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Acerquémonos a Dios

Acerquémonos a Dios

24 de abril de 2022

Tiempo de lectura: 3 minutos

El distanciamiento social en esta época de pandemia por COVID-19 podría verse como algo positivo, pero no lo es cuando lo aplicamos para distanciarnos de Dios. Para acercarnos a Él debemos agradarle con nuestra fe, pues de lo contrario sería imposible.[1] Además, debemos acercarnos confiados en que Él nos galardonará.

Pero ¿a qué nos referimos específicamente con acercarnos a Dios? Tomemos en cuenta que podríamos ser cercanos a una persona, mas no estar cerca de ella. Por ejemplo, hay amigos muy cercanos que viven distanciados geográficamente en diferentes países, pero también hay hermanos viviendo bajo un mismo techo que están muy distanciados afectiva y emocionalmente. Por lo tanto, cuando hablamos de ser cercanos a Dios nos referimos a tenerle un nivel de confianza tal que podamos buscarlo y acercarnos a Él[2] sabiendo que es un Padre amoroso. Podemos presentarle nuestras necesidades siempre y cuando nos acerquemos con fe.

La Biblia es clara en decir que sin fe es imposible agradarle. Acerquémonos para aprender de Él aun cuando nos creamos doctos en Sus misterios. Nicodemo, fariseo principal entre los judíos, se acercó a Cristo motivado por lo que había escuchado sobre Él. Aun cuando el fariseo creía saberlo casi todo, Jesús le enseñó que debía nacer de nuevo.[3] Al Señor no le hacía falta aclarar todas las dudas de Nicodemo y lo mismo sucede cuando dudamos de la efectividad de las promesas de Dios: mientras dudamos si se ofrendar o no, otras personas ya lo hicieron y prosperaron; y mientras dudamos si la oración nos puede sanar o no, otros ya oraron y recibieron su milagro. En vez de discutir sobre las formas de Dios, lo mejor sería acercarnos y confiar en Sus promesas.

Cuando Jesús fue a casa de Zaqueo, la gente murmuró que había entrado a comer en casa de un pecador, sin considerar que todos somos pecadores y que nuestra supuesta santidad no nos da derecho a señalar a nadie. A Jesús no le importa lo que la gente diga de nosotros. Si Él, siendo santo no nos rechaza, ¿qué nos impide a nosotros, siendo pecadores, acercarnos a Él? Dios siempre querrá estar cerca, pero ese nivel de cercanía depende de nuestra fe y confianza. Por eso acércate a Él con confianza. Él no está para condenarte, sino para amarte, bendecirte, perdonarte, darte una nueva vida y renovarte.


[1] Hebreos 11:6: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

[2] Hebreos 4:16: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

[3] Juan 3:1-7: Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

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