El poder del “re”

CONÓCENOS

La sílaba “re” (que a veces también funciona como prefijo) tiene una connotación negativa y otra positiva, según el uso que le demos. Tomemos como ejemplo la palabra re-petir y notemos que hay repeticiones que son buenas y otras no tanto: nos gusta repetir pavo para la cena de Navidad, pero no nos gusta repetir materias en el colegio o la universidad cuando no estudiamos. De igual modo, podemos repetir lo que sea necesario hasta cumplir el propósito de Dios para nuestra vida o simplemente repetir acciones que nos alejarán de ellos. A fin de cuentas, la decisión está en nosotros.

Hace un tiempo conocí a un fisiculturista llamado Willy, que tiene 66 años y que recientemente ganó un campeonato por sus músculos bien definidos. ¿Cómo lo logró? Repitiendo una y otra vez una rutina de ejercicios. ¡Si tan solo de esa forma repitiéramos nuestras oraciones!

Pero además de repetir, debemos re-lanzar nuestra fe y re-novarnos en el servicio a Dios. A veces anhelamos renovarnos pero no sabemos cómo lograrlo. Conozco líderes que han perseverado en su amor al Señor pero no saben cómo regresar a esa pasión. ¿Qué pasaría si repitiéramos el amor, el perdón y el sacrificio de Jesús? ¡Ganaríamos a nuestra nación para Él! No nos cansemos de repetir Sus acciones y perdonemos cuantas veces sean necesarias.[1]

Sé que a veces no nos gusta repetir. Nos sucede como Naamán, que se negaba a bañarse siete veces en el río para sanar de la lepra,[2] pero solo haciéndolo es como lograremos cosas grandes. Repitiendo nuestro grupo de amistad y nuestra intercesión es como lograremos que nuestra nación sea del Señor.

Varones: si ya invitaste a la chica una vez y te dijo que no, ¡insiste! Ve y repite el esfuerzo hasta que logres tu objetivo. ¡Ve, dale siete vueltas a la ciudad si es necesario para que los muros caigan! A veces estamos cerca del milagro, pero desistimos justo cuando estamos a punto de lograrlo. Algunos me dicen: “Pero sería el quinto grupo de amistad que abro y no funciona”, pues no importa: no dejes de insistir. Recuerda que siete veces cae el justo y siete más se vuelve a levantar. No se trata de no caer o de no fracasar, sino de levantarse las veces que sean necesarias. Una palabra con la sílaba “re” que no debemos hacer nuestra es la de re-nunciar. Utiliza la “re” para repetir, rehacer y resistir, ¡pero nunca para renunciar!

Necesitamos recuperar nuestra iglesia, nuestra sociedad y nuestra entrega al Señor, así que insistamos hasta lograrlo. Tu corazón sabe de repeticiones porque palpita sin detenerse. De esa forma debes repetir una y otra vez lo que sea necesario hasta graduarte de la universidad, hasta remontar el marcador si vas perdiendo el juego, hasta prosperar en el negocio al que tanto le has dedicado tiempo, comprar la casa que tu familia se merece… ¡Lo menos que puedes hacer es desistir!

Ten cuidado con lo que repites una y otra vez, porque en esencia eres todo aquello que haces constantemente. Repite las cosas buenas, renueva tu pacto con Dios[3] y redirecciona tu vida al destino perfecto que Él tiene para ti.

[1] Mateo 18:21-22: Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

[2] Reyes 5:10: Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.

[3] Zacarías 6:12: Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Debo escoger

Pastor Cash Luna

Nuestra vida es una constante toma de decisiones. Pide al Señor carácter y sabiduría para escoger lo bueno y desechar lo malo.

Cómo elegir gobernantes II

Pastor Cash Luna

¡Hay esperanza para nuestro país, escogeremos bien a nuestras autoridades, porque el amor y la sabiduría de Dios nos guiarán!

Seminario para la familia

Pastor Cash Luna

La clave para una vida familiar feliz es amar, compartir, servir y ser buen cristiano.