5 elementos esenciales

CONÓCENOS

A veces creemos que a Dios no le interesan nuestros anhelos y deseos, pero su presencia está con nosotros y no estamos solos. En medio de nuestros problemas, alegrémonos porque el Él nos llevará al puerto deseado[1] por el que hemos orado.

Somos como barcos en medio de un océano lleno de posibilidades, adversidades, complejidades y peligros. Para estar seguros, la clave está en saber qué debemos llevar siempre con nosotros para navegar en altamar. Por eso quiero presentarte estos cinco elementos que nos mantendrán a flote.

  1. Brújula. Es básico en cualquier embarcación porque nos da el norte. En tiempos de Noé, debió ser difícil para el Señor arrepentirse de haber creado a la humanidad a causa de la maldad del mundo,[2] pero el constructor de la barca halló gracia en Él.[3] Nuestra brújula para hallar el norte donde encontramos gracia es Jesús: Él es el camino, la verdad y la vida.[4] Si no quieres que tu barco vaya a la deriva y sin dirección, permite que Cristo entre en Él.
  2. Se trata de un objeto móvil muy pesado que permite que la nave esté en su sitio a pesar de la marea. La vida está llena de corrientes en contra, pero un ancla nos ayuda a permanecer firmes y nuestra ancla es la fe.[5] Llevar el ancla en tu barca te ayudará a cumplir cada una de las promesas que Dios te ha hecho.[6] Cuando crees en lo que Él tiene para tu vida te convertirás en una persona firme, inamovible.
  3. En virtud de convenios internacionales para la vida humana en el mar, los salvavidas son indispensables. Son obligatorios como equipamiento de seguridad en los barcos y su uso no es opcional, como tampoco lo es la obediencia. Dios le dio a Noé instrucciones precisas[7] para construir un arca y él obedeció.[8] Hay indicaciones que el Señor no sugiere, sino ordena, y nos guste o no, debemos cumplir porque de ello depende nuestra salvación. Te aseguro que nuestro Padre te recompensará a causa de tu obediencia.
  4. También son llamadas “cabos” y con ellas hacemos nudos que nos permiten sujetar nuestro barco en el muelle. Nuestras cuerdas son el amor y la presencia de Dios,[9] sus lazos nos abrazan, nos cuidan y nos protegen. Él no desampara a quien se siente solo, siempre habrá alguien con él.[10]
  5. En los tiempos modernos, la campana náutica ya ha sido sustituida por otras herramientas tecnológicas, pero en otras épocas cumplió funciones muy importantes. Avisaba de la presencia del navío en caso de neblina, para no chocar con otro barco. También sirvió para dar alarma a la tripulación, para celebrar acontecimientos con júbilo y alegría y, por si fuera poco, anunciaba el tiempo, la hora y el momento de un acontecimiento importante, como lo hizo el Señor con Noé, quien, al salir de la barca, fue notificado por Dios de que había llegado el tiempo de multiplicarse y fructificar.[11]

Muchas veces hemos tenido que navegar contra la corriente, pero nuestro Padre nos ayudará a navegar con el viento de su Espíritu a nuestro favor. Los tiempos de Dios se cumplirán y no los determinará alguien más, así que no te arriesgues a zarpar o a seguir navegando por la vida sin estos cinco elementos y te aseguro que por cuanto has creído y permanecido fiel, tu barca no se hundirá y llegará a puerto seguro.


[1] Salmos 107:23-30 (PDT): Hubo quienes salieron a cruzar el mar en barcos; se fueron a atravesar el océano para comerciar, y vieron las obras que hace el Señor, sus maravillas en alta mar. Dios dio la orden y se desató una tormenta, las olas se hicieron cada vez más grandes; fueron levantados hasta el cielo y arrojados a lo profundo del mar. Se marearon y vomitaron mucho; resbalaban y caían como si estuvieran borrachos; de nada les servía su habilidad de navegantes. Entonces en su angustia pidieron ayuda al Señor, y él los libró de sus dificultades. Cambió la tempestad en brisa; calmó las olas. Se alegraron al ver el mar calmado, y Dios los guió al puerto deseado.

[2] Génesis 6:5-6: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

[3] Génesis 6:8: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

[4] Juan 14:4-6: Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

[5] Hebreos 6:19: La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.

[6] Hebreos 11:7: Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

[7] Génesis 6:13-16: Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

[8] Génesis 7:5: E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.

[9] Oseas 11:4: Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.

[10] Eclesiastés 4:12 (NTV): Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente.

[11] Génesis 8:16: Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.

14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.

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