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Hay un lugar en la iglesia para ti

Hay un lugar en la iglesia para ti

06 de abril de 2022

Tiempo de lectura: 3 minutos

Un clavel y una rosa no son iguales. Tampoco lo son dos murciélagos, aunque se parezcan. Ni siquiera los gemelos idénticos lo son porque ni siquiera comparten las mismas huellas dactilares. La razón por la que todos somos diferentes es porque Dios es creativo y necesita de esas diferencias para ensanchar Su reino.

Todos podemos ver la grandeza y la creatividad de Dios a nuestro alrededor:[1] desde un volcán hasta una puesta de sol. Como somos hechos a Su imagen y semejanza también tenemos la facultad de ser creativos. Si Él no responde todas nuestras peticiones tal cual se las emitimos quizá sea porque tenga planes diferentes para nosotros. Quizá lo único que necesitemos sea un poco de creatividad.

En nuestra iglesia, en Colombia, desde el inicio fue así. Cada hazaña creativa fue motivada por una petición no correspondida. Y es que cuando un problema está bajo control de Dios se convierte en la oportunidad de un milagro. Él también puede usar nuestras manos para hacer milagros creativos.

Un milagro creativo para por tres etapas: oscuridad, luz y fruto. En la oscuridad no hay nada, solo es tierra sin aprovecharse; pero si plantamos una semilla en esa tierra y recibe suficiente luz, algún día producirá fruto.

Nuestra congregación tenía muchos sueños, pero no teníamos dinero. Éramos fieles, pero no teníamos nada. No teníamos sonido, luces, sillas, un lugar para llevar a cabo las reuniones. Recuerdo que cada semana debíamos pedir prestados instrumentos para la alabanza, llevarlos a otro lugar donde se realizaba el servicio (también prestado) y al terminar debíamos dejar todo limpio y regresar los instrumentos con su dueño. Eso era cada semana. Pero poco a poco fuimos siendo cada vez más creativos para ingeniárnoslas con cada necesidad: las luces, las sillas, un lugar propio. En vez de contratar servicios externos, nosotros mismos poníamos manos a la obra para cualquier necesidad que hubiera: desde hacer la limpieza de los baños hasta pintar un auditorio. No teníamos dinero, pero sí teníamos creatividad y nos divertíamos poniéndola en práctica. Puede que no tengas dinero, pero si tienes creatividad, úsala.

Cuando tengas muchos sueños y no tengas muchas manos ayudándote, Dios llevará todas las manos que necesitas para que poco a poco puedas cumplir esos sueños. El bien más precioso, después de la presencia de Dios, es el recurso humano. Tú eres importante: maquillistas, pintores, floristas, ingenieros, costureros, doctores, abogados… Todos son importantes en la casa del Señor.[2] Las manos creativas de muchos amigos han hecho realidad muchos sueños en nuestra iglesia. Por eso mírate las manos y di: “Mis manos son importantes para expansión del reino de los cielos”. Si no tienes dones, ofrece tus manos porque son valiosas.

Dios, además de creativo, es detallista. Él sabe que los detalles son importantes. ¿Sabías que muchas personas toman la decisión de quedarse en una iglesia incluso antes de escuchar al predicador? Atraemos a las personas a Cristo con la primera impresión. Antes de la prédica, una persona que va por primera vez a una iglesia tuvo que encontrarse contigo, con quienes la recibieron a la entrada, con quienes la ubicaron en una silla, con quienes encienden las luces, con quienes cantan en la alabanza… Por eso, alguien que llega por primera vez a tu iglesia debe quedar impactado positivamente para que quiera volver. Solo hay una oportunidad para generar una primera buena impresión.

Si siembras en la oscuridad, un día vendrá la luz y otro día tendrás fruto. Los que siembran con lágrimas, con regocijo cosecharán.[3] Las lágrimas que Jesús sembró revivieron a Lázaro y provocaron que muchos se convirtieran.[4] Si buscas primero el reino de Dios, Él te dará la añadidura, no hay nada imposible para Él.[5] Quizá en este momento solo estés viendo la oscuridad, talvez ya salió la luz y aún no ha salido de tu tierra más que una hojita, pero no te canses de orar. Dale a Dios tus manos, tu esfuerzo, tus dones y tu trabajo, y Él hará milagros en tu vida y en tu ministerio.


[1] Romanos 1:20: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 

[2] Éxodo 31:3-5: Y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. 

[3] Salmos 126:5: Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

[4] Juan 12:17-18: Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos. Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal.

[5] Lucas 1:37: Porque nada hay imposible para Dios.

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