La amistad y el perdón

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La amistad es algo maravilloso y precioso. Recuerdo una nota que se publicó respecto a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando se cayeron las torres gemelas en Nueva York. Un periodista relató que se vivieron miles de historias conmovedoras, pero una que pudo conocer de cerca tenía que ver con la amistad más allá de la vida y la muerte. Uno de los bomberos que ayudaban en las labores de rescate se acercó a su superior para decirle que su compañero no había vuelto y que iría a buscarlo. Su jefe le respondió que seguramente había muerto y le advirtió que no fuera, porque también corría riesgo su vida. Sin embargo, el bombero no acató la orden y una hora más tarde lo encontraron gravemente herido, con el cadáver de su amigo en brazos. Al preguntarle por qué había desobedecido la orden, él respondió que había valido la pena arriesgarse, porque encontró a su amigo todavía vivo y le dijo: “Sabía que vendrías a buscarme”.

Hay muchas personas que saben que tú llegarás, que no las abandonarás y que no importa lo que estén pasando porque siempre podrán contar contigo. La amistad no es recíproca: tú puedes ser amigo de muchos, aunque pocos puedan ser amigos tuyos. Esto no quiere decir que en la vida solo tengas que ser amigo de quien te brinda amistad. Jesús, por ejemplo, fue amigo de todos, aunque dudo que todos hayan sido amigos de Él. Tú no deberías hacer un listado de requisitos para ofrecer tu amistad: solo recuerda a Cristo, que fue amigo de pecadores y hasta de traidores. Cuando Judas lo entregó, el Señor todavía se refirió a él como su camarada, su amigo y compañero de batalla. Esa era la amistad que había entre ellos.

Una amigo es como un hermano en tiempo de angustia[1]. Sé que todos conocemos la historia del hijo pródigo, pero es bueno releerla y meditar en algunos aspectos. Cuando él regresó, su padre no pensaba en cuánto había pecado, cómo o con quién, más bien, se sentía agradecido de verlo con vida. Por esa razón fue en busca del becerro gordo para celebrar, sin embargo, su otro hijo no quiso participar de la fiesta en honor a su hermano[2]; al contrario, le reprochó a su padre no recompensarlo a él por haberse mantenido siempre a su lado. Es como aquel que quiere premio por ser puntual cuando en realidad es un deber.

Este es un ejemplo de lo que no se debería hacer en la familia, el trabajo o entre los amigos. Nosotros, como sociedad, no deberíamos sacar ventaja de los errores de otros sino limitarnos a hacer el trabajo que nos corresponde. Jamás saques ventaja de tus amistades ni de tus relaciones porque no es correcto. Hacerte lucir bien porque otro está luciendo mal es aprovecharte del error de una persona que, por cierto, pronto saldrá de ahí porque Dios es misericordioso. Es como cuando eres suplente en el equipo de basquetbol, voleibol o fútbol y desde la banca vives deseando que se lesione el jugador titular. En la empresa suele ser igual: deseas que el gerente se equivoque para que lo despidan y puedas tomar su lugar. Nunca hagas ver bien a tu persona haciendo ver mal a otros; eso está bien para los gentiles, como decía Jesús, mas no para los cristianos porque somos la sal de la tierra, la luz del mundo, y debemos hacer la diferencia en la sociedad.

Proverbios 17:9, en sus distintas versiones, toma en cuenta el valor del perdón para conservar las amistades[3]; es el perdón lo que tiene la capacidad de mantener una amistad o una relación. Quiere decir que, sin ofensas, difícilmente crece una amistad; porque si, como dice en las Escrituras: “El que perdona busca amistad”, es porque antes hubo una ofensa. Una amistad, después de haber pasado por el perdón se une con más lazos de amor. Cuando hay crisis y perdón, una relación se fortalece. Así que ve y perdona, ve y pide perdón a tus amigos porque es muy probable que la amistad a partir de entonces sea mejor que nunca.

