Como José de Arimatea

CONÓCENOS

José de Arimatea, hombre rico y discípulo de Jesús, estuvo presente en varios sucesos de Su Evangelio, sin embargo, su acción más importante fue armarse de valor para pedirle a Pilatos el cuerpo de Cristo crucificado y acto seguido darle un sepulcro.[1] Es con acciones como esta con las que demostramos que no somos “cristianos de la secreta”, sino discípulos verdaderos. Este hombre de Arimatea puso el terreno para que fecundara la semilla de la resurrección, Jesús fue la semilla.

Sabemos que una semilla por sí sola no produce y que tenerla en tu mano o en tu bolsa no sirve de nada, sin embargo, cuando cae en tierra, expulsa lo mejor de sí misma. El grano muere, pero al sentir el agua y los nutrientes del suelo produce vida, resurge, resucita, florece.

La fe de los cristianos no solo está basada en la vida y muerte del Mesías, sino también en Su resurrección. No solo creemos en los milagros que obró en los demás sino en que Su tumba quedó vacía tres días después de Su crucifixión. Esto demuestra que la diferencia entre nuestro Dios y otros dioses es que el nuestro es eterno y vive para siempre.

Con la resurrección de Cristo también resucitamos todos: Él venció la muerte de todos, no solo la Suya. La Biblia menciona, incluso, que junto con él muchos más resucitaron y llegaron a Jerusalén;[2] pero ahora también debemos preparar el terreno para que caiga su semilla y fecunde en nuestra vida, atrevernos a pedir Su cuerpo, cargarlo en brazos y llevarlo con nosotros a nuestro huerto.[3] El cuerpo de Cristo es Su iglesia, ¡echémonosla al hombro y caminemos con ella! Haz lo que hizo José de Arimatea: pide a Jesús, llévalo contigo, dale un espacio y haz que resucite en ti. Tu corazón es la mejor tierra y Él la mejor semilla.


[1] Mateo 27:57-61: Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

[2] Mateo 27:50-53: Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

[3] Juan 19:38-42: Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

TEMAS RELACIONADOS

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Lift Conference

Este 7 y 8 de julio, se realizó Lift Conference, nuestra primera conferencia especial para pre-juveniles.

La fe en contra de los sentimientos

Pastor Cash Luna

El afán y la angustia no deben ahogar tu fe, sino abrirle paso para que crezca.

Resucita tu fe

Pastor Cash Luna

La fe sin obras, es muerta. Si se muere, es porque también come. La fe logra cosas imposibles, cosas que nunca imaginamos que iban a pasar en tu vida ni en la mía.