REfuerzo, REfugio y REscate

CONÓCENOS

Ya hemos aprendido que con la repetición se forma el carácter, pero durante nuestra vida hay momentos en que no estamos fortalecidos y sentimos que no podemos y que somos débiles; pues bien: quiero que sepas que la parte más fuerte de la debilidad consiste precisamente en eso: en reconocer que tú solo no puedes, porque el poder de Dios reposa en quien se gloria en sus debilidades.[1]

Jesús se sintió débil cuando estuvo cuarenta días en el desierto sin comer, sin embargo, no se dejó persuadir por el diablo. Cuando tienes el carácter para no rendirte ante quienes te someten, Dios desde el cielo envía ángeles de refuerzo para tu auxilio.[2] Ellos te defenderán porque para Él eres uno de sus “pequeños”[3] y no permitirá que alguien te haga daño.

Toma en cuenta que a veces ese refuerzo no llegará como un ángel sino de la forma menos pensada, acaso en forma de “cuervos”, como le sucedió a Elías.[4] Te sorprenderás de hallar la solución menos pensada para los problemas más grandes. El Señor también podrá usar a tus amigos para ir en tu auxilio. Un buen amigo puede ser el mejor refuerzo en las situaciones más difíciles, tanto para prestar apoyo material como moral, pero tú también debes despojarte del orgullo y pedirles ayuda. Si estás siendo atacado o perseguido, ten por seguro que los refuerzos vienen en camino y ya sea que lo hagan con forma de cuervos, ángeles o amigos, lo importante es que Dios nunca te dejará solo.

Cuando te sientes débil y estás en medio de la tempestad, Dios es tu refugio, tu fortaleza impenetrable.[5] No hay tempestad que sea más fuerte que Su poder y Su amor, Él permanece en medio de Su iglesia. ¿Cómo crees que reaccionaría un padre si alguien persigue, se burla o ataca a uno de sus hijos? Pronto iría en su rescate. Así también es Dios: acude a nuestro socorro y nos rescata,[6] y es más: mandó a Su hijo al mundo a servir y a dar Su vida para el rescate de muchos.[7]

Dios puede ser tu refuerzo, tu refugio y tu rescate, pero lo será solo si se lo pides. Declara que la verdad del Señor y Su misericordia estarán contigo y[8] cuando sientas que no puedes batallar contra una enfermedad, dile: “Señor, cúrame con tu preciosa sangre”, cuando sientas que necesitas refuerzos para llevar una carga, dile: “Señor, alivia mi carga”, y Él te dará una carga más ligera; si ves que las metas de tu vida se hacen cuesta arriba, pídele ayuda para que te ayude a alcanzarlas. Él estará allí para ganar todas las peleas de la vida que tú no puedes enfrentar solo.


[1]2 Conrintios 12:9-10: Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

[2]Mateo 4:8-11: Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

[3]Mateo 18:10: Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

[4] 1 Reyes 17:4: Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.

[5] Salmos 46:1-5: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.

[6]Salmos 22:19-22: Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida. Sálvame de la boca del león, y líbrame de los cuernos de los búfalos. Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.

[7] Marcos 10:45: Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

[8]Salmos 89:21-26: Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá. No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le aborrecen. Mi verdad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será exaltado su poder. Asimismo pondré su mano sobre el mar, y sobre los ríos su diestra. El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación.

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