José, hijo de Jacob, fue el joven que tuvo sueños y al que su padre dio una túnica de colores que generó envidia en sus propios hermanos. En vez de matarlo, optaron por venderlo como esclavo, luego, en Egipto, lo metieron en la cárcel injustamente, de donde salió para ser consejero del faraón y de esa forma, evitar la crisis de hambre más grande de aquella región y de aquella época: los siete años de las vacas gordas y los siete de vacas flacas. Podrán darse cuenta de todo lo que José tuvo que pasar gracias a que sus hermanos lo vendieron, pero ellos tarde o temprano llegarían a estar frente a él, y cómo habrá sido la conmoción al revelarse la verdad que se escuchaban sus lamentos hasta en la casa del faraón y en todo Egipto[4], pero José no fue rencoroso y les libró de toda culpa, argumentando que se trataba de los designios de Dios. Sin un corazón puro, él se hubiera aprovechado de la oportunidad para vengarse, haciéndoles lucir mal. Tú eres quien decide qué tipo de amigo y hermano quieres ser: si el ventajista, como el hermano del hijo pródigo, o como José, que bendijo a su familia. Estos últimos son los amigos que necesita la sociedad.

Mi querida familia: no se quejen ni se amarguen por cosas que otros hacen, pues lo más probable es que eso les dé un impulso hacia otras cosas que Dios tiene preparadas para ustedes. José no hubiese sido bendecido sin apartar su corazón de las ofensas que recibió de sus hermanos, y eso que no solo lo insultaron, ¡lo vendieron como esclavo! Muchas bendiciones para tu vida podrían estar retenidas a causa de una amargura causada por algo que te hayan hecho. Toma en cuenta que un corazón amargado no puede dejar fluir la bendición a otros; solo un corazón saludable puede brindar una amistad saludable. La perversidad levanta contienda y aparta a los amigos[5]. Andar chismeando, levantando falso testimonio y hablando mal de la gente no es correcto; dudo que sea lo que la sociedad necesite hoy. Manda un buen mensaje para edificar a alguien, dile a un amigo: “Estoy orando por ti. Te bendigo, le doy gracias a Dios por tu vida, te agradezco por ser un gran amigo y estar conmigo en tiempos de angustia”.

En el Nuevo Testamento, me llevé una gran sorpresa al descubrir la amistad recobrada de Herodes y Pilatos[6]. Cuando este supo que Jesús era galileo lo mandó a Herodes, pero el rey de Galilea, luego de burlarse de él, lo envió de vuelta a Pilatos y a partir de entonces, ambos se volvieron a hacer amigos. Vemos que Jesús, por medio de Su escarnio, reconcilió a dos enemigos; sin embargo, mientras que Él reunía amigos para hacer cosas buenas, aquellos dos se hicieron amigos a partir de la maldad. Jamás aceptes un café o una reunión para criticar gente; en ese caso, serás como Pilatos y Herodes, pero tú eres discípulo y amigo de Jesús.

Hay cosas que son realmente delicadas en cualquier amistad. Si quieres tener una buena relación familiar o de amistad, debes darte cuenta de que todos tenemos defectos, unos que se pueden eliminar y otros con los que hay que aprender a vivir. Los conflictos entre amigos se resuelven orando para que Dios nos dé la fuerza, pero también conversando con la persona implicada para limar asperezas y aclarar dudas. Está claro que nos cuesta aceptar a la gente porque Dios ha creado piezas únicas: nadie es igual a otro. Cuando te aceptes como eres, empezarás a aceptar a los demás tal como son; cuando te sientas cómodo contigo mismo también te sentirás cómodo con todos y ¡podrás tener muchos amigos de corazón!


[1] Proverbios 17:17: En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.

[2] Lucas 15:27-32: Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

[3] Proverbios 17:9: El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. | (DHH): Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor; quien insiste en ella, aleja al amigo. |(TLA): Quien perdona gana un amigo; quien no perdona gana un enemigo.

[4] Génesis 45: 1-8: No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

[5] Proverbios 16:28: El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores amigos. | (DHH): El perverso provoca peleas; el chismoso es causa de enemistades. | (NBD): El perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos.

[6] Lucas 23:11-12: Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.

 

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