Recordados por hacer proezas

CONÓCENOS

 

El Señor anhela cambiar tu vida y formarte para que seas de bendición donde te encuentres.  La historia está compuesta por dos tipos de personas, los que se conocen por lo que lograron  y los que no conocemos porque no  provocaron ningún cambio.  Cristo, nuestro Señor impactó tanto al mundo que la historia se divide en antes y después de Él.

Todos tenemos la misma oportunidad de marcar la historia. La Biblia está llena de historias memorables y  nuestro reto  sería figurar en ella, si existiera la posibilidad de escribir una segunda parte. Yo anhelo ser recordado por contribuir en algo al crecimiento de mi país. El mundo necesita  líderes que tengan sus ojos puestos en Jesús y guíen al pueblo hacia Él.  Todos seremos conocidos y recordados por lo que hagamos o dejamos de hacer.  Abraham es identificado como el Padre  de la fe y a Moisés se le conoce como  El Libertador. Ambos hicieron algo memorable. Nuestro problema es que no hacemos nada y cuando lo hacemos nos conformamos con lo pequeño.  Acá en Guatemala todo lo pensamos pequeño, pedimos  un cafecito o un besito, etc.

La edad no es una limitante, ejemplo de ello son Abraham y Noé.  Acepta el reto de hacer obras poderosas para Dios. Donde te encuentres puedes lograrlo.

Comienzo difícil

Hay cuatro cosas que Abraham, Moisés, David y Noé tenían en común. La primera es que  tuvieron un comienzo difícil. Necesitaron mucho empeño para lograr sus metas, igual que muchos de nosotros.

Hebreos 11: 12 recuerda:  Por lo cual también de uno, y ese ya casi muerto salieron como las estrellas del cielo en multitud,  y como la arena que está la orilla  del mar.

La Biblia dice que Abraham estaba casi muerto. Él y su esposa eran ya ancianos cuando Sara recibió fuerza para concebir y dar a luz a Isaac.  Esto sucedió porque tuvieron fe y creyeron en la fidelidad del Señor, porque cuando Dios dice también hace. Créele para ver maravillas.

Moisés es otro ejemplo de un principio difícil. Su familia era esclava en Egipto y para evitar que  lo asesinaran, su madre lo dejó en el río Nilo. Fue rescatado de las aguas por la hija del Faraón y criado en otra cultura. A pesar de ser tartamudo, Dios lo escogió para llevarle un mensaje a Su pueblo y liberarlos de la esclavitud.

David también enfrenta una situación complicada en sus inicios. Era el hijo más pequeño, ignorado pastor de ovejas sin formación militar. Aunque era rechazado venció al temible enemigo del pueblo de Dios y llegó a ser rey.

1ro. de Samuel 16:10-13 cuenta:  E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos. E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.  Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

El rechazo que enfrentaba era de tal magnitud que no fue tomado en cuenta para presentarse como hijo delante de Samuel. Fue necesario que éste les mandara traerlo para que lo llevaran y fuera ungido.  Seguro muchas veces hemos sufrido ese mismo rechazo que nos descalifica, menosprecia y desmotiva para lograr grandes obras para Dios. Personalmente puedo dar testimonio de ello.  En mi familia nadie hubiera pensado que sería predicador. Yo, el  hijo de un hombre esquizofrénico, advertido de no tener descendencia por el gran riesgo que suponía heredar la enfermedad. Pero  encontré en la Palabra que el Señor tiene misericordia de aquellos que amamos Su nombre aunque la maldad visite hasta la tercera y cuarta generación. La esquizofrenia es una enfermedad que, según los psicólogos, deberíamos padecer mis hijos, mis nietos y yo, pero la Palabra me hizo libre. Mi padre la desarrolló a los 18 años, justo la edad en la que me convertí.  Fue muy significativo porque me entregué al Señor un día del padre que en Guatemala se conmemora  cada 17 de junio. No cabe duda, Dios hace las cosas perfectas porque  ese día estaba levantando mis manos al cielo,  conociendo y abrazando a mi Padre Celestial y asumiendo el reto de hacer historia en mi país.  Sin poner atención a tu pasado, trabaja y concéntrate en lograr hazañas en tu futuro.  Todo está a tu alcance si crees, obedeces y pones en práctica la Palabra.

