El Amor más grande

CONÓCENOS

 

 

1 Corintios 13:1 (Biblia al día)

 

Quiero leerle ese pasaje en la Biblia al día.

 

Si yo tuviera el don de hablar en leguas extrañas, si pudiera hablar en cualquier idioma celestial o terrenal y no sintiera amor a los demás, lo único que haría es ruido

 

Yo se lo voy a traducir al lenguaje del día de hoy para los jóvenes: Si tuvieras el don de hablar en “casacas”, con el mejor “tushte” celestial o terrenal, pero no tienes amor hacia esa jovencita, lo único que haces es puro ruido.

 

Si tuviera el don de profecía y supiera lo que va a suceder en el futuro, y si supiera absolutamente de todo y no sintiera amor hacia los demás,  ¿de que me serviría?

 

En otras palabras, Dios te puede hablar, el profeta te puede profetizar, puedes tener la promesa que esa es la mujer pero de que sirve si no hay amor.

 

Y si tuviera una fe tan grande que al pronunciar una palabra los montes cambiaran de lugar, de nada me serviría sin amor

 

Tú podes estar convencido que esa es la persona de Dios, el hombre que Dios te envió y le estás creyendo al Señor y ayunado, pero no te ama, no es tu novio.

 

Si entregara a los pobres hasta el ultimo bien terrenal que poseyera y me quemara vivo para predicar el evangelio y no tuviera amor, de nada me serviría.

 

Le puedo dar todos los regalos, pagarle un pasaje para viajar, una docena de rosas, invitar a cenar, regalarle un carro, le pago la “U”, lo que sea, pero si no hay amor, no hay relación.

 

El amor es paciente es benigno, el amor no es celoso ni envidioso, el amor no es presumido ni orgulloso, no es arrogante ni egoísta ni grosero, no trata de salirse siempre con la suya, no es irritable ni quisquilloso, no guarda rencor, no le gustan las justicias y se regocija cuando triunfa la verdad. El que ama, es fiel a ese amor cuéstele lo que le cueste, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza.

 

Quiero leer ese último versículo en la versión Reina Valera

 

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

 

Cuando la Biblia empieza a describir el amor, la primera cualidad que menciona del amor es: el amor es sufrido. El sufrimiento es la máxima expresión de amor que hay. Usted ama a una persona solamente si está dispuesta a sufrir por ella; por lo tanto, el sufrimiento manifiesta el amor que hay en tu corazón. El sufrimiento es el que separa a quien tú realmente amas, al de aquel que sólo “casacas” es, y el mayor ejemplo es Jesús. En la cruz Jesús no te dio un beso, no te escribió un poema, no te mandó una carta, no te regaló una rosa, no te mandó un abrazo, él murió por ti. Ese es el mayor amor que hay.

 

Hay gente que dice: “Yo por esa chava no hago eso”; entonces, no la amas. Esa es de las cosas mas irónicas que yo he encontrado con los jóvenes cuando buscan un novio o una novia, porque hacen una lista con todas las cualidades que esa persona tenga para no sufrir. Y entonces empiezan a hacer una lista con las cualidades posibles que quiera que la otra persona tenga. La lista que tú deberías ser es: yo seré la persona que deje de comer para que otro coma, que me desvela para que duerma, que trabaje para que descanse, que ore para que Dios lo bendiga. Cuando tú seas esa persona, entonces puedes decir que amas.

 

En la relación de una pareja, no todo es color de rosa, de hecho en la relación de padre e hijo no todo es bueno; hay momentos difíciles, hay momentos adversos. Usted ve a una pareja casarse y desde el momento que entran ambos al lugar donde se casan, desde ese momento ya van diferentes y distintos. Usted ve que la novia de blanco y el hombre de negro y  el hombre le da todos los votos y las promesas y el gran discurso que se hecha. Solo se va a la cama y duerme al lado de él y esa vos tan dulce y melodiosa se convierte en ronquidos. Y entonces empiezan las diferencias. Esas diferencias son fáciles de pasar pero hay muchas otras que se manifiestan por la educación distinta que tienen, por la familia diferente de donde vienen: algunos crecieron en barrios distintos, en colegios distintos…

 

Yo recuerdo mi noviazgo con mi esposa. Conocí a mi esposa hace 14 años y medio; estábamos en el mundo, no conocíamos a Jesús. La conocí por que un compañero mío de la universidad me pidió que lo acompañara a recoger a su novia a la casa de un familiar. Entré, y al final de la mesa vi a esta joven, bella, hermosa que cuando me vio entrar, me clavó la mirada. Mi esposa, cuando entré, estaba fumando y con un vaso de whiskey en la mano y en la otra mano, la mano de su otro novio. La pastorcita era cosa seria. Se lo voy a poner así, yo no he visto en todos mis años de ser cristiano a alguien cambiar tan radicalmente. Ella tenía 16 años e iba por el quinto novio. Entonces no sé qué efecto habré causado en ella que me empezó a cantinear y además me sacó el teléfono; me sacó al cine; luego pasó por mi a almorzar porque yo había chocado mi carro. A los quince días, me pidió que fuera su novio y le tuve que decir que si.

