Sueños y procesos

Sueños y procesos

Desde pequeño tuve una inclinación natural hacia Dios. Era de los que pasaba a traer a todos para ir a la iglesia, que se quebrantaba al escuchar las canciones del coro de la misa o que solía usar sus recreos para ir a la capilla del colegio y hacer esta oración: “Señor, hazme buen cristiano pero no me pongas sotana porque quiero tener esposa y familia”. En la niñez es cuando uno tiene lo sueños más nobles y puros.

Puedes trabajar mucho para que tus sueños se cumplan, pero a pesar de ese esfuerzo podrían no cumplirse por alguna razón. Por eso es mejor confiar en la gracia de Dios: porque es más poderosa que toda voluntad humana. Hay circunstancias buenas y malas que nos conducen a lo que Él tiene preparado para nosotros.

La bendición del Señor produce alegría para algunos y envidia para otros.[1] Los hermanos de José escucharon el sueño que tuvo y le respondieron desde su enojo y envidia.[2] Hay dos tipos de personas que nos rodean cuando soñamos: los que envidian y los que meditan. Estas últimas son las que nos pueden aconsejar de buena forma respecto a nuestros sueños.[3] Por otra parte, si el Señor le hubiera enseñado el proceso a José, él no hubiera aceptado cumplir con el sueño de gobernar Egipto.[4] De igual forma, si te dijeran todo lo que tendrás que pasar para ser la persona que Dios quiere que seas, quizá le dirías que no a su llamado.

Los procesos no deben cambiar nuestro sueño, pero sí nuestro carácter.[5] No nos harán la vida más fácil, pero sí nos harán más fuertes. José experimentó varios procesos hasta llegar al cumplimiento de su propósito. Lo primero que Dios hizo con él fue guiarlo para que olvidara su pasado en la casa de su padre,[6] pues por culpa del dolor en su corazón se había vuelto estéril para las bendiciones que Dios quería darle. En su proceso experimentó perdón, sanidad y restauración, y cada etapa fue necesaria para avanzar hacia lo que el Señor quiso hacer de él: alguien fructífero en la tierra donde había sufrido aflicción.[7] La clave para transformar lo malo que te quieran hacer en algo bueno es la actitud con la que lo recibes. Nunca vemos a José quejándose ni renegando, sino soportando. Él confió en Dios durante todo el proceso.

Hoy es un buen momento para reafirmar esa plena confianza que le tienes a Dios a pesar de las circunstancias, y te aseguro que Él sabrá qué hacer para que su propósito se cumpla en tu vida.


[1] Génesis 37:3-4: Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Al ver sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos ellos, lo aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.

[2] Génesis 37:5-9: Tuvo José un sueño y lo contó a sus hermanos, y ellos llegaron a aborrecerlo más todavía. Él les dijo: —Oíd ahora este sueño que he tenido: estábamos atando manojos en medio del campo, y mi manojo se levantaba y se quedaba derecho, y vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban ante el mío. Entonces le respondieron sus hermanos: —¿Reinarás tú sobre nosotros, o dominarás sobre nosotros?

Y lo aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras. Después tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos. Les dijo: —He tenido otro sueño. Soñé que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban hacia mí.

[3] Génesis 37:10-11: Y lo contó a su padre y a sus hermanos; su padre le reprendió, y le dijo: —¿Qué sueño es éste que tuviste? ¿Acaso vendremos yo, tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en esto.

[4] Salmos 105:15-22: No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas. Trajo hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo sustento de pan. Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo. Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó. Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó ir libre. Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones, Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, Y a sus ancianos enseñara sabiduría.

[5] Salmos 105:18-19 (NVI): Le sujetaron los pies con grilletes, entre hierros le aprisionaron el cuello, hasta que se cumplió lo que él predijo y la palabra del Señor probó que él era veraz.

[6] Génesis 41:51:  Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.

[7] Génesis 41:52: Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

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