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La oración que trae resultados

La oración que trae resultados

23 de agosto de 2020

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hemos estado enseñando acerca de orar siempre y no desmayar. Ahora compartiré sobre hacer oraciones que traen resultados y para ello debemos considerar al autor y consumador de la fe más que a las situaciones adversas. En el Nuevo Testamento vemos que Pedro consideró a Jesús cuando lo vio caminar sobre el agua, de tal manera que él se lanzó a caminar sobre el agua también. Momentos después, un fuerte viento hizo que el apóstol considerara la tormenta y por eso se hundió.[1] Notemos que consideró a Cristo para caminar, pero consideró aún más a la tormenta, por eso dudó y empezó a hundirse.

En esta época de pandemia he tenido momentos muy buenos, llenos de fe, pero también momentos muy malos. A veces me siento como Pedro y siento hundirme, pero en medio de esa debilidad también he podido considerar de nuevo a Jesús y pedirle que me salve. Consideremos a Cristo y no dejemos que nuestro ánimo decaiga porque el ánimo está íntimamente ligado a la fe que ejercemos.

En el Antiguo Testamento leemos que Ezequías estaba enfermo de muerte cuando llegó el profeta Isaías a anunciarle que pronto moriría.[2] Sin embargo, Ezequías oró y el Señor le extendió la vida por quince años más.[3] Por si fuera poco, le prometió liberarlo y ampararlo a él y a su ciudad de la mano del rey de Asiria.[4]

Notemos cuán importante debió ser para Dios extenderle la vida a Ezequías luego de escuchar su oración, que como señal volvió la sombra diez grados. El Señor atiende nuestra voz sin importar nuestra condición humana. Atendió a la viuda cananea y a Ezequías en su lecho de muerte, pero también a Josué[5] y a Ana, quien, a pesar de su tristeza, no perdió la fe para hacer voto.[6]

Los apóstoles fueron perseguidos por predicar, sin embargo, cuando oraron como Jesús les enseñó fueron llenos del Espíritu Santo y predicaron con denuedo la Palabra de Dios.[7] No importa cuánto nos persigan, la oración tiene poderes sobrenaturales. Por esa razón Señor siempre nos invita a estar gozosos y orar sin cesar,[8] escuchar Su voz y no la voz de los hombres.[9] No existe avivamiento sin señales, milagros y prodigios, como tampoco existe avivamiento sin persecución; pero tampoco existirá persecución sin crecimiento de la Palabra y un mayor número de discípulos.

Si estás afligido, ora de día y de noche, pero además hazlo eficazmente, o sea, con fe. No olvides que la oración de fe sana al enfermo y si hubiere cometido pecados, también le serán perdonados.[10] No dejes que la aflicción ahogue tu fe. Ora eficazmente con pasión y entrega y provoca que tus oraciones produzcan el resultado esperado.


[1] Mateo 14:29-31: Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

[2] Isaías 38:1: En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

[3] Isaías 38:2-5: Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

[4] Isaías 38:6-8: Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé. Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho: He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.

[5] Josué 10:12-14: Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.

[6] 1 Samuel 1:9-11: Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

[7] Hechos 4:29-31: Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu sato Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

[8] 1 Tesalonicenses 5:16-24: Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías.  Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

[9] Hechos 12:22: Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!

[10] Santiago 5:13-15: ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.

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