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Ánimo, ánimo y más ánimo

Ánimo, ánimo y más ánimo

15 de noviembre de 2020

Tiempo de lectura: 4 minutos

Todos nos hemos desanimado alguna vez. Debo confesar que muchas veces he tenido días difíciles. ¡Y vaya si este año no ha sido difícil para todos! Pero cuando Dios está con nosotros somos mayoría frente a nuestros enemigos más grandes.[1] Debemos escuchar las palabras de nuestros pastores y líderes cuando nos dicen: “No desmayes”, “No te desanimes”, “No temas”, “No te azores”.

Desmayar significa “perder el ánimo, el valor y las fuerzas”. Temer es “considerar que algo perjudicial o negativo ocurra o haya ocurrido”. Azorar es “hacer perder la serenidad a alguien de tal modo que no pueda expresar u obrar de manera acertada y con desenvoltura”. Desalentar significa “quitar el ánimo o la energía a una persona en su lucha o en su emprendimiento”. Tengamos cuidado de no desalentar a otras personas porque no es algo bien visto por Dios. De hecho, esta falta fue la razón por la que la tierra prometida no fue vista por los mayores de veinte años.[2]

Quienes están desanimados, pero se aferran a la mano de nuestro Padre, no desfallecerán porque Él multiplicará sus fuerzas.[3] Que veamos Su voluntad cumplirse aquí en la Tierra debería ser un gran aliciente para no desmayar.[4] No podemos esperar a que siempre venga alguien más a animarnos, también nosotros debemos buscar ánimo.

Alguna vez fui parte de la selección nacional juvenil de voleibol de Guatemala. En una final centroamericana que jugamos en mi país íbamos perdiendo 1 set a 0 y en el segundo set íbamos 10 puntos a 2 —de aquella época cuando los sets eran de 15 puntos— cuando entré yo de cambio. El gimnasio era pequeño, pero estaba a reventar. Mi primera reacción fue animar al público para que a la vez ellos nos animaran a nosotros. “¿Quién va a ganar?”, es preguntaba. “Guate”, gritaban desde las gradas. Yo volvía a preguntarles con más euforia: “¿Quién ganará hoy?” “¡Guatemala!”, respondían ellos, cada vez más “encendidos”. Pues bien, eso provocó que la atmósfera cambiara y nuestra confianza aumentara en gran manera, provocando que al final le diéramos la vuelta al marcador y ganáramos el juego 3 sets a 1. Sin embargo, si no hubiéramos infundido el ánimo nosotros mismos, el resultado no hubiera sido el mismo.

Muchas veces el desánimo podría ser peor que otra enfermedad,[5] pero si buscamos a Jesús, Él siempre estará allí para animarnos. Del mismo modo animó a la mujer que creyó que con solo tocar Su manto sería salva,[6] al paralítico que fue llevado en cama ante Su presencia,[7] a los apóstoles cuando se turbaron creyendo que Él era un fantasma[8] o a Pablo cuando se sintió confundido en la barca que lo conducía a Roma.[9] De hecho, más adelante en este mismo pasaje podemos comprobar que el buen ánimo nos alcanza hasta para comer.[10]

El buen ánimo contribuye mucho para que Dios pueda manifestarse, por eso es importante que nos animemos unos a otros.[11] Personalmente, doy gracias a las personas que nos animan a seguir adelante, como lo también lo agradecía Pablo.[12]

Para animar a alguien no se necesita estar jerárquicamente arriba de él o ella. Si ves que a tu alrededor hay amigos, familiares, ovejitas, jefes, líderes o colaboradores desanimados, acércate a ellos y dales aliento. Y si eres tú quien se siente desanimado, no te condenes por eso y pídele al Señor que Su Espíritu te reconforte. Sé que Él no te abandona.


[1] Deuteronomio 20:1-4: Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.

[2] Números 32:9-11: Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado. Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí.

[3] Isaías 40:28-31: ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

[4] Salmos 27:13: Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.

[5] Proverbios 8:14: El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?

[6] Mateo 9:21-22: Porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.

[7] Mateo 9:1-2: Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

[8] Mateo 14:26-27: Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

[9] Hechos 27:21-25: Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

[10] Hechos 27:36: Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también.

[11] Filipenses 2:19: Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado.

[12] 1 Tesalonicenses 5:14: También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

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