Cuatro regalos de Dios

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Una verdad que todos los cristianos aceptamos es que Dios, nuestro Padre, nos ama y desea bendecirnos. Lo primero que nos ha dado es la existencia, la posibilidad de ser, de tener cuerpo y respirar; pero no solo eso, también nos colma con otros regalos. Uno de ellos es la capacidad de trabajar y de ganarnos el sustento. Y más que eso, nos ha regalado la capacidad de disfrutar de nuestro trabajo. Eso es lo importante, darle a cada cosa su valor y no vivir para trabajar sino trabajar para vivir y disfrutar[1]. A todos, a veces nos cuesta dormir por el afán del trabajo pendiente, pero la Palaba dice que eso es vanidad, lo que significa que es en vano, sin sentido, porque el trabajo es bendición y se convierte en aflicción cuando permitimos que nos robe la paz.

Por supuesto que trabajar implica esfuerzo, pero debemos aprender a agradecer y a disfrutar de nuestro trabajo, incluso con sus complicaciones y retos. Si Dios te da la oportunidad de ser útil donde quiera que labores, con tu buena actitud y entusiasmo demuestra que estás listo para la próxima bendición que desea darte. Al hablar de esto recuerdo aquella anécdota de un corredor de carros que tuvo un accidente y después ya no pudo regresar a las carreras, por lo que buscó otro trabajo. El único que encontró fue en el muelle limpiando pescado, y cuando le preguntaron cómo era posible que mantuviera una actitud tan positiva ante su situación, él respondió: “Muchas veces no puedes escoger el trabajo que te toca, pero sí puedes escoger la actitud con la que lo harás, y yo he escogido ser feliz”. ¡Hay que vivir con gozo en todo momento! Encuéntrale el gusto a lo que haces y busca superarte para llegar a donde deseas estar.

¡Disfruta de todo, de tu trabajo, de tu vida, de lo que puedes hacer y compartir![2] Que no te aflijan las críticas porque siempre habrá alguien que piense mal, cuando realmente vanidad es recibir el regalo de Dios y no disfrutarlo. Si el Señor te ha bendecido con la habilidad de superarte, dale las gracias con tu esfuerzo y con tu buen ánimo[3]. Comparte testimonio con tu alegría y buena actitud, porque vivir para el Señor es plenitud de gozo. Salomón, en Eclesiastés dice que Dios nos da permiso de pasarla bien en nuestra vida, ya que desea que pelees tus batallas y luego celebres las victorias. No te quejes, sino disfruta de tu trabajo, cambia la “aleganza” por la alabanza.

Cuando disfrutas tu trabajo, lo haces mejor, y muchas veces la excelencia provoca envidia, pero eso no debe afanarte, ya que si nadie te envidiara significa que te falta excelencia. Hay dos caminos, o das lástima o provocas envidia, claro que es mejor inspirar lo segundo, porque significa que haces las cosas bien, como Dios quiere[4]. Así que concéntrate en provocar a Dios con tu excelencia; no solo te acerques a Él para pedirle algo, sino que preséntale tus logros como muestra de que aprecias Sus regalos. El arte de ser cristiano es aprender a vivir con buena actitud. Todo lo que hacemos es un mensaje para el Señor, ¡provoca Su bendición para tu vida!

Además, dale tiempo al descanso, porque es mejor un puño lleno de abundancia con alegría, que dos puños llenos de abundancia, con aflicción y enfermedad. Esto no es una doctrina, sino una decisión que debes tomar de acuerdo a tus fuerzas. Si tienes la capacidad de esforzarte con alegría, hazlo, tú conoces tu límite. Yo le doy gracias a Dios por mi trabajo, disfruto lo que hago aunque es un esfuerzo monumental. Soy pastor, enseñar sobre la Palabra, y motivar y guiar a una congregación es lo que hago bien. ¿Cuál es tu trabajo ideal?, ¿qué es lo que haces bien? Descúbrelo, usa la fe que Dios te ha dado para trabajar y para disfrutar del fruto de tu esfuerzo.

Y luego del trabajo, disfruta de lo que te ha costado tanto, porque es un regalo de Dios. Si el Señor te bendice con riqueza, pídele también la habilidad y el carácter de disfrutarla. Vanidad es trabajar duro y no ser feliz con lo que alcanzas. Si no disfrutas ni del trabajo ni de lo que ganas, que Dios tenga misericordia de ti, porque ese no es Su plan[5]. Si te matas trabajando, cuando llegan las vacaciones, ¡disfruta del fruto! No permitas que te atrape el afán de ni siquiera gozarte con lo que puedes comer o comprar. Hay personas que tienen lindos carros y casas nítidas que no disfrutan porque nada se puede tocar. Recuerda que al morir no te llevarás nada, así que aprovecha las bendiciones cuando las tengas. El gozo es regalo del Señor. El domingo es posible ver en el parque central a las familias felices tomando su vaso de atol de elote y comiendo su tostada con frijol, mientras otros van a pasar el fin de semana a lujosas casa de playa, pero tan enojados que primero llega la boca y luego el cuerpo. ¡Eso no puede ser! Dios es quien da riqueza, bienes y honra, pero no de nada sirve si no se gozan con la actitud correcta. Pídele al Señor buena actitud para disfrutar de lo mucho o poco que tienes. ¿De qué te servirá prosperar con dolor? Lo que adquieras no tiene que costarte mucho dinero, sino que debe ser “disfrutable”.  El niño que no logró nacer tuvo más suerte que alguien que no disfrutó de su vida[6], así que demuestra que valió la pena tu nacimiento porque amas la vida y la aprovechas al máximo. Entonces, el primer regalo es el trabajo; el segundo regalo es disfrutar del fruto del trabajo.