Encuentro que cambia vidas

La segunda característica en común de los hombres de la Biblia es que creyeron lo que Dios les dijo y Su presencia era visible en sus vidas. Todos tuvieron un encuentro importante con el Señor o con uno de sus mensajeros. Contigo sucede lo mismo, algo se activó en tu existencia el día que tuviste tu primer encuentro con Él y Su presencia debe ser evidente en todo lo que hagas.  Para buscarlo no necesitas ir a un centro de encuentros, la Biblia es clara cuando dice que cierres la puerta y busques estar a solas ante Su presencia porque no necesitarás  a nadie más.  Todos somos Sus hijos, no tiene nietos que requieran intermediarios. Vive tus propias experiencias con el Señor.

El escogido ideal

La tercera característica de quienes lograron grandes obras para Dios es que ninguno tenía aptitudes especiales o sobrenaturales.  Todos somos ideales  y  nos convertimos en candidatos aptos para ser escogidos. Es más, Él ya te escogió y está esperando que actúes.

Obediencia a toda prueba

La cuarta característica es obediencia ante cualquier situación por difícil que parezca.  Todos los hombres de Dios han obedecido aunque no tuvieran que hacerlo.  Noé por ejemplo ejecutó órdenes que incluso parecían ridículas.  Dice la palabra que los hombres habían empezado a pecar  por lo que Dios se arrepintió de haberlos creado. Entonces  mandó cubrir la tierra de agua que cayó del cielo.  En ese tiempo la lluvia era algo nunca visto porque la tierra se regaba por un vapor que emanaba de ella. Entonces creer que caería agua del cielo era difícil, sin embargo Noé creyó y obedeció.  La humildad para escuchar y ejecutar las órdenes de Dios trae retribuciones.

Requisitos para ser recordados

Necesitamos 3 cosas para ser recordados: oír, obedecer y hacer obras de fe. La primera es la base de todo; para tener fruto debemos escucharle, comer de Su Palabra en la iglesia y también en la intimidad de nuestra habitación cerrada.  La clave para oír a Dios es hacer silencio y poner atención.  Háblale pero también calla para escucharle. Él conoce tu corazón y sabe todo sobre ti, así que tómate el tiempo para atender lo que desea decirte.  Este es un reto y no debes frustrarte pensando que nunca le ha escuchado con tus oídos físicos porque Él habla desde tu interior.

Es más difícil escuchar a alguien de adentro hacia afuera que de afuera hacia adentro, así que ten fe,  Él busca comunicarse contigo porque habita en ti.

Luego de escucharle, obedécele.  Muchos se quedan en la escucha pero no actúan y hay una bendición para los que obedecen.

Lamentaciones 3: 24-26 nos dice: Mi porción es Jehová, dijo mi alma, por tanto en Él esperaré, bueno es Jehová a los  al  alma que le busca, bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. 

Cuando te encuentres en peligro o en algún riesgo, quédate en silencio y escucha al Señor.  Luego créele, recuerda que la fe viene por escuchar.  Ora para que tus oídos sean destapados.

El reto

Deuteronomio 30:9-11 promete: Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

Si la Biblia lo dice es porque no es tan difícil obedecer a Dios, ni orientar a otros sobre la forma de sacar nuestro país adelante.  Confía en el Señor que te levantará para hacer cosas grandes.

Deuteronomio 30:12-13 cuestiona: No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?

Acepta el reto. Todos somos llamados y con uno que se comprometa hay fiesta en los cielos, pero lo mejor sería formar un ejército de hombres  y mujeres dispuestos a lograr grandes victorias en el Señor.

Dios siempre ha buscado hombres para hacer Su obra. Cuando necesitó poblar la tierra llamó a Adán. Para construir un arca convocó a Noé. En el momento de formar un nuevo pueblo buscó a Abraham. Para liberarlos formó a Moisés y para hacer un nuevo pacto y  darnos la vida eterna envió a Jesús.  Obedécele y sigue Sus instrucciones. Somos llamados a trabajar y hacer historia en nuestro país.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Mujer eres importante

Pastor Cash Luna

Eres coheredera de las promesas, guardiana de los valores, dadora de vida y poderosa guerrera.

Una experiencia con Dios

Pastor Hugo López

Lo que produce un cambio en nuestra vida es tener un encuentro personal con Dios. Él está esperando que nosotros lo busquemos en la intimidad para que Él pueda completar lo que tiene preparado para cada uno de nosotros.

Luz

Pastor Joakim Ludqvist

Cuando la luz se enciende, Dios obra.