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Si en este año tu bendición no vino hacia ti, debes levantarte en búsqueda de tu milagro, pero no te quedes como estás. Jesús no sanó al ciego instantáneamente, sino que untó sus ojos con lodo y luego le dijo que fuera a lavárselos en el estanque de Siloé.[1] ¿Por qué a veces Jesús nos la pone un poco difícil? Él no le encomendó a alguno de sus apóstoles acompañar al ciego al tanque, sino que lo mandó solo. El ciego, sin embargo, no le vio el lado negativo al asunto, simplemente fue y cumplió la orden del Señor y eso le bastó para ser sano. Él fue por esa Palabra.

Quizá durante este año que acabó tuviste que chocar muchas veces, tropezar con unos y confrontar a otros, pero no olvides que eso es parte del camino. El ciego seguramente tuvo que chocar en su camino entre Jesús y el tanque, pero no se rindió. Quizá no terminaste el año como hubieses deseado, pero ningún arma formada contra ti prosperó ni prosperará.

Dale gracias a Dios porque el bien y la misericordia te acompañaron durante el año que recién acaba de terminar a pesar de que no haya sido perfecto. Hay personas que quizá tuvieron que enfrentar problemas mucho más grandes, pero que también son propicios para que ocurran los grandes milagros de Dios.

Si has enfrentado situaciones difíciles es porque Dios sabe que eres fuerte para afrontarlas. ¡Declara que los tropiezos se acabaron! ¡Declara que tu casa se llenará de la Palabra de Dios! Las adversidades son parte del camino, del proceso, y lo que hizo el proceso de 2017 fue sacar lo mejor de ti para enfrentar el año que ahora inicia. 2018 vendrá lleno de bendiciones para tu vida.


[1] Juan 9:1-7: Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

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