La familia es el tercer regalo que debemos combinar con los dos anteriores, es decir, disfruta con tu  esposa y con tus hijos de lo que logras con esfuerzo. En el mundo religioso pareciera que es malo disfrutar, pero la Biblia nos otorga el derecho que Dios nos da ser felices en cada momento. Por eso aconseja que hagamos todo con alegría[7]. Con mi esposa nos sacrificamos mucho los primeros años de casados porque deseábamos comprar nuestra casa. Luego, mi suegro me dijo: “Disfruta con mi hija, viajen y diviértanse cuando ella todavía pueda ponerse un traje de baño”. ¡Qué sabio consejo! De nada sirve acumular bienes si no te das el tiempo de gozarlos con tu familia. Yo sé que a veces es un conflicto, porque pareciera que nos educan para sufrir, pero no entiendo por qué, si nuestro Señor ha creado un mundo hermoso y nos ha pedido que lo disfrutemos. Así que hazlo antes de que sea tarde.

¡El cuarto regalo es Jesús! Dios envió a Su Hijo para que creyéramos y no nos perdiéramos[8]. Disfruta a Jesús, Su amor, Su gracia, Su misericordia, porque no solo nos trajo vida eterna, sino vida en abundancia para que gocemos de las maravillas del Señor. Él venció al ladrón que busca robar y destruir[9]. Si la batalla ya está ganada, aprende a disfrutar lo tuyo y no codiciar lo que otros tienen. Dile con alegría: ¡Gracias Padre por Tus regalos, porque nos enseñas a deleitarnos en esta vida que nos has obsequiado!

 

 Versículos de Referencia:

[1] Eclesiastés 2:22-24 TLA dice: Después de tantos trabajos, esfuerzos y preocupaciones, ¿qué nos llevamos de este mundo? ¡Nada! Nuestra vida está llena de dolor y sufrimiento; ni de noche logramos descansar. ¡Eso no tiene sentido! Lo mejor que podemos hacer es comer y beber, y disfrutar de nuestro trabajo. He podido darme cuenta de que eso es un regalo de Dios.

[2] Eclesiastés 3:12-13 sugiere: Mientras tengamos vida, hagamos lo bueno y pasémosla bien. El comer y el beber, y el disfrutar del fruto de tanto trabajo, es algo que Dios nos permite. Eso lo sé muy bien.

[3] Eclesiastés 3:22 explica: Lo que sí he visto es que, cuando morimos, nadie nos trae de vuelta para ver lo que pasará después. Por eso, disfrutemos de nuestro trabajo, ya que trabajar es nuestro destino.

[4] Eclesiastés 4:4-6 DHH enseña: Vi también que el mucho trabajar y el éxito en una empresa provocan la envidia de unos contra otros, y esto también es vana ilusión y querer atrapar el viento. La gente dice: «El necio se cruza de brazos y se destruye a sí mismo.» Pero yo digo: «Más vale un puñado de descanso que dos de fatiga por querer atrapar el viento.»

[5] Eclesiastés 5:18-20 TLA enseña: Desde mi punto de vista, es muy poco lo que vivimos. Así que comamos y bebamos, y disfrutemos de lo que tanto trabajo nos ha costado ganar, pues así Dios lo ha querido. Si él nos da mucho, también nos permite disfrutar de lo que nos da; disfrutemos entonces de lo que tanto trabajo nos ha costado, porque es un regalo de Dios. Ya que Dios nos hace estar felices, dejemos de preocuparnos tanto por la vida.

[6] Eclesiastés 6:1-3 comparte: En esta vida he visto un mal que a todos nos afecta: a veces Dios nos da mucho dinero y honores, y cumple todos nuestros deseos, pero al fin de cuentas son otros los que acaban disfrutando de todo eso. ¡A mí me parece algo terrible y sin sentido! Podemos vivir cien años, y llegar a tener cien hijos, pero si no disfrutamos de las cosas buenas de la vida, ni tampoco nos entierran como se debe, yo digo que un niño que nace muerto ha tenido mejor suerte que nosotros.

[7] Eclesiastés 9:7-10 TLA anima: ¡Ánimo, pues! ¡Comamos y bebamos alegres, que Dios aprueba lo que hacemos! ¡Vistámonos bien y perfumémonos! Puesto que Dios nos ha dado una corta vida en este mundo, disfrutemos de cada momento con la mujer amada. ¡Disfrutemos cada día de esta vida sin sentido, pues sólo eso nos queda después de tanto trabajar! Y todo lo que podamos hacer, hagámoslo con alegría. Vamos camino a la tumba, y allá no hay trabajo ni planes, ni conocimiento ni sabiduría.

[8] Juan 3:16 nos recuerda: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

[9] Juan 10:10 asegura: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

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