Dios, los padres y los hijos

CONÓCENOS

 

Desde el inicio de nuestra historia humana, Dios vio que debíamos estar acompañados, por eso dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo1. La palabra “bueno” en el original significa placentero, excelente, próspero, adecuado, inteligente, fuerte. Es decir que no es placentero, excelente, conveniente, próspero, adecuado, fuerte y mentalmente inteligente que estemos solos. ¡El hombre no está completo sin la mujer!

Cuando leemos sobre la creación del hombre, vemos que Adán fue creado con el propósito de labrar el huerto, y el propósito de Eva era ayudarlo. Alguien me preguntó: “¿Cómo hace para lograr tanto?”  Y mi respuesta fue que Dios me había puesto la ayuda idónea en el camino. Sonia, mi esposa, me apoya en todo y juntos trabajamos por lograr nuestros objetivos. Otra clave es dedicarle tiempo a mi familia, porque si ellos están tranquilos y estables, tenemos paz mental y emocional para hacer todo lo demás. El éxito inicia o se pierde al escoger a tu pareja. Ambos deben compartir sus objetivos, por eso, antes de casarse es necesario descubrir el propósito de nuestra vida.

Abraham es buen ejemplo de un padre que se involucró en el proceso de buscar pareja para su descendencia, ya que al estar convencido del propósito de su hijo, lo apoyó para que encontrara a la mujer ideal. Lo primero que hizo fue pedir gracia y favor a Dios para que le ayudara a cumplir el objetivo de la vida de su familia. Entonces, vemos que elegir pareja involucra a los jóvenes, a los padres de los jóvenes y a Dios, por lo que es una decisión tripartita.

Al leer la historia, descubrimos que la primera condición que Abraham puso fue que se buscara a la futura esposa de su hijo entre doncellas de la misma cultura, porque era más probable que comprendiera el propósito de su futuro esposo2.
Abraham y su siervo veían este proceso como un negocio, es decir que era una cuestión que requería sabiduría. Si atendieras el asunto de buscar pareja como cuidas tu negocio, seguro encontrarías a la persona correcta, porque no solo buscarías sentir algo especial sino también analizar las opciones y seleccionar con sabiduría.

Otra cuestión interesante en la historia de la búsqueda de esposa para Isaac es que el siervo de Abraham fue a buscar al lugar adecuado, al pozo donde llegaban las doncellas3. Lo mismo debes hacer tú, ¿crees que encontrarás a la persona adecuada en una parranda alocada? ¡Hay que buscar en el lugar correcto!

El siervo fue a buscar a la fuente para encontrar a una joven servicial, digna, educada, emprendedora. Él no buscó a una mujer hermosa, sino que por añadidura, la joven que se mostró dispuesta, ¡también era bella! La Biblia dice que una mujer hermosa, pero sin razón es como un cerdo con un anillo de oro en la nariz. La belleza es ganancia, sin embargo, lo primero es buscar buenas cualidades. Busca indicios que te digan si la pareja conviene, ¿es buen estudiante?, ¿respeta a sus padres? ¡Esas son señales que vale la pena tomar en cuenta!

Lo siguiente que el siervo buscó fue antecedentes sobre familia, por lo que Ella le dijo quiénes eran sus familiares, además, sabía lo que había en casa y ofreció hospitalidad4. Rebeca, la joven que Dios puso en el camino del siervo, fue a su casa a anunciar lo que había sucedido, no escondió nada, fue directo a su casa. Jovencita, no escondas nada a tus padres, demuestra respeto porque tu futuro esposo debe ver que eres una mujer sincera y transparente. De esta forma ofreces la impresión correcta que halagará al hombre correcto, porque un novio que te pide que hagas algo a escondidas de tus padres es un mañoso que te conducirá a una catástrofe. ¡Aléjate de alguien así porque luego hará algo a tus espaldas!

Luego de todo el proceso del siervo de Abraham, Rebeca aceptó acompañarlo para ser esposa de Isaac y se fue hacia su prometido con la bendición de su familia5. Buscar pareja es un proceso que terminará en bendición si haces las cosas correctamente y si involucras a tu familia y a Dios en la decisión. Escucha consejo, toma las decisiones adecuadas, porque en la elección intervienes tú, tus padres y por supuesto, el Señor.

Jovencita, toma a Rebeca con ejemplo, recuerda que eres tú quien finalmente acepta o rechaza una relación de pareja. Si el varón pide sabiduría para buscar, tú debes pedir sabiduría para saber a quien aceptar.

Hijos e hijas, acérquense a sus padres y juntos pidan al Señor que les guíe para que encuentren a la persona adecuada que complemente y apoye la herencia de bien que necesitan para perpetuar la bendición de su descendencia. Dale gracias a Jesús porque guiará tus pasos hacia la persona adecuada para construir un hogar donde lo amen y lo honren.

 

Versículos de referencia

1 Génesis 2:15-18 dice:  Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

2 Génesis 24:1-7 comparte: Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste? Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

3 Génesis 24: 8-16 continúa el relato: Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio. Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

4 Génesis 24:17-29 explica: Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo. Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas. Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente.

5 Génesis 24: 55-60 relata: Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá. Y él les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor. Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle. Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré. Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres. Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

 

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