De lo poco a lo mucho más sobreabundantemente

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Entre poca o mucha bendición, todos preferimos mucha porque tenemos la naturaleza de nuestro Padre, un Dios de sobreabundancias. Los científicos calculan que hay alrededor de 7.7 millones de especies de animales y 298 mil especies de plantas, no digamos estrellas, planetas y demás.[1] El Señor es tan sobreabundante que no repite un amanecer o un atardecer, pareciera como si los pintara uno por uno con sus manos. Si fue capaz de ponerle nombre a todas las estrellas,[2] contigo podría hacer cosas no menos asombrosas. Él prometió bendecirte y multiplicarte como a las arenas del mar.

A algunos les podrá parecer una exageración, pero que te bendiga con poco es imposible, simplemente porque no es parte de su naturaleza. Incluso hay religiosos que podrían argumentar que la Palabra de bendición por medio de la multiplicación no era para nosotros sino para Abraham y sus descendientes, sin tomar en cuenta es que si somos de Cristo, también pertenecemos a ese linaje y, por lo tanto, somos herederos de la misma promesa.[3]

En el Antiguo testamento leemos la historia de una mujer que, después de quedar viuda y solo con una vasija de aceite, experimentó un milagro de abundancia.[4] Dios multiplicó el único recurso con el que contaba y con las ganancias podría pagar sus deudas y, de lo que le quedara, podría vivir tranquilamente con sus hijos.[5]

El Señor bendice en sobremanera a quienes son fieles en lo poco,[6] sus pensamientos son más altos que los nuestros. Si alimenta a las aves, ¿qué no hará por nosotros, sus hijos?[7] La clave de lo poco a lo mucho, y de lo mucho a lo mucho más es la fe: según cómo creas, así tendrás. Y lo interesante de esta Palabra es que es para todos, tanto para los que tienen poco como para los que tienen mucho, y se cumple mucho más abundantemente de lo que entendemos según el poder de Dios.[8]

Tendrás que prepararte para poder tomar a manos llenas lo que Dios te ha prometido. Eso es parte de su juramento. Ni te imaginas lo que Él puede hacer en tu vida y cómo puede bendecir lo que haces para honrarlo, así que cuando estés dispuesto a servirle prepárate para recibir todo lo que deseas y solo Él te puede dar.[9] Te llevará de gloria en gloria y las malas temporadas llegan a su fin. Cree por más y no temas porque en medio de cualquier situación Él cuida de ti. Declara cielos abiertos para tu vida y dile: “¡Señor, estoy listo para recibir lo que tienes para mí!”


[1] Salmos 19:1: Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

[2] Salmos 147:4: Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.

[3] Gálatas 3:29: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

[4] 2 Reyes 4:1-6: Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

[5] 2 Reyes 4:7: Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

[6] Mateo 25:20-21: Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

[7] Mateo 6:26: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

[8] Efesios 6:20-21: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

[9] Juan 15:7-8: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

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