 

Yo veo a los jóvenes que se hacen tantas bolas; que oran: “Señor si ese es el hombre de Dios que me regale doce rosas rojas, al día siguiente que las quiero naranjas y luego violetas”.

 

Yo siempre quise ser un hombre que me guardara para tener una sola novia y luego me encuentro con una mujer que había tenido cinco novios. Al día siguiente, llega una amiga mía a mi casa a hablarme pestes de mi esposa. A las dos semanas me encuentro con uno se sus ex-novios y también habló pestes. Me enteré de boca de tres o cuatro personas, mentiras terribles y ninguna de ellas era verdad. Y le pregunté a ella y me negó todo. Yo tuve dos caminos que seguir: creerle a ellos o creerle a ella y en ese momento decidí creerle a ella.

 

Hoy comprendo que el amor todo lo cree. Cuanto tú llegas delante de Jesús y le abres tu corazón y le pides perdón por tus pecados y le dices que no los vas a volver a cometer, Dios sabe tu vida y sabe que vas a volver a cometer ese pecado y Él te cree y, por lo tanto, te perdona.

 

Entonces comenzamos nuestro noviazgo con mi esposa y desde ese momento ella me demostró lo mas lindo que he podido ver en una mujer. Me demostró que estaba dispuesta a cambiar lo que fuera y a pasar lo que fuera con tal de estar conmigo. Ella me ha hecho ganas en todo lo que yo le he pedido y todo por amor.

 

Si Dios me bendijo en mi matrimonio, habiendo comenzado como comencé, cómo Dios no te va a bendecir a ti, tú que oras, que pides que Dios te confirme, que le pides consejos a tus líderes. Nosotros con mi esposa nos convertimos a los cuatro meses de ser novios y en los años de ser cristianos hemos visto parejas cortar por problemas mas pequeños, por tonteras, por bobadas, pelean por cosas innecesarias y están perdiéndose de la persona que aman. Jesús no fue así y tú le has dado suficiente razones y excusas para que él se aleje de ti, pero él ve en ti algo, él te sigue amando y persiguiendo diciéndote que él no se va apartar de ti.

 

Si tú amas a alguien, invierte toda tu vida para que esa relación sea un éxito. Te voy a mostrar la manera en que Jesús amó:

 

Filipenses 2:5-8

 

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 

Hay siete cualidades en esos versículos que te voy a enseñar.

 

1.     El amor no se aferra a sus derechos, los rinde. Ver 6. Jesús pudo haber venido con nosotros que tú lo alabaras y que tú lo reconocieras como Dios. El tenía ese derecho pero no se aferró a su derecho. Las personas que se aferran a sus derechos para discutir con alguien más están perdiendo al amor de su vida. Jesús no tuvo una discusión basado a tus derechos, el murió por ti. Deja de estar recordando las cosas que tú crees que te dan el derecho de exigir, demandar, ordenar o de alegar es mejor que los rindas a Cristo, gana a la persona que tu amas.

 

2.     El amor no arrebata  sino entrega. Ver 7. Que se despojó de si mismo. El amor siempre da. Cuando alguien ama, está dispuesto a dar por esa persona antes de pedir de si mismo; el amor es el que piensa en regalo que debe dar que en el regalo que pueda recibir

 

3.     El amor sirve, no es servido. Jesús tomando forma de siervo. Jesús vino como un siervo, se ciñó la toalla y lavó los pies de sus discípulos. El pensó en servir a alguien más no en exigir ser servido.

 

4.     El amor tiene empatía, no rechaza. Jesús fue hecho semejante a los hombres. Dios sabe lo  que es ser un ser humano porque ya lo fue, por lo tanto él sabe lo que es ponerse en tus zapatos. Cuando tú le dices a Dios: “Señor estoy siendo tentado, no aguanto, estoy por caer, ayúdame”, la Biblia dice que tú tienes a un sumo sacerdote llamado Jesús que participó de tu mismo cuerpo humano, que fue tentando en lo que tú puedes ser tentado y por lo tanto se puede compadecer de ti. Él te entiende, sabe lo difícil que es para ti ser constante, estar en el Señor; Él lo sabe y por eso dice la Biblia que acudas al él para el oportuno socorro y que puedes entrar donde Él está confiadamente. Si tú quieres mantener relaciones unidas, deja de pensar en tu punto y comienza a pensar en lo que la otra persona piensa, siente y mira.

