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A malos tiempos, buenas actitudes

A malos tiempos, buenas actitudes

31 de octubre de 2023

Tiempo de lectura: 4 minutos

Este tema: “A malos tiempos, buenas actitudes”, es parte de la serie que hemos estado hablando. Incrementa la relación con Dios para que sea más fuerte, más sincera, más genuina. El conflicto de las relaciones interpersonales no es nuevo, viene desde Adán y Eva, Caín y Abel, Abraham y Lot, como algo frecuente y actual se observa en muchas familias. Para ilustrarlo contrasto las actitudes de cuatro personas de la Biblia.

Mi relación con Dios no depende de la situación. El salmo 23 describe una confianza absoluta que visualiza un buen futuro, rodeado de cuidados, provisión, protección, libre de todo temor, con el bien y la misericordia de la presencia de Dios todos los días. David confiesa y cree con certeza un buen futuro, pero todo su futuro tiene que ver con Dios y está basado en su relación con Dios.[1] Aunque su presente se rodeara de angustia declara que Dios le unge, le conforta y arremete contra su delicada situación con el más alto nivel de fe. Provoca el síndrome de la persecución positiva: ¡Yo siento que el bien y la misericordia de Dios me siguen! Por eso mi futuro es bueno.

El segundo personaje es Habacuc, que en su mejor época puede afirmar: camino en esas alturas porque Dios hizo mis pies como de siervas. Si todo llega a faltar yo me seguiré alegrando en el Señor, porque mi alegría no depende de la cantidad de ovejas, ni de vacas, ni de labrado, ni de olivo, ni de vides, mi fortaleza depende de mi relación con Dios, no de mi relación con las cosas.[2] Habacuc es tan sabio como la hormiga que dice: el invierno es una mala época y todos los años nos toca, por lo tanto, en verano recogemos para tener en la mala época.[3] Si creo en el futuro lo reflejo en el presente porque mi relación con Dios no depende, ni va a depender de mi situación.

El tercer personaje es Agur, quien antepone su provisión a la relación con Dios. [4] En su declaración no pide riqueza, ni pobreza porque en ambas se distorsionará su actitud, aunque descansa en la provisión de Dios. Si me das riqueza te voy a negar, y si me das pobreza te voy a blasfemar. La pregunta que te tengo es: ¿Una relación con Dios, depende de cuánta plata provee? No.

Por el lado opuesto, Pablo declara aprendí a contentarme cualquiera que sea mi situación, en la abundancia o en la escasez si tengo hambre o estoy saciado, si estoy pobre o estoy enriquecido, yo todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Porque lo que necesitamos es tener la fuerza para cualquier situación. [5] Finalmente, declara que nada podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. [6] No se trata de las cosas, se trata del amor de Jesús que llevas dentro de tu corazón, porque tu relación con Dios debe ser genuina.  


[1] Salmo 23: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

[2] Habacuc 3:17: Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

[3] Proverbios 6:6: Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

[4] Proverbios 30:1-3, 7-9: Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo. Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que, siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.

[5] Filipenses 4:10-13: En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

[6] Romanos 8:35: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

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