El Director

CONÓCENOS

 

Juan 4:1-3

 

Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

Cómo es el Señor que hasta El tuvo que entender. Una de las cosas que nos ha ayudado a llegar a donde estamos, es que una porción del Espíritu de Dios ha estado con nosotros. Pero hay algunos sectores religiosos donde ser inteligente es pecado, y se me hace difícil creer que Dios ha ungido “bobos”. Para agarrar algo tan preciado como su unción y tirarlo como que son dulces de piñata. Dice “quién le enseñó al Espíritu de Dios la prudencia…” Dice acá que se decía que Jesús bautiza más gente que Juan, pero el verso 2 dice que él no bautizaba, sino sus discípulos. Con razón, Jesús hacía más cosas que Juan. Él tomó a sus discípulos y los volvió un equipo de trabajo. En la Biblia hay cosas que se dicen y otras que se hacen. Estamos viviendo una época donde escogemos gente para que diga, y poca para que haga. La iglesia no es ser un ser vivo. Debe aprender a hacer cosas. Para que podamos llegar a la selección de un equipo, primero tenemos que saber cosas, pero muchas veces escogemos gente porque está cerca de nosotros, pero para poder seleccionarla, hay que pasar tiempo ajeno a la selección antes de poder escogerla.

Hechos 26:19

 

Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial…

¿Qué es lo primero que hay que tener? Visión. Es algo que uno ve. Pablo narra las palabras que le hablaron y dice no fue rebelde a la visión. Hay palabras que tenemos que transformar en imágenes. Las palabras que Pablo recibió las tradujo. ¿Cómo podemos ser rebelde a una visión si no tenemos una? Eso está como aquel amigo que un día se lo encontraron y le dijo: “Me contaron que te caigo mal”. Nunca el problema es dinero, el problema es falta de visión correcta. Tenemos que distinguir si la visión que tengo viene de Dios, o vino de mí solamente. Debemos distinguirla y entenderla. No hay mejor cosa que movernos con Dios en el tiempo; no es lo mismo que querer movernos fuera de tiempo. Hay cosas buenas que fuera de tiempo no son correctas. Casarse es bueno, pero no a los doce años. Aunque casarse sea bueno. ¿Cómo se dice en español cuando hay dos visiones? División. Una división puede estar adentro de tu misma iglesia, con la gente reunida bajo el mismo techo, todos reunidos con distinta visión. Hay gente de ustedes que le están dando cobertura a una división, porque cada uno de tus miembros tiene diferente visión, pero un mismo apóstol. Jesús no fue así, Él les dio la misma visión a sus doce apóstoles. Y cuando le trajeron otros setenta, les dio la misma. Entonces, saco una conclusión: Siempre quiso hacer lo mismo con todas las generaciones, que tuviéramos su visión.

Una vez, el Señor me dijo: -Si te mando a hacer discípulos, ¿cómo los haces?-. Yo le respondí: -Como tú los hiciste-.

¿Qué es provisión? Es aquello que Dios te da a favor de la visión.  No puedo pedirle a Dios provisión si no tengo visión. Si pido finanzas y no se en que las voy a gastar o en que las voy a invertir, para que si no tienes visión. Si  no la tienes, lo que tienes es ingresos. No tienes que confundir la visión, con la provisión y los recursos. Dios no te puso aquí para que tengas la visión de un templo, sino la gente que necesita un templo. Es parte de los recursos que necesitamos para cumplir con la visión que tenemos, porque es más fácil que se congreguen ahí, que te escuchen si está lloviendo. Es más, sabemos que vamos a crecer tanto, que necesitamos una visión celular, porque las multitudes que vamos a traer a los pies de Cristo, no habrá construcción que las sostenga. ¿Cuántos templos grandes caben en una ciudad y cuántos lo pueden lograr? No muchos, pues que se congreguen en las casas. Pero no puedes hablar así si no has adquirido una visión, una forma de pensar. El Señor fue claro: Hagan discípulos, formen gente. Si Él no hubiera hecho discípulos, no estuviéramos aquí. Esa cadena nos tiene aquí, y es una cadena que nos va a traer más adelante gente.

