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Un buen padre para todos Sus hijos

Un buen padre para todos Sus hijos

30 de abril de 2024

Tiempo de lectura: 5 minutos

El Señor desea que seamos personas prósperas, bendecidas en todo bajo la unción del Espíritu Santo. Pedro citó al profeta Joel para explicar que la venida del Espíritu Santo durante la fiesta de Pentecostés implicaba tanto la bendición en tu trabajo, en tus cosechas y tus bienes, como la unción sobrenatural para tu vida y tu familia. El profeta Joel señaló la restitución de todo lo perdido a causa de las plagas y luego, en medio de esa prosperidad, se derramaría el Espíritu Santo. El avivamiento es adentro de cada casa, es en la familia donde se va a profetizar, se tendrán visiones y sueños.[1] Todo esto solo funciona mediante la fe.

Siguiendo la misma idea, Jesús enseña que cada responsable de proveer para una familia también tiene un Padre bueno en los cielos, que proveerá esa misma «doble bendición» si venimos ante Él como hijos y le pedimos todo lo que deseamos y necesitamos.[2] La carga del afán por la vida puede ahogar la Palabra de Dios y hacernos olvidar que nuestro Padre celestial también es un Dios proveedor. Dios nos ama a todos, pero no todos le piden, pero quien enseñó a pedir es Jesús y no es solo cuando se da la emergencia y falta todo, también se pide para cumplir sueños y seguir prosperando en la vida.[3]

El verbo es pedir. Tus hijos no dudan en pedirte de todo, aunque no tengan nada, recuerda a tu Padre y tú también empieza a pedirle todas las cosas más allá de tus recursos, pero pide con fe de acuerdo con los recursos y capacidades de Dios. Es bueno tener fe en uno mismo, pero es mejor tener fe en Dios porque Él está esperando que le presentes tu necesidad para bendecirte. El día que tú creas que eres mejor que Él, no lo necesitas, pero el día que sabemos que Él es mejor que nosotros, de Él dependemos.[4] 

Ahora, una vez Él reparte esos bienes, va a depender de tu sabiduría, de tu carácter, de tu compromiso, de tu fe, lo que siga después de eso. Una cosa es pedir y recibir de Dios y otra es saber hacer el bien con lo que recibí. Jesús lo explica en una breve historia llena de lecciones.

Pródigo significa el que malgasta o desperdicia, entonces esta es una palabra de economía familiar, no es necesario irse lejos de casa para ser pródigo.[5]

La consecuencia de no atender este consejo será la escasez y la indigencia. A ningún padre de familia le gustaría terminar como arrimado y menos ver a sus hijos como indigentes en el futuro. Por eso hay que invertir en su formación y en una buena educación. Satanás quisiera callar la boca de quienes lo enseñamos o tapar los oídos de los que escuchan. No gastes más de lo que ganas, pero pide al Padre celestial más de lo que tienes.[6]

Cuando pecamos, e incluso malgastamos, entra una culpabilidad y Satanás la usa para hacernos creer que dejamos de ser hijos de Dios. Sobre todo, si no encuentras trabajo, hay escasez, nada abunda, la ventana de bendición del cielo se ha cerrado, entonces es tiempo de volver en sí y correr hacia el Padre.[7] Jamás hagan algo que cierre las ventanas de los cielos sobre sus vidas.

La esclavitud mental se rompe cuando confiamos en Dios, en sus promesas y aprendemos a vivir y descansar en Él. Eres un hijo, no un jornalero, eres libre y no esclavo en esta nueva vida donde Dios mismo te perdona, te libera y te hace un coheredero juntamente con Cristo. No te des esa vueltita famosa al mundo, uno regresa herido, lastimado, traumado, hecho pedazos, y ahora hay muchas cosas que reparar, pero si lo hiciste, ten la confianza de que Dios es bueno, y esta iglesia también es para ti, haremos fiesta por tu regreso a casa.[8]


[1]Hechos 2:17-18: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

[2]Lucas 11:13: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

[3]Mateo 7:7-11: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (S., RVR1960)

[4]Mateo 7:9-11: ¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

[5]Lucas 15:11-14: También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

[6]Lucas 15:15-16: Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

[7]Lucas 15:17-19: Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

[8]Lucas 15:22-32: Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

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