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Cosas que cambian las temporadas

Cosas que cambian las temporadas

08 de agosto de 2021

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hay temporadas ante las que no podemos hacer nada más que prepararnos para el cambio. Cuando se acaba el otoño e inicia el invierno no podemos hacer más que tener ropa para el frío o una sombrilla para la lluvia. Sin embargo, Dios sí puede modificar las temporadas. Él está con nosotros y nos acompaña a donde quiera que vayamos.[1]

Josué no hizo nada para que el Señor cambiara su temporada, simplemente se adaptó a los cambios que llegaron de parte Suya. Del mismo modo, todos los intentos de ser salvos mediante la ley fueron inútiles, por eso Dios la cambió por la gracia[2] y entregó a Su Hijo para que fuéramos salvos por fe. ¿Hicimos algo nosotros para que la temporada cambiará? Nada: fue Dios quien decidió cambiarla.

Entonces hay temporadas con las que no podemos hacer nada para que cambien, pero hay otras en las que sí debemos hacer algo. En la parábola del Hijo pródigo, él está consciente de que incluso los trabajadores de su padre están mejor que él aun siendo su heredero.[3] Había tomado decisiones equivocadas y ahora estaba arrepentido y deseoso de recomponer su camino.[4] Con esto vemos que hay temporadas que no van a cambiar hasta que tomemos una decisión. A veces vemos como como un “sacrificio” abandonar un mal hábito, cuando más bien se trata de la obtención de nuestra libertad. Un sacrificio verdadero es el que hizo Jesús para salvarnos[5] y que implicó un cambio de temporada para Él: pasó de la humillación a la exaltación.[6]

Algo que promueve el cambio de nuestras temporadas es dar más de lo que nos piden porque cuando no nos promueve una persona, nos promueve el Dios, quien nos mira hacer las cosas más allá de lo que la gente nos pide. Por ejemplo, el corazón de Abraham estuvo dispuesto a darle a Dios más de lo que Él le pedía[7] y esta actitud marcó un cambio de temporada, tanto para él como para su descendencia. Caso similar al de Job, quien fue un hombre que lo perdió todo y, sin embargo, tuvo fe y su temporada cambió no solo para él, sino también para sus hijas y hasta para sus yernos.[8]

El Señor restituirá cosas que se pudieron haber perdido de la noche a la mañana. ¡Es un cambio de temporada! Toma buenas decisiones, obedécele, ofrécele más de ti, ora fervientemente y sé honesto y honrado con Él.


[1] Josué 1:9: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

[2] Juan 1:16-17: Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

[3] Lucas 15:17: Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

[4] Lucas 15:18-21: Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

[5] Filipenses 2:5: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

[6] Filipenses 2:9: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

[7] Génesis 22:13-17: Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

[8] Job 42:10-17: Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas. Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo y lleno de días.

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