Europa católica dejó de serlo, hubo un renacimiento, una reforma, se volvió evangélica. Ahora no, es atea. ¿Por qué? Porque la gente dijo: “Ah, esto es”. Nací de nuevo, confesé a Jesús, sus hijos no vieron un cristianismo lleno de poder. Crecieron, y no quisieron eso. O seguimos creciendo, ministrando el poder de Dios y la sana doctrina o nos espera el secularismo. Recuerdo cuando el pastor Rodolfo se casó, lo fui a dejar al aeropuerto y el pastor José Putzú iba ahí. Le pregunté -¿cómo ves el avivamiento?-. -Gózalo porque se va a terminar. Ponte a cuidar a los niños de hoy, que serán lo jóvenes que cuidarán a tus hijos-. Hoy tiene su hijo, y estoy seguro que si se lo piden, le cuidan al suyo. Cuando empezamos, en la mayoría éramos jóvenes, y no faltó quién me dijo que ganara a las familias porque ellos tenían el dinero. Pero les dije que Dios me envió a los jóvenes. Empezamos con 600 jóvenes, y Dios trajo el milagro financiero para construir el templo. El 60% de los miembros son solteros, muchos no son activos económicamente, pero lo hacemos. Jesús tenía una visión, y el que la tiene no goza de una distracción. Los que tenemos una visión sabemos decir “no”. Quien sí la tiene dice que si a todo, pasa los años haciendo lo que les gusta y no lo que deben. Jesús era claro en su instrucción. El que tiene una visión sabe decir “no” a aquello que no tiene nada que ver con la visión, es una distracción. Cuando la visión llega a ser sumamente poderosa, es tu máxima atracción para que nada se vuelva tu distracción.

Distracción es aquello que te mueve de lo que te debería de atraer. Cuando estábamos hablando con una persona de Ensancha, y me dijo: “Pastor, tienes el don de la dirección, aun más que el de la predicación”.

Para poder dirigir, lo primero es: Tener una visión. O hacer una reingeniería de tu visión. Yo tenía un amigo que cuando yo lo llamaba o él a mí, me decía: -¿qué estás haciendo?-. Y yo le respondía –nada-. Entonces, me decía: -Venite y hagamos nada juntos-. Hay gente que no tiene una visión y tiene ayudantes, y todavía les paga. Tienen toda una planilla para terminar de confundirse, pero cuando tienes la visión, ahora tienes que pasar a saber el detalle de cómo lo vas a desarrollar.

Segunda: I Corintios 3:10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

Cuando yo  compré este terreno, aquí lo que había eran vacas. La gente literalmente dijo: “Cash, cometió el error de su vida, se fue lejos, nadie lo va a seguir aquí afuera”. Pero crecimos y rápido. Gente vino a mí diciendo que pusiéramos buses para que la gente suba, pero no quise. Si tengo algo de Dios, que la gente suba. Debes de saber que un buen restaurante se mantiene lleno si el chef es bueno y si tienes un buen equipo de meseros que sirva lo que tú haces. Después me decían que pusiera buses para traer a la gente, porque si no, no iban a venir. Pero no los puse, pues si Dios lo había dicho, El lo cumpliría. Cada quien que mire cómo cumple lo que dice.  Si Él lo dijo, Él lo hará. Eso se llama descansar en Él, en su gracia. Lo primero que hay que hacer es poner el fundamento.

Versión Al Día Dios, en su bondad, me enseñó cómo edificar con pericia. Yo puse los cimientos y otro edificó encima. El que edifica encima tiene que andar con cuidado.