 

5.     El amor te hace vulnerable, no te hace cerrado. Ver 8. Jesús se humilló. El amor no tiene temor de humillarse con tal de expresarse. Cuando tú le dices a alguien que la amas, tú puedes verte vulnerable; tal vez le tengas temor de decirle a alguien que te gusta, porque te vas a hacer vulnerable y te pueden rechazar, pero el amor se hace vulnerable y la Biblia dice que todo el que se humilla a si mismo será exaltado. Nunca tengas temor de decirle a las personas que amas que las amas. No tengas temor de expresar el amor que tengas en tu corazón aún cuando puedas pasar vergüenzas o humillaciones por hacerlo. Jesús se humillo por ti.

 

6.     El amor se somete a la voluntad de Dios. Jesús haciéndose obediente hasta la muerte. La voluntad de Jesús fue no pasar el trago amargo, él le dijo: Señor, por favor que esta copa pase de mi, pero que no se haga mi voluntad sino que se haga la tuya”. Si tú quieres un hombre que realmente te ame, necesitas un hombre lleno de virtud y de buena conducta, sometido a la voluntad de Dios. El verdadero amor es el que dice: “Yo me someto a Dios y yo mismo voy a cambiar por tal de demostrarte mi amor”. Y cada vez que se habla mucho de la sujeción de la mujer al hombre y nunca se habla del sometimiento del hombre a Dios pero la Biblia dice: maridos, amen a sus esposas como Jesucristo amo a la iglesia y se entregó a si mismo por ella. La primera persona sometida en un hogar debe ser el marido, a Jesucristo. Cuando tú estés totalmente sometido a Jesús vas a ver lo sencillo que esa mujer se somete a ti.

 

7.     El amor no conoce límites. Jesús llego a la muerte, y muerte de cruz. La muerte de cruz era la cosa más bajo que había. Jesús fue del trono a la cruz y llego al extremo con tal de demostrarte Su amor. Yo he hablado con muchos jóvenes que están enamorados, pero no están seguros si la otra persona le va a corresponder el amor. Jesús te amó a ti cuando tú le habías dado todas las razones para que no te amara, y todos tus pecados son buenas razones para que Él no te ame y aun así te amó. Jesús llegó a morir por todos en la cruz.

 

Si tú estas enamorado de alguien y aun esa persona no te va a corresponder, has lo que hizo Jesús: da todo por ese amor que tienes y si te dicen que no, estás igual que Jesús. Jesús dio la vida por todos, Él no vive amargado porque alguien le dice que no o porque alguien lo engaño, Él vive ilusionado de saber quién es el próximo que le dice: “aquí está mi vida”.

 

Si tú tienes un sueño, una pasión en tu corazón, ilusiónate de que sí va a salir. Deja de ver los obstáculos y los sufrimientos. Cuando tú pasas a través de todas las pruebas con tal de alcanzar eso que has soñado, entonces demuestras que hay pasión de Dios en tu corazón. Deja de ver a ese hombre que te engañó o a esa mujer que se fue con otro y comienza a ver tu matrimonio como Dios te lo ha prometido, como él te lo ha ofrecido: bendito con una mujer que te ama y te respete y con hijos que vengan contigo. Quita a un lado el rechazo, sacúdete el polvo de la negación y comienza a ilusionarte porque esa es la fe que el Espíritu Santo va a usar para bendecir tu vida.

 

El sufrimiento y la adversidad no pueden ahogar el amor que hay en ti ni la pasión. Pablo decía que  ni la vida ni la muerte, ni el hambre ni la desnudez, ni la aflicción ni la tribulación me separará del amor que es en Cristo Jesús.

 

Guarda tu corazón del temor al rechazo, del miedo, del orgullo, de los celos y de la envidia, pero no guardes tu corazón del amor. Tú eres la razón por la cual fue Jesús a la cruz y aguantó que once más le dijeran que no. Si a ti te dicen once que no en tus declaraciones de amor y sólo uno te dice que sí, estás igual que Jesús. No tengas miedo. Están todos los esposos que llegan querer tener intimidad con su mujer, se le acercan y las empiezan a insinuar y ellas los rechazan y ellos se quedan ofendidos. No se ofendan por eso, le dijeron una vez que no, prueba doce.

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