Personas Útiles

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Personas útiles

Que te conozcan por tu eficiencia y capacidad de dar más de lo que te piden.

 

A todos nos agrada sentirnos útiles; por el contrario, es incómodo tener que realizar algo que no sabemos hacer. ¡Ese sentimiento de impotencia es desagradable! Jesús nos habla respecto a ser útiles y también respecto a muchos temas que podrían parecernos incómodos. De hecho, al hablar sobre eficiencia, claramente explicó que deberíamos llamarnos siervos inútiles cuando hacemos lo que se nos pide, ya que para ser llamados siervos útiles[1] y fieles debemos hacer más de lo que se nos pide. Suena fuerte, pero así es. Incluso, nos cuestiona respecto a nuestra percepción sobre la autoridad, al preguntarnos si acaso al tener un siervo le damos las gracias porque hace lo que se espera que haga. Con esos planteamientos, la imagen de Jesús parece algo dura, porque siempre lo vemos como nuestro salvador, quien se preocupó por lo demás, sanó enfermos y dio esperanza a muchos, sin embargo, al enseñar sobre temas como estos, no tiene problema para expresar Su mensaje claro y directo. Por supuesto que debemos ser agradecidos cuando recibimos algún servicio, y también nos lo enseñó, pero al hablarnos sobre servicio y eficiencia, nos posiciona del lado del que sirve para explicar que nuestra actitud de esfuerzo y humildad debe ser constante. Así que no debemos escandalizarnos, sino interpretar la Escritura de forma correcta para que renueve nuestro pensamiento y transforme nuestra conducta. ¡Demos gracias porque tenemos la posibilidad de ser útiles!

 

¿Otro ejemplo de estas enseñanzas fuertes que nos cambian la perspectiva? Pues la que nos habla sobre las horas de trabajo. Ahora nos quejamos por las cuarenta horas que por ley debemos trabajar a la semana, cuando el código bíblico habla de doce horas diarias, durante seis días, lo que significa setenta y dos horas a la semana, ¡así que debemos treinta y dos horas de trabajo semanales si nos basamos en lo que la Palabra nos enseña! Es triste ver que en Guatemala somos un país con tantos asuetos y siempre andamos viendo qué día caen los feriados para ver si hacemos “puente” con el fin de semana. Enfoquémonos en ser productivos y eficientes, no en ver cómo evadimos el trabajo. Solo una persona disciplinada y trabajadora se hace notar y recibe promoción, ese es el mensaje de Jesús y debemos aprenderlo. Si somos salvos por Su misericordia, dejemos que realmente sea el Señor de nuestra vida y cumplamos Sus órdenes porque siempre serán para nuestro bienestar. Así que recuerda, para ser llamados siervos útiles debemos hacer más de lo que nos piden, porque si hacemos solo lo que nos piden, somos inútiles, y ¡somos mucho menos que inútiles si no hacemos ni lo que nos mandan!

 

Al buscar trabajo, demostremos que somos hijos de Dios, dando más tiempo y esfuerzo del que nos piden. Cuando lo noten y te digan que no te pagarán más por lo extra que haces, tú deberías responder: “No se preocupe, ha contratado a un siervo de Dios, así que trabajaré más, porque así me lo manda mi Señor”. Si permitimos que Jesús se meta dentro de la sociedad, y dejamos de pensar cómo meter a la sociedad dentro de la iglesia, sucederán renovaciones de este tipo. A eso se refiere la milla extra, dar más de lo que nos piden. Los romanos conocían a los seguidores de Jesús porque llevaban la carga, que por ley debían llevar, más distancia de lo que se les exigía. Necesitamos vivir bajo el código bíblico, no bajo el código humano.

 

En la Biblia vemos ejemplos de personas que hicieron más de lo que se les pidió. David fue enviado por su padre a llevar provisiones a sus hermanos que estaban en el campo de batalla y a ver si estaban bien[2]. Él era el hijo olvidado, el que cuidaba las ovejas. Tanto así, que no estaba en la casa cuando Samuel llegó a ungir al nuevo rey de Israel y tuvieron que ir a llamarlo. David hizo lo que su padre le pidió, pero aún más, se animó a luchar cuando escuchó que sería exento de impuestos el padre de quien venciera a Goliat. El rey Saúl también ofrecía dinero y la mano de su hija, pero David podía conseguir eso por sus medios. ¿Acaso no era de buen parecer y era fuerte porque mataba osos y leones? ¡David peleó por bendecir a su padre, a pesar de que era el rechazado! Esta es otra valiosa enseñanza, debemos asumir de forma correcta el rechazo. A todos nos rechazan por algo, por altos o bajos, por ricos o pobres, pero nada debe herir nuestro corazón porque somos hijos de Dios, quien nos da al Espíritu Santo, que es bálsamo para las heridas.

 

Entonces, David regresó a casa con más de lo que le habían pedido, ¡regresó con la cabeza de Goliat y la recompensa que eso significaba! Seremos promovidos si podemos cumplir con lo que nos piden y luego, con lo que nadie pidió, como David a quien Dios levantó por hacer más de lo que se esperaba de él.

 

Lo mismo podemos decir de Abraham, quien iba a sacrificar a su hijo Isaac, pero cuando Dios le dijo que no era necesario porque había visto su fe, tomó el carnero que encontró y lo ofrendó, a pesar de que no se lo habían pedido. Entonces, el Señor lo bendijo, lo multiplicó y lo promovió[3].  Si notas, Abraham nunca le pidió a Dios que lo bendijera, sino que lo provocó con su obediencia y su eficiencia al dar más de lo que le pedía. ¡No podemos seguir con la cultura de menos es mejor! Si queremos levantar a nuestro país, debemos cambiar nuestra actitud y dar más de lo que nos piden. Todos deberíamos buscar la promoción del Señor, quien tiene regalos y recompensas. Claro que deseamos los regalos, la vida y los hijos lo son; pero la vida sana y los hijos educados son una recompensa que debemos esforzarnos por ganar. Dios puede abrirte puertas para trabajar, para hacer negocios, pero hacerlo bien y obtener recompensa es tu responsabilidad. Sal de ese mundo subjetivo donde crees que todo cae del cielo, porque la Palabra de Dios nos conduce a un mundo objetivo donde debemos esforzarnos por alcanzar lo que anhelamos, utilizando los dones y talentos que Él nos ha dado. Tu Padre te dio la memoria y la inteligencia, pero eres tú quien debe estudiar para superarte y ser exitoso. Dios no estudiará o trabajará por ti, pero Su gracia y favor te acompañarán si obedecer Sus mandatos y demuestras que anhelas ser bendecido.

 

En otra etapa de su vida, David ofreció otro ejemplo de dar más de lo que le pedían, cuando deseó y procuró edificar un magnífico templo para Dios. El Arca de la Alianza que construyó Moisés fue una orden del Señor, quien hasta proveyó los planos, pero el templo que David planeó y que finalmente hizo Salomón, no fue una orden de Dios, sino que fue un deseo de David[4]. Ese fue el templo que Dios nunca pidió, pero es el que continúa proveyendo recursos al pueblo de Israel. ¿Te atreverás a hacer lo que te han pedido y también lo que nadie te ha requerido? Atrévete, porque en esa iniciativa está tu promoción.

 

Jesús nos salvó con Su sangre, pero también derramó el agua de Su cuerpo[5], así que dio más allá de lo que le pidieron. Además, sabemos que vino a los Suyos, es decir, a los judíos; vino a rescatar a las ovejas perdidas de Israel, pero también nos salvó a nosotros, los llamados gentiles. Por lo tanto, también dio más de lo que el Padre le pidió. Obedece al Señor más allá de lo que pide, demuestra tu disposición y buen desempeño. Que no te llamen cristiano por los coros que cantas, sino por lo eficiente que eres al dar la milla extra en todo lo que haces con excelencia.

 

 

 

 

 

 

[1] Lucas 17:7-10 dice: ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

 

[2] 1 Samuel 17:17-20  explica: Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos. Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate.

 

[3] Génesis 22:13-18  enseña: Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá.[a] Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

 

[4] 1 Reyes 8:17-18 enseña: Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel. Pero Jehová dijo a David mi padre: Cuanto a haber tenido en tu corazón edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal deseo.

 

[5] Juan 19:33-34 comparte: Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

 

 

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