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Es posible provocar las temporadas

Es posible provocar las temporadas

01 de agosto de 2021

Tiempo de lectura: 4 minutos

Cuando pensamos en temporadas pensamos en invierno, primavera, verano y otoño. En otros países comúnmente del trópico hablamos de temporada seca y temporada lluviosa. Como fuere, mientras exista la Tierra habrá temporadas en sus distintos ecosistemas. Ahora bien, ¿en qué consiste la gracia de la fe? En traer a la realidad lo que Dios desea para nuestra vida, y eso también ocurre aquí en la Tierra, durante nuestra vida terrenal. Pues ¿de qué sirve estar bendecido en el cielo si no lo estamos también en la Tierra? No importa qué esté pasando, tan solo sueña.

Dios manda lluvias tempranas y tardías que no son propias de la estación que vivimos, pero que bendicen nuestra temporada y restituyen nuestro bienestar físico,[1] espiritual[2] y eterno:[3] tres tipos de restitución. Para ello rompe con el diseño hermético y estructural de una temporada al mandar lluvia antes y después de lo normal. Restituir significa devolver algo a su dueño original y viviremos temporadas de restitución. Siete veces tendrá que devolver el ladrón si fuese sorprendido, dice la Biblia. Eso es restitución. Y el Señor promete que vendrá el tiempo de la restitución por todo lo que nos fue arrebatado o que perdimos. Podrá haber temporadas en las que se pierde, pero la restitución será mayor. Con Dios la restitución siempre será mayor que la pérdida.

Dios puede alterar la naturaleza para sanarnos[4] y hasta para limpiar nuestros pecados[5] por medio de nuestra fe. De hecho, hasta fue capaz de detener al sol y a la luna para darle a Josué la victoria sobre sus enemigos.[6] Sin embargo, debes orar con fervor y con fe por un cambio de temporada, tal como lo hizo Elías.[7] ¿Qué te impide creer que lo que pidas lo recibirás si haces una oración de fe?[8] Elías, aun con pasiones semejantes a las nuestras, declaró que no llovería hasta que él hablara. Al final gana quien logre dominar esto en su oración.

La oración eficaz y poderosa es la que pone la mirada en Dios y no en las circunstancias. Cuando decidas que las cosas cambien van a empezar a cambiar. ¡Debes creerlo para la gloria de Dios!


[1] Joel 2:23-27: Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

[2] Joel 2:28: Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

[3] Joel 2:32: Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

[4] 2 Reyes 20:8-10: Y Ezequías había dicho a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y que subiré a la casa de Jehová al tercer día? Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, o retrocederá diez grados? Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás.

[5] Isaías 6:5: Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

[6] Josué 10:12-13: Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. m ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.

[7] Santiago 15:17-18: Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

[8] Santiago 15:15-16: Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

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