En medio de la crisis, debe identificar con quién está y qué hacer en ese momento. No le digo que no hay lluvia, la diferencia era con quien iban.

Lo primero que debe hacer es llamar la atención de Dios. Despiértelo si es necesario.

Segundo, cálmese, no se altere. Una vez tuve un accidente donde parado en el mar, un alfaque me jaló. Yo traté de salir nadando contra el alfaque, y no se podía. Era una corriente tan fuerte, que me jalaba. El papá de un amigo se tiró y se me puso al frente. Mi primer intento fue agarrarlo, él me pateó y me dijo que no hiciera eso. Luego me dijo que lo tomara sólo del dedo pulgar del pie. Yo me calmé, y luego me dijo que nos metiéramos más para dentro para rodear el alfaque y poder salir. El me guió, y logramos salir. Pero vamos al hecho que estaba pasando un momento en donde si no me hubiera tranquilizado, no hubiera podido tomar decisiones correctas. Tranquilízate y tómate de la mano de Dios. No esperes tener la solución en ese momento. Jesús lo mismo le enseñó a la persona que le fue a despertar. Se paró Jesús a la orilla de la barca, y le dijo al viento, al mar, a la tormenta: “Cálmate”. ¿A qué le teme? Usted tiene que abrir su boca, articular palabras de autoridad. Cuando Jesús se para en la barca, tranquilamente se acerca y le dice: “Cálmate”. Las cosas que te están pasando sí son reales. La enfermedad se siente, la tormenta se vive, pero en medio de esa dificultad, no estás solo.

Verso 40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

Temores infundados. ¿Por qué la diferencia entre temor y miedo? Verso 41.  Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? Los discípulos no sabían con quién estaban.

Tercero, sepa con quién anda usted. Y si en algún momento pasara viento, olas o tormenta, ¿a qué le teme? No le estaba hablando a la multitud, eso pasó en medio de los discípulos. A muchos que son hijos de Dios les han atacado los temores en situaciones reales. Lo que para otros puede ser un miedo, para nosotros puede pasar a ser un temor infundado, porque le vamos a decir a esa tormenta: “Cálmate en el nombre de Jesús, porque Dios está contigo”. Esa falta de identidad que tenían los discípulos los hizo tener temores; la ignorancia al no saber que eran hijos de Dios, los hizo flaquear en medio de la tormenta. No puedes ser una persona que carezca de identidad. Desde que acepté a Jesús, tengo vida eterna, tengo autoridad, puedo sanar enfermos, predicar las buenas nuevas; el Espíritu Santo entra en mí y hay autoridad en mí; por lo tanto, tengo que abrir la boca en el momento de la tormenta. Si a mí la tormenta me sorprende, mi boca será el instrumento que quiera hacer que mi barco se hunda. Tienes que empezar a hablar palabras que edifiquen tu vida. ¿Qué tal si empieza a confesar las cosas que no son como que si fuesen? ¿Cuántos de los que están acá saben que no importando la crisis, Dios está con nosotros?

Hechos 18:9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;

Si sientes que el temor llega a tu vida, habla y suelta todas las promesas que hay y no calles.

Mateo 10:31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

¿Cuántos son hijos de Dios? ¿Cuántos saben que fueron lavados por la sangre del Señor Jesús?

Lucas 12:22-31  Biblia Al Día Dios regularmente, traerá sustento de manera sobrenatural si aplicamos esta Palabra. Donde alguien dijo “no,” Dios te dirá “sí”. Nosotros los pastores nos angustiamos también a veces, nos preocupamos, somos gente de carne y hueso, pero encontramos en la Palabra el sustento, como esos que encontraron la Palabra de Jesús que con toda autoridad sabían que era el Hijo de Dios, tenía una identidad muy bien marcada. Sé que la fe la tiene, aunque tal vez por algún momento, se le ha escondido. Sé que ha habido temores, olas fuertes, pero lo que remata esta enseñanza es que tengamos nuestra identidad en Cristo, de tal forma que sepamos que valemos más que los pajaritos. Tranquilo, Dios está contigo. Lo que necesitas es alimentar tu fe cuando te sientes temeroso, cuando mi identidad se ve en conflicto. Tengo otra receta y son los salmos.

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