Conéctate a nuestro servicio en vivo
En la casa de Dios

En la casa de Dios

08 de noviembre de 2020

Tiempo de lectura: 5 minutos

¿Quién no quisiera que el bien y la misericordia lo sigan todos los días de su vida y que el Señor ungiera su cabeza? Esto lo declaró el rey David y está escrito en el salmo 23, donde además dejó en claro su deseo de morar en la casa de Dios “por largos días”.[1] En el salmo 27 incluso es más específico al expresar su deseo de estar en la casa del Señor “todos los días de su vida” para contemplar Su hermosura.[2] Y es que, si bien es cierto que Dios está en todas partes, no por ello deberíamos de dejar de ir al templo para adorarlo allí.

Ahora que en Guatemala y otros países las restricciones por la pandemia se han levantado parcialmente —y, entre otras actividades, las reuniones presenciales en las iglesias son permitidas— es importante que regresemos al templo teniendo en cuenta que llegamos a adorar al Señor bajo nuevas normas y limitaciones de tiempo, por lo que debemos sacarle el máximo provecho a cada reunión, siendo puntuales y ordenados tanto para llegar como para salir. No olvidemos la importancia de asistir al templo, ausentarnos tampoco debería ser una opción. Dios derrama Su gloria sobre lugares y personas: sucedió con la congregación que se había reunido con el rey Salomón ante el arca del pacto[3] y también sucedió con los apóstoles.[4]

En la Biblia hay mucha referencia acerca de la importancia de conectarnos como hermanos y reunirnos con el Señor en Su templo.[5] Y es que no podemos negar que, si bien es cierto que la pandemia no lo ha hecho posible, qué bien se siente adorar al Padre cuando estamos reunidos todos. Jesús sabía que muchas de las Escrituras se cumplen cuando estamos congregados;[6] muchos milagros y prodigios[7] ocurren en el templo.

Me siento muy agradecido con Dios por el liderazgo y los grupos de amistad de mi iglesia porque durante la cuarentena no abandonaron su llamado y siguieron reuniéndose virtualmente. Fueron unánimes, como o dice la Palabra.[8] No obstante, Dios santificó Su casa para que en ella habite su corazón para siempre[9] y he ahí la importancia de también congregarnos en ella siempre que la situación y las medidas de los expertos nos lo permitan.

Lugares[10] y tiempos[11] para orar y adorar a Dios ha habido siempre. Por esto, ahora que poco a poco todo está volviendo a la normalidad, te motivo a ir a la casa de Dios a orarle, a alabarle y a glorificarle. Su bondad y misericordia son infinitas todos los días y por eso merece nuestra adoración en Su casa.


[1] Salmos 23:5-6: Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

[2] Salmos 27:1-6: Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, ara contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

[3] 2 Crónicas 5:6-14: Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar. Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines; pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras. E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo, mas no se veían desde fuera; y allí están hasta hoy. En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus turnos; y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas), cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.

[4] Hechos 2:12-15: Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

[5] Salmos 133:3: ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, ¿y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

[6] Lucas 4:20-21: Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

[7] Marcos 1:21: Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. En esa sinagoga liberó endemoniados, hizo milagros.

[8] Hechos 2:46-47: Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

[9] 2 Crónicas 7:14-16: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.

[10] Génesis 35:2-3: Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

[11] Hechos 3:1: Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Subían y subían juntos a orar.

Temas relacionados:
| | |

¿Te gustó? Compártelo en tus redes

También te puede interesar

La bendición de Melquisedec

Pastor Cash Luna

Puedes recibir del Señor tanto como Abraham porque tu fe, diezmos, ofrendas y buenas obras te dan el derecho.

Cuatro regalos de Dios

Pastor Cash Luna

Disfruta de tu trabajo, a tu familia y tu vida con Jesús. ¡Son regalos del Padre!

El principio de lo primero

Robert Morris

Si colocas a Dios en primer lugar en tu vida, todo lo demás se alineará para bien.