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Consecuencias de la visitación de Dios

Consecuencias de la visitación de Dios

16 de abril de 2024

Tiempo de lectura: 4 minutos

En una reunión espectacular cuando el Espíritu Santo se derramó sobre los discípulos reunidos en Jerusalén, el apóstol Pedro tuvo el impulso de ponerse en pie para explicarle a la gente aglomerada, que no estaban en estado de ebriedad, debido a la conmoción que se veía entre ellos. ¡Era la visitación de Dios, después que Jesús había resucitado![1]

Pedro lo explica basado en lo que fue escrito por el profeta Joel y enfatiza para qué estaban viviendo esta experiencia con el Espíritu Santo, como consecuencia de la visitación de Dios. Toda visitación de Dios tiene que ser acompañada de lo que ya fue escrito en las Sagradas Escrituras, por eso cada creyente debe ser un estudiante permanente de la Palabra de Dios.[2]

En la profecía escrita por Joel existe un nexo importante sobre dos eventos, el primero es la restitución de las bendiciones materiales en provisión de lluvia temprana y tardía para tener buenas cosechas de trigo, aceite y vino, que se traduce en una rebosante prosperidad económica, como para aplicarla en la empresa, en el trabajo o en la vida diaria.[3] El segundo evento vinculado en la profecía de Joel inicia con la expresión: “y después de esto”, que se refiere al derramamiento del Espíritu Santo con las evidencias descritas en el contexto de los miembros de una familia, incluyendo a todos los que habitan en tu casa. Se resalta el hecho que la profecía está dirigida a los padres de familia y está vigente porque hay una visitación por llegar a tu casa.[4]

“Después de esto” significa: después de que bendiga tu tierra, tu siembra y la cosecha, que bendiga tu trabajo, tu casa, después de que bendiga todo lo que emprendas, entonces… ¡Derramaré mi Espíritu sobre toda carne! Familias sin pobreza, con abundante provisión y jóvenes con visión profetizando, ancianos bien alimentados, teniendo sueños porque Dios quiere que estemos bien, Él es un Dios integral. ¡Gloria a Dios!

En los evangelios de Lucas y Mateo aparece la misma descripción utilizada por el profeta Joel, Lucas hace la analogía para recibir del Padre el Espíritu Santo y Mateo para recibir buenas cosas. Lucas compara al Espíritu Santo con la provisión de una dieta básica consistente en un huevo, un pescado y un pan. Entonces es importante recibir al Espíritu Santo y llenarnos de Él, todos los días como tus tres tiempos de comida.[5]

Mateo señala lo que la profecía de Joel afirma en su primera parte, cuando Dios promete bendecir con restitución en lo material antes de la visitación del Espíritu Santo.[6]

El Espíritu Santo se derramó en la fiesta del pentecostés cuando daban gracias y dedicaban el fruto de las cosechas. Ambas cosas al mismo tiempo, por eso Pedro lo menciona y recuerda que los dos eventos son importantes para Dios.[7]

En todo sentido, las referencias van a los Padres de familia, al hombre o mujer que es proveedor para su casa y que está enfocado en dar, pero que le cuesta recibir. No podemos separar nuestra responsabilidad de padres llevando la carga de dar, con el privilegio de ser hijos que tienen un Padre celestial que dará todas las cosas que le pidan. Finalmente, como padres bendecidos también podemos ser ungidos, sin limitar las promesas para nuestros hijos.[8]


[1]Hechos 2:14-18 (RVR1960): Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

[2]Hechos 2:42 (RV1960): Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.  

[3]Joel 2:23-26 (RVR1960): Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituirá los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

[4]Joel 2:28-29 (RV1960): Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

[5]Lucas 11:9-13 (RVR1960): Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

[6]Mateo 7:7-11 (RVR1960): Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

[7]Hechos 2:1-15 (RVR1960): Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

[8]Hechos 2:37-39 (RVR1960): Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

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