¿Por qué edificar con cuidado? Hemos confundido poner los cimientos y darle forma, porque cuando un arquitecto diseña algo, normalmente se construye de abajo para arriba. Cuando se están poniendo los cimientos, queda predeterminado dónde se están poniendo. El director decide dónde están los cimientos, eso no se delega. Por que si él tenía la visión, a él le daban el diseño, lo estableció y sabe cómo lo hace. Uno puede oír, yo soy un líder incluyente. Siempre estoy preguntando, y buscando las mejores ideas y a los mejores para que las ejecuten. Pero también hay cosas que no se pueden delegar. Si hay algo que me provoca a decir algo, es cuando alguien quiere mover los cimientos. En 1999, comenzó el Modelo de Jesús, llevábamos 3,500 células. En mayo empecé la primera cruzada en el estadio. En el mismo año, empecé a construir este edificio y el programa de televisión. También tuve que escoger el equipo ministerial, el de construcción y televisión. Tomé ingenieros y arquitectos y construimos acá.

Quiero que vean este video. Quise pasártelo hoy, porque así como se diseña un edificio, cada detalle, así se debe planear todo. A veces, somos reactivos, no proactivos y pienso que no es lo correcto. Debemos de trazar algo. Dios cuando dijo: “Hágase la luz,” salió lo que El había planeado. No podríamos ni confiar en Él. Nosotros confiamos en Él porque es seguro en lo que hace. Él dice y como lo dice se hace, Él cumple. Pero nosotros ¿no somos sus hijos para imitarlo en todo lo que hacemos? Quiero nada más introducir el cómo elegir un equipo. En Éxodo 31 vamos a encontrar una revelación muy hermosa de lo que es eso. También quise mostrársela, porque no llegamos más lejos, no por falta de Dios, porque creo que lo tenemos, sino por falta de gente. Después de Dios, lo más importante es la gente. El recurso más valioso que tiene una empresa es la gente. ¿Cómo vamos a ganar a una nación si se cambian de iglesia por bilis? Pero no podemos negar la otra cara de la moneda. Les voy a enseñar las cuatro necesidades básicas que una persona tiene que llenar para estar en un equipo. Y si logras hacer que esas necesidades se llenen, pueden estar contigo siempre.

¿Cuántos se recuerdan quiénes alzaron las manos a Moisés para ganar la batalla? Fueron Aarón y Hur. Normalmente, sabemos quién es Aaron, la línea sacerdotal. Pero quién es Hur? Porque tan alto le aguantó Aarón el brazo, como Hur. Nosotros trabajamos más con los “Aarones” que con los “Hur”.

Éxodo 31:1-6. Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;  y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado.

Sólo que le tuvo que decir a Moisés quiénes habían de trabajar en ella. De las primeras familias que gané para Cristo, fue el ingeniero Jeréz y su esposa. Cuando los vi allí, dije: “Yo voy a ser constructor”. Lo supe desde la segunda reunión que tuvimos. Las dos familias primeras que vinieron al Señor eran constructores. Cuando hicimos el teatro, le dimos vuelta al templo y lo volvimos teatro. En la última obra vinieron 15,000 personas. En la obra El Romeo y la Julieta hay una mujer, conductora de programa de radio, alguien le habló de mí y ella dijo: “No me hablen de él, ni bien ni mal, no quiero saber”. De repente, tuvo un sueño donde alguien le dice si quiere participar en una obra como Julieta. A los días, le habla Fran Lepe para que participe en la obra el Romeo y la Julieta. Ella accedió. Viene y en el tercero o cuarto ensayo, le cae la presencia de Dios, y recibe a Jesús como su Señor y Salvador. Dios ha preparado en todas las partes de la ciudad a la gente que va a trabajar contigo si valoras la gente. Las personas consiguen lo que todas las riquezas juntas no pueden conseguir. Dios les va a dar la mejor gente.

Debes tener la visión clara de lo que debes hacer y los detalles de cómo hacerlo para saber a quién elegir para que lo haga.

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