Camino de fe

CONÓCENOS

Dios tiene un camino de fe diseñado para nosotros y nos respalda cuando seguimos Sus instrucciones acerca de cómo transitarlo. En el capítulo 6 del libro de Marcos leemos que Jesús dio instrucciones a sus apóstoles de no llevar nada cuando fueran a predicar de en pareja,[1] y la pregunta de ellos seguramente era: “¿Y ahora qué hago, sin dinero y sin nada? ¿Cómo haré para subsistir?” ¿Alguna vez has estado en esa situación? Esos días en que dices: “¿Y ahora qué hago con mi matrimonio?”, “¿Y ahora qué hago con mi empresa?”, “¿Y ahora qué hago para restaurar mi vida?” Jesús, al provocarnos esa pregunta, lo que desea como respuesta es una actitud de fe.

Todos hemos pasado por situaciones en las que la gente espera algo de nosotros (como le sucedió a Pedro y Juan cuando un cojo les pidió limosna en la puerta del templo y ellos no pudieron ayudarle);[2] las personas esperan de ti que tengas algo que darles y talvez no lo tienes; esperan que tengas las habilidades suficientes para lograr grandes cosas pero quizá en ese momento no las tengas. Quizá te hagan falta muchas cualidades y oportunidades, por supuesto, pero hay tres armas que sí tienes.

Una de ellas es la acción de fe que provoca a Dios a hacer algo. He tenido la oportunidad de viajar con mi papá a varias Noches de Gloria y hemos visto milagros sorprendentes de sanción. Por ejemplo, a veces mi papá dice “En este momento hay personas que empezarán a ver sin la necesidad de lentes”, y así sucede por obra de Espíritu Santo. Recuerdo, por ejemplo, a un niño que tiró los lentes por un lado y los quebró cuando fue sano. En ese momento cualquier padre cuerdo y en sus cinco sentidos le hubiera dicho “tampoco es como para que los tires y los quiebres porque a pesar de todo nos costó dinero”, pero el momento era totalmente distinto a cualquier otra situación cotidiana: la fe de aquel niño y sus padres fue accionada, y al suceder esto, poco importaban en ese momento cuánto pudieran costar los lentes.

¿Cuál es esa acción de fe con la que te tienes que levantarte? ¡Acciona! El paso que des estará respaldado por el Señor. No sé cuál sea esa situación difícil que estés pasando, pero ve sin temor y levántate porque Dios es fiel para respaldar nuestras acciones de fe. Pídele a Dios que te muestre las acciones que debes tomar.

La segunda arma que tienes a tu disposición es el nombre de Jesús.[3] Todo cuanto pidamos a Dios en nombre de Su hijo, lo recibiremos.[4] ¿Alguna vez has tenido un aparato que desconoces y al que no le logras sacar todo el provecho? Por ejemplo, tu teléfono celular; quizá tenga muchas aplicaciones muy útiles que desconozcas y no sepas para qué sirven. Asimismo, seguramente muchas veces has sentido que no le sacas el suficiente provecho a una situación determinada, esos momentos cuando dices: “Hasta ahora me doy cuenta de lo que en verdad tenía a mi disposición”. Igual sucede cuando desconocemos que tenemos a nuestra disposición el nombre de Cristo. ¿Será que nos damos cuenta de lo valioso que es pedir en Su nombre? Saquémosle provecho a esa arma poderosa y demos gracias a Dios por darnos la posibilidad de pedirle en el nombre de Jesús.

Ahora bien, ya que disponemos de acciones de fe y del nombre de Jesús, también debemos saber que tenemos a un acompañante poderoso sobre cualquier situación y circunstancia: el Espíritu Santo.[5] En esos momentos en que necesitamos la compañía de alguien, Dios siempre nos dice “No estás solo”. Así lo hizo con Abraham, con Jacob, con Moisés y con tantos otros profetas. Al igual que ellos, tú tampoco estás solo, el Espíritu Santo te acompañará en esos caminos de fe que emprendas, estará ahí en tus oraciones, en los momentos difíciles que tengas que enfrentar cada día, cada semana. El Espíritu Santo es el mejor compañero de todos.

Sé que la presencia del Señor me acompaña a donde vaya, que Su presencia me respalda en los momentos difíciles. En cuanto a ti, no sé en qué situación estés ahora, pero lo que sí sé es que el Espíritu Santo te acompañará al igual que lo hace conmigo, así que atrévete a dar ese primer paso porque ya hemos visto a Jesús sanar enfermos y lo hará otra vez; lo hemos visto restaurar familias y lo hará otra vez; lo has visto obrar en tu casa y lo hará una y muchas veces más. Sigue Sus instrucciones y pídele que te provea de recursos y te dé el milagro que necesitas. ¡Démosle gracias a Dios por llamarnos a un camino de fe!


[1]Marcos 6:7-13: Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

[2]Hechos 3:1-9: Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.

[3]Marcos 16:15-18: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

[4]Juan 16:23-24: En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

[5]Hechos 1:7-8: Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

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