El propósito de tu vida

CONÓCENOS

Filipenses 3:12

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

 

 Cuando inauguramos este templo, me preguntaron: “¿Qué más viene?”. Y yo respondí: “¡Lo único que creo es que Dios no ha terminado aquí!” Muchas personas me llamaron inconforme y ambicioso, me criticaron muy duro. No le pongo atención a eso, eso gasta mucha energía y mi energía la necesito para otras cosas. 

 

Es importante que si tú quieres vivir una vida plena, no importando la edad que tengas, debes comprender que hay algo que debemos alcanzar.  Cuando Jesús les dijo a los discípulos: “Sean perfectos como vuestro padre Dios es perfecto”; no se refería a que tú no tengas ningún defecto o error, el contexto hay que leerlo. Jesús estaba enseñando que cuando oremos, perdonemos a los que nos ofenden, para que seamos hijos de Dios, perfectos. Cuando habla de perfección, se refiere a aquel hombre o mujer que no tiene nada contra nadie, aunque te hayan hecho de todo. Debemos comprender que cuando la religión trata de la perfección en la gente, lo único que provoca son apariencias falsas en las vidas de las personas, aparentan pero no lo son.

 

Yo soy pastor, y a mí no me molesta que algunos no crezcan al mismo tiempo que otros. Tengo la paciencia para ver personas desarrollarse y crecer en el Señor. En mi vida me propuse hacer cosas para el ministerio antes de cumplir la edad que hoy tengo y se lograron. De la misma manera, hoy tengo metas que sé que se cumplirán con la ayuda de Dios. ¿La vida se mide en años?  ¿O se mide en logros? Jesucristo sabía que tenía que morir cuando hubiera cumplido el propósito por el cual nació, por eso en la cruz del calvario El no dijo: “¡Ya cumplí treinta y tres!”.  El dijo: ¡Consumado es! Pablo no dijo: “Ya llegué a los ochenta y siete”, sino: “He acabado la carrera; por lo demás, me espera la corona, que también espera a todos ustedes. Lo lamentable cuando uno va a un entierro, no es la muerte como tal, ni la forma de la muerte, porque vamos a resucitar en Cristo Jesús con cuerpos totalmente nuevos, sino si la persona muere sin haber cumplido aquello para lo cual le dieron la vida.

 

La Palabra dice que a nosotros la vida nos la dio el Señor, que no somos  ovejas nuestras sino de El, somos ovejas de su prado, hechura suya. Jesucristo dijo: “El ladrón no vino sino para matar, robar y destruir, pero Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. Lo lamentable cuando alguien muere no es la muerte, es el tipo de vida  que llevó. Pero no sólo un tipo de vida incorrecta, sino aquellos que tienen una vida correcta, pero no productiva. La vida se mide en logros. ¿Para qué quieres tantos años de vida? Tú quieres la oportunidad de hacer algo mientras vives. ¿Qué estas haciendo tú con tu vida? ¿Qué estás logrando? ¿Qué más vas a lograr? Lo peor que alguien puede pensar en su edad de anciano es: ¿En qué asilo voy a parar? No se ha diseñado asilo para gente con potencial como ustedes, no deberían de existir realmente, sólo deberían de existir retos para ellos.

 

Moisés a los ochenta años se fue al desierto.  Si Jesús murió para que tengas vida y que la tengas en abundancia, entonces, ¿por qué no vives al pleno tus días? ¿Para qué Dios te dio una vida? ¿Para que la desperdicies? ¿Te dio un cuerpo para que lo mates cada día con vicios? ¿Te dio inteligencia para que no estudies? ¿Qué crees que va a hacer Dios con la vida de esa persona? ¿Tú crees que la va a premiar? Algunos creen que lo que yo vivo es suerte. De niño compraba boletos y nunca me sacaba nada, y decidí que nunca iba a creer en la suerte. No me atengo a ella, lucho todos los días por salir adelante, para alcanzar aquello para lo que fui creado. Jesús te creó con un propósito, debes de vivir con tu potencial fluyendo, llevas un potencial dentro que tienes que dejar salir  y Dios te ha dado una vida abundante para que la disfrutes.

 

Levantarse deprimido, enojado sin saber que hacer no es para nosotros, no es para un hijo de Dios. Los que vamos a una morada celestial, los que vamos a ver el rostro del Señor Jesucristo, los lavados en su sangre, los llenos del Espíritu Santo, los comprados por El tenemos que vivir una mejor vida aquí en la tierra. Jesús compró la vida que me dio y me la dio abundante, lo que no hay que hacer es pecar. Hacerlo, aunque lo disfrutes es malo, pero todo lo que no es pecado, Dios te dio derecho de tenerlo y vivirlo. Somos los únicos que nos reímos, sonreímos y carcajeamos, es un don de Dios la felicidad, es bueno reír. Vive plenamente. No puedes pasar tu vida sin lograr algo, ten un propósito para vivir. Dios nos vino a salvar, vino a perdonar nuestros pecados, a lavarnos con su sangre para dejarnos entrar en su presencia eterna. ¿Por qué al recibirlo como nuestro Señor, al perdonarnos y hacernos salvos no nos morimos?  ¿Hay algún propósito para que vivas? ¿Qué estás haciendo aquí en la tierra? Esta vida no debe ser mala. ¿Por qué si me salvo, no me lleva de una vez? ¿Por qué me deja? ¿Si estoy vivo es para llegar a ser perfecto? No, porque aunque no seas perfecto, eres salvo. ¿Para trabajar? No, porque eso es lo que hago mientras se cumple su propósito por el cual estoy vivo.

 

Trabajamos tan duro como si nos fuéramos a llevar lo que tenemos cuando muramos, y nos esforzamos tanto como si nunca nos fuéramos a ir de aquí, y ninguna de esas dos se cumplen. Todos nos vamos y nos vamos sin nada, entonces tiene que haber un propósito mayor por el cual vivir. La única razón por la que estás vivo es porque alguien más sigue muerto y no conoce de Dios. Ese es el propósito por el cual sigues vivo, porque aun hay gente que está muerta.

 

¡Cumple el propósito para el cual fuiste llamado!

 

 

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