Un encuentro con Dios

CONÓCENOS

En la vida, muchas veces, para alcanzar los propósitos de Dios hay que ser valientes, aguerridos, esforzados, atrevidos, hay que tomar la iniciativa. Eso me recuerda la historia de un rey que quería casar a su hija y la única condición para el candidato era ser valiente. Cuando convocó a todos para anunciarlo, llegaron los hombres más fuertes, además de uno muy flaquito y débil. La promesa era de grandes premios y por supuesto, la mano de la princesa, pero la prueba era muy peligrosa. Los candidatos debían saltar por un precipicio, pasar por un río con cocodrilos y pirañas, cruzar la selva con leones y tigres, y escalar unas montañas donde encontrarían serpientes y escorpiones. Curiosamente, ¡solo el flaquito y débil lo logró! Cuando le preguntaron cómo había hecho semejante hazaña, él respondió: “¡No sé, solo quiero encontrar al ingrato que me empujó!” En la vida no sabes lo valiente que eres hasta que alguien te empuja y te lanza al desafío. Hay un destino de gloria para ti, pero debes sacar a luz esa valentía que tal vez no sabes que tienes. En la vida, necesitamos que alguien nos empuje. La palabra profética te empuja a actuar, te sacará de la crisis, te conectará con tu destino, te dará a conocer el próximo paso y nivel de tu vida. ¡Arrebata tu Palabra, Dios quiere hablarte! Recuerda que solo Él puede hacer posible lo imposible.

Estamos en el sexto mes del año y es un tiempo de buenas noticias. Sabemos que el ángel visitó a María al sexto mes del embarazo de su prima Ana, y le llevó la noticia del nacimiento de Jesús[1]. Hay oportunidades que el Señor tiene para ti, pero espera el momento oportuno para ofrecerte. Ahora es el kairos de Dios en el kronos del hombre para que recibamos noticias del cielo. Es el sexto mes del año y es tiempo de respuestas del cielo. El sexto mes divide una época, el antes y el después de este año de bendición. ¿Qué calificación de cero a diez te darías en lo que va del año? Este es el tiempo para alcanzar lo que te falta y no has logrado. No importa lo que pasó en los seis primeros meses; en el sexto mes, el cielo envía una información, te dice que tiene propósito para ti. ¡Prepárate para recibir buenas noticias donde todo se veía mal! El sexto mes es de visitación de Dios, el ángel te alcanzará, Su mensaje te llegará. Bienvenido a tu sexto mes, cuando descubrirás que estás en los planes de Dios. No importa lo que ha sucedido, no importa la decepción que tuviste, estás en el plan del Señor y todas las cosas son para bien.

Accidentes que eran para muerte, ahora son testimonios de vida. Personas en bancarrota, en el suelo, se levantarán y recuperarán lo perdido. Es momento de avanzar por lo que Dios ha profetizado en tu vida. He venido a empujarte para que saques lo bueno que hay para ti. Cuando la vida te empuja, cuando hay crisis, nos deprimimos. Si alguien te empuja, lo primero es que te enojas, miras a la persona y le preguntas qué le sucede, por qué te ha empujado. Lo que no sabes es que la persona que te empuja, realmente te acelera, te hace llegar más rápido, te facilita el camino. Hay que bendecir y orar por los que nos persiguen, hay que pedir que tengan más fuerza, porque cuando más te empujan, más rápido y más lejos llegarás. No te enojes con personas que te empujaron a un problema, no te enojes con quienes te persiguieron, alégrate, gózate, celebra a Dios por ellos, porque lo que hacen es acercarte al propósito del Señor para ti.

A José lo empujaron en una cisterna, lo vendieron como esclavo, lo empujaron a la casa de Potifar y luego a la cárcel, luego lo empujaron a la casa de Faraón. Cuando sus hermanos lo empujaron al pozo, creyeron que lo estaban dañando, pero realmente lo estaban acercando más a su propósito y a su destino. Agradece a Dios por quienes te empujan, porque están siendo usados por el Señor para conectarte con tu destino. Si no fuera por ellos, no estarías en camino a tu victoria. Sabemos historias de tantos que fueron empujados: Walt Disney y Steve Jobs, por ejemplo. Tantos que fueron criticados, empujados para salir de la jaula del confort, pero hicieron de esos problemas sus mejores momentos. Hay una plantita que se llama mozote que se te pega en la ropa. Un hombre se molestaba por eso y se quitaba el mozote muy enojado, mientras otro, interesado y curioso, lo llevó a un laboratorio para saber qué forma tenía y por qué se pegaba en la ropa; con esa información inventó el velcro. Lo que era un problema para uno, se convirtió en una oportunidad para otro. Puedes renegar de los mozotes o puedes aprovecharlos como tu oportunidad para crecer, avanzar, producir y prosperar, ¡no reniegues! Uno de ellos, el que protestaba y murmuraba, desperdició la oportunidad. Quien murmura retrocede, pero el que agradece y bendice a Dios, entiende que todas las cosas obran a bien para quienes aman a Dios. Estás en tu sexto mes, el de las buenas noticias, propuestas y oportunidades. Los contratos que te fueron rebotados volverán a tus manos, gente que crees que estaba perdida será recuperada, este es el mes y el año de las buenas noticias.

Sabemos que Jesús se acercó al lago de Genesaret y vio dos barcas, además de las redes vacías; entonces, se sentó en una de las barcas y enseñó desde allí, luego, pidió que bogaran mar adentro para pescar[2]. Puede que tus barcas estén así, atadas en la orilla, que no estén produciendo, puede que tu negocio esté en bancarrota, atado, que tu compañía haya fallado, que tu empresa esté en quiebra, pero hoy, Jesús suelta todo lo que está atado, da la orden y el milagro se produce. No sé si tu matrimonio está en crisis o si la barca familiar está atada, ¡la vengo a desatar en Cristo Jesús! Todo lo que está atado, lo que está sin efecto en tu vida se va a desatar. Dios no te dio una barca para estar atada y vacía, te la dio para que esté llena. Por el poder de Su Palabra, hoy desata tu barca, prepara tus redes y ve hacia la mar, porque estás a punto de ver un gran milagro.

Dios te prosperará, el Señor desatará tu barca, tu negocio, tu ministerio, salud y sueños. Su presencia siempre irá contigo. Los desafíos son grandes, pero te irá bien, tienes propósito de Dios. ¿Qué pasa cuando un perrito es desatado y liberado? Brinca, corre feliz. Ahora que has sido desatado, quieres correr, danzar, saltar porque te ha llegado la revelación de que has sido liberado. Estás al borde de cruzar por tu mejor temporada. Solo confía, porque Dios hará lo que tú no has podido hacer. Se desata tu economía, tu salud, tu familia, entras en un nuevo tiempo.

Hablo a personas que necesitan soluciones, ¡Dios da soluciones a donde no hay! Dios le dio a Job el doble de lo que tenía cuando oró por sus amigos. Cuando busques el bien de tu amigo, Dