Posible para Dios, posible para el hombre

CONÓCENOS

 

 

Dios no es un dios que suma, sino que multiplica. Dios es exagerado. Dijo: “Voy hacer las estrellas,” pero llenó el cielo de ellas. Luego dijo: “Vamos a hacer arena”, e hizo mucha. Luego dijo: “Quiero hacer el agua,” e hizo mucha. Dios sabía que desde el momento que estableció al hombre en el huerto, también sabía que quería que hubiera muchos. Dios creó al ser humano de tal manera que se multiplique, pero cuando lo creó, tenía un propósito, un plan. A El le gusta planear las cosas, como la creación y la salvación.

Dios viene planeando la restauración del ser humano. El tiene una voluntad y a mí me interesa que la conozcamos. Por ejemplo, ¿es voluntad de Dios que todos los seres humanos vayan al cielo? Sí, por eso vino Jesús y entregó su vida por todos. Es por esa razón que es necesario que todos procedan al arrepentimiento. Hay bendiciones que son para todos, pero hay voluntad de Dios que no es para todos, sino para una sola persona. La voluntad de Dios es específica para algunos; la voluntad general, es la que ya se cumplió.

Algunos de ustedes han vivido ciertas cosas que yo no he vivido, y lo que han vivido en lo individual hace que tengamos un propósito específico. Por eso, vivimos lo que vivimos. Si eres guatemalteco, es porque Dios tenía un propósito para que nacieras aquí en este país. Naciste de la familia que naciste porque era la voluntad de Dios. Algunos de nosotros no nacimos en el contexto que queríamos. Yo nací del papá que nací y de la mamá que nací, porque esa era la voluntad de Dios. El tiene una voluntad para usted. Toda persona que logra identificar el propósito para el cual está en esta tierra sabe que todo lo que le suceda obra para que ese propósito se cumpla.

Asegúrese que el día de su muerte no llegue antes que el propósito se cumpla. No viva por vivir, porque la vida se le va a acabar, va a vivir por vivir sólo aguantando y esperando el momento de su muerte. Debe de llegar el día en que sepa que ya cumplió su misión en la tierra. La vida le fue suficiente para lograrlo y de ahí en adelante sólo sigue disfrutando de lo que usted ya logró.  

Que no llegue a cerrar los ojos sin cumplir su propósito, porque desde el momento en que su cuerpo deje de funcionar en esta tierra, ya no se puede hacer nada. ¿O cree que es suficiente propósito haberse casado, tener hijos, hacer dinero y ahí se acabo la vida? ¿Cree que esa es la mayor realización del ser humano? Alguno puede pensar que como ya logró eso, ya lo hizo todo y ahí acabó. ¿Cree que la vida puede acabarse al alcanzar esas cosas materiales o cree que Dios lo hizo para algo más grande? ¿O será que El tiene un propósito mucho mayor del que está viviendo el día de hoy?

Génesis 15:1
Después de estas cosas, vino la Palabra de Jehová a Abram diciendo: “No temas, Abram, yo soy tu escudo, tu galardón será sobremanera grande.

Usted y yo hemos decidido creer en un Dios que nos cuida. Pero no sólo eso, El es galardonador de los que le buscan. No es lo mismo un regalo que un galardón. Un galardón es el resultado de una premiación, una presea, una medalla por algo que se logró hacer. Por eso digo que Dios hace todo en grande. Hizo el sol y lo hizo grande, da bastante luz. A El le gusta hacer las cosas grandes para que nos demos cuenta cuánto El anhela que nosotros disfrutemos.

Y respondió Abram: “¿Qué me darás que ando sin hijos y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliécer? Dijo también Abraham: “Mira que no me has dado prole y será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Vino a El Palabra de Jehová y dijo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará”.

Por favor, nunca deje de buscar la Palabra de Dios. Más que fijarse en el mensajero, ponga su atención en la Palabra. Usted sabe que en uno de los momentos más difíciles de mi vida, iba en el carro, yo trabaja en una compañía y estaba a punto que me despidieran porque no lograba concretar las negociaciones que tenía que hacer, y Dios me habló a través de una cartulina que una persona decidió ponerla en la parte de atrás de un pick-up. Cambió mi vida, las circunstancias y los resultados. Dios me habló. El te ha hablado de muchas formas, en los momentos clave siempre está cerca, y hay una Palabra que llega a tu vida. Atiende a la Palabra de Dios. El le puede hablar a través de los niños.

Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

Y empieza a hablarle de una ofrenda que tiene que traer delante de Dios. “Yo lo haré por ti,” le dice. Le pidió una ofrenda y ahí dice cuál fue. Este hombre obedeció. Una de las cosas más importantes que todo ser humano tiene que hacer es obedecer. El lo hizo, pero le pasó algo: Verso 12 Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

El temor es uno de los mayores enemigos de la fe. El temor, el miedo, la duda sobrecogió a este hombre, lo atacó. ¿No le ha pasado que en los momentos cuando Dios ha dado una respuesta, nos hace dudar? El temor es algo que se levanta, nos hace dudar, nos hace pensar: ¿Será que Dios me va a sacar de esto? ¿Será que El tendrá una forma de responderme el día de hoy? Se tiene que enfrentar cara a cara con el temor, porque es como aquel ladrón que viene a robar la esperanza que tienes. ¿Qué sentirá? ¿Qué tan grande podrá ser el temor de una persona a quien hoy le pudieron haber diagnosticado cáncer? Se vuelve muy grande. El temor se vuelve grande. Pues ese temor sobrecogió a esta persona, y tuvo que batallar contra eso. El temor tiene el poder de anular la Palabra que Dios te ha dado, te hace dejar de caminar bajo esa voluntad de Dios. No le des paso al temor.

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra,desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

Y empieza a decirle toda la parte que le iba a dar. Pero ese hijo no iba a llegar si no estaba la otra persona que estaba involucrada para que ese hijo apareciera.

Sarai no le daba hijos porque era estéril, pero tenía una sierva llamada Agar. Y Sarai le dijo a Abram que se llegara a su sierva para que tuvieran un hijo.

Aquí comienza un problema. Dios le dio una promesa a este hombre. El le dijo que le iba a dar un heredero, un hijo y este hombre creyó, y lo trasladó a su esposa. Ella le dijo a Abraham que cómo le venía a decir que Dios le iba a dar un hijo a esa edad, que lo habían intentado varias veces y no había quedado embarazada, como ahora sí. Cuando la costumbre de la mujer había desaparecido. Pero le dice que tiene otra solución, te vas a acostar con Agar. Yo ya no puedo, estoy grande de edad, pero ella sí y vas a tener un hijo con ella. ¿Qué pasa ahí? Ya usted va a identificar algo: A la vida del hombre llegan planes y propósitos de Dios. El tiene un plan. Cuando el hombre lo cree, empieza a surgir dentro de su mente la forma humana y natural en que cree que se van a dar las cosas. Y desligamos lo sobrenatural, lo que Dios puede hacer, lo quitamos, lo hacemos a un lado y creamos la forma en que se van a dar y esa forma no tiene nada que ver a como Dios hace las cosas. Por eso, a todos nos tiene que interesar conocer a Dios. Porque conociéndolo sabremos como Dios nos va a responder. Hay momentos en la vida en que no sabrá por dónde, pero que le va a responder, lo hará.

De ahí en adelante, empiezan los problemas. Porque cuando el ser humano quiere hacer las cosas que Dios le dijo, pero a su manera, y empiezan los problemas. Entonces, empezaron a pelear las dos mujeres. Sarai se empezó a sentir mal, pero ella fue la que ideó esa forma, y Abraham accedió a eso. Ya tenemos la respuesta de Dios y queremos hacerlo a nuestra forma. Por ejemplo, por fin le dan la cita para que llegue a presentar el negocio. Le dicen: “Si quieres el negocio, tienes que darnos algo”. Y usted empieza a pensar cuánto le va a dar de “ofrenda” a esa persona, está pensando en una forma de obtener lo que quiere a su manera.

Hace poco tuve en mi oficina a un hombre que llegó a cotizar un trabajo a una empresa, había varias propuestas. Le dijeron que quitarían a las otras empresas, y lo harían con él, pero querían que inflara los números, y les pusiera otro precio. El dijo que no podía hacer eso. Ellos le dijeron que si no lo hacía, lo harían con alguien más. Era un negocio muy rentable y se le cayó. Y mencionó que no lo hacía porque ahí estaba una encargada del área de su empresa y les había dado un buen ejemplo siempre. Bajando al parqueo, lo llaman y le dicen que regrese, que siempre se lo van a dar por no haber accedido a recibir eso, pues eso dice mucho de la forma en que realizaría el trabajo.

Esta mujer encontró la forma de ayudar y se le vuelve un problema. Al final, Dios sí bendijo a este niño, porque el propósito de Dios sobre Abraham era el siguiente: El había propuesto que de Abraham saliera una gran nación. ¿Sabe qué es lo que Dios hace con aquellos hombres y mujeres que llevan el temor de Dios en su corazón? De ellos va a levantar una gran nación. De esos que cuidan de vivir en su voluntad, a esos quiere multiplicar. Quiere bendecirte de tal manera, que tus hijos sean tan benditos como tú porque has cuidado lo que debías cuidar. Esta mujer tuvo un plan que no le fue bien, pasaron 13 años para que Dios le volviera a hablar a este hombre.

Génesis 17:1
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.  Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.  Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham,] porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Ahí empieza la primera parte del cambio, porque luego Dios le dice lo que hará con Sarai.

15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Dios con varias personas hizo esto. A Pedro le cambió el nombre. Cuando Dios lo hace, está determinando sobre la vida de las personas que a partir de ese momento, no será la misma. Pero Dios no podía cambiarle sólo el nombre a Abraham, sino que a Sarai también. Cuando está estableciendo esto lo que está diciendo es: “Ahora son otras personas”. Dios insistió que si iba a existir un Isaac sobre la tierra, tenía que venir de Abraham y Sarah. A Ismael lo bendijo, pero su pacto estaba sobre Isaac. El es el hijo de la promesa, porque se concibió como Dios mandó. ¿Cuál es la voluntad específica acerca de este hombre? Era levantar una nación a través de él y su esposa, no de alguien más. Tenía que ser a la manera que Dios lo hizo, porque ahí es cuando lo sobrenatural se manifiesta y no como el hombre piensa que debe ser.

Capítulo 18:11
Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

¿Habrá algo imposible para Dios? ¿Será que El no tiene el suficiente poder al día de hoy para dar una respuesta sobre su vida? Lo que pasa es que dentro de usted hay un Abraham y una Sarah. Lleva un Abraham ese es el espíritu que cree, que lee la Palabra, que se ejercita en el espíritu. Y Sarah es la que duda, que no cree.

Un hombre que está perdiendo su hogar, y la forma humana es tratar de manipular los pensamientos de la mujer que dañó. La forma sobrenatural es creerle a Dios, porque El hará la restauración. La diferencia entre lo natural y lo sobrenatural es la creencia, la promesa a la que usted se aferró. Abraham se aferró a esa promesa, Sarah dudó. Háblele a esa parte interna, a esa alma que desfallece: “¿Habrá algo que Dios no pueda hacer?”. Eso usted se lo tiene que hablar, predíquese usted mismo.

¿Cuál es la voluntad de Dios sobre usted? ¿Lo sabe? Si no lo sabe, búsquela. Cuando la encuentre, aférrese a ella. Cuando lo haya hecho, asegúrese que se esté cumpliendo. Y el cierre es que tenga una evidencia que ya lo alcanzó.

Vamos a suponer que yo soy Abraham y les quiero presentar a mi hijo Abraham. Cuando Dios lo habló siendo yo ya de muchos años, ya estaba muy viejo y mi esposa también, pero concebimos un hijo. Este es el resultado de mi fe. Porque debe existir una evidencia de lo que hemos creído. No hablo que soñamos, sino de algo que es una realidad. Nos desesperamos y pensamos formas naturales, pero llega un momento en que ya no podemos. Donde termina la razón, comienza la fe. Cuando ya hicimos todo lo que tuvimos que hacer, ahí comienza la fe.

Esos señores tuvieron “n” cantidad de relaciones sexuales, pero desde el momento en que Dios les dio la promesa, la relación cambió. Por eso, Dios les cambió el nombre. ¿Por qué Dios esperó tanto? Porque estaba trabajando en el corazón de ese hombre del que tendría que salir una nación. A veces nos desesperamos, pero Dios está trabajando para que cuando des a luz a ese Isaac, estés listo. Nunca aborte el milagro que lleva dentro, déle vida, no tenga miedo, no tenga temor y no se desespere, porque si Dios no lo cumple, busquemos otro Dios en quién creer. Pero hasta el día de Dios, El sigue en este lugar, sigue inclinando su oído a aquellas personas que le siguen creyendo, porque llegará el día en que tendrás un testimonio de las promesas de Dios para ti.

¿Cuál es el Isaac que llevas dentro? ¿Estás embarazado de ella? Llegará el día en que darás a luz. No pierdas la fe, no pierdas la esperanza, no abortes. Yo voy a orar por todos, pero antes de hacerlo, quiero hacer una oración donde le entrego mi vida a Jesús. Si quiere hacerlo conmigo, hoy voy a hacer un pacto con El. Necesito el perdón de mis pecados y si usted necesita hacerla conmigo, declárelo con su boca.

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