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Heredar las promesas de Dios (1)

Heredar las promesas de Dios (1)

21 de noviembre de 2023

Tiempo de lectura: 4 minutos

Si Dios pone la promesa nosotros debemos poner la fe y la paciencia.[1] La fe es necesaria en aquellos momentos que son inciertos, cuando tenemos dudas y no hay claridad acerca del futuro. Así como Jesús señaló que la enfermedad de Lázaro tenía como propósito ver la gloria de Dios, así llegará a tiempo la respuesta en tu dificultad. Porque la situación incierta de un momento difícil no dicta tu futuro.[2] La gloria de Dios no se tardará para llegar a cumplir su promesa en tu vida.[3]

La idea es que tu fe pueda crecer para enfrentar la incertidumbre porque con fe y paciencia se heredan las promesas del Señor. Repite en voz alta: ¡Señor activa mi fe! Moisés con el pueblo de Dios en el desierto deja tres lecciones para gestionar la incertidumbre y cada lección es un tipo de fe.

El primer tipo de fe se muestra mediante la fidelidad. La necesidad básica de comida genera quejas en el pueblo.[4] Dios envía pan que les caía del cielo, pero según la fecha de vencimiento era para consumo inmediato, por eso debían recogerlo cada día. Cuando nuestra seguridad del mañana depende de lo que poseemos la tentación será poseer más, en lugar de seguir con fidelidad a Dios, porque la fe no se pone en lo que tienes, sino en Dios que camina contigo.

El siguiente tipo de fe se descubre cuando el nido de víboras venenosas se desata en el desierto y empiezan a morder a la gente. Dios le dijo a Moisés, levanta una serpiente de bronce y cuando una culebra muerda a la gente, lo único que van a hacer para curarse es mirarla.[5] Este tipo de fe se basa en la confianza para ver las promesas de Dios, por raro o fácil que parezca.  La tentación es poner la confianza en lo que eres capaz de hacer sin oír la voz que dice: pon tu mirada en Cristo. De eso se trata nuestra fe en Cristo Jesús, pura confianza.

La tercera forma de manifestar tu fe es como obediencia. La historia de Moisés con la incertidumbre por falta de agua en el desierto es una tercera queja del pueblo.[6] La instrucción que Dios le dio a Moisés fue háblale a la roca para que brote el agua. Pero Moisés no siguió las instrucciones, fue y golpeó la roca.

Más adelante, Dios le dice a Moisés que debido a su desobediencia en este acto ya no podía entrar a la tierra prometida. Una de las formas en que nosotros podemos mostrar fe al Señor es por medio de la obediencia, pues Jesús es nuestro Salvador, pero también es nuestro Señor.

La tentación es actuar según lo que piensas, como te parece que es mejor o siguiendo las tendencias del pensamiento de moda. Por eso Pablo enseñó la necesidad de ser transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento, pues esa es una forma de adorarlo a Él y decirle: Señor esto es lo que yo pienso, pero te pido que renueves mi pensamiento todos los días. ¿Cuál es la instrucción de Dios sobre tu vida? Su voz siempre te está invitando a algo más. Que nosotros le podamos mostrar a Jesús nuestra fe como fidelidad, como confianza y también como obediencia.


[1]Hebreos 6:11-14: Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

[2]Juan 11:1: Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

[3]2 Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

[4]Éxodo 16:1-4: Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.

[5]Números 21:4-9: Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

[6]Números 20:1-6: Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber. Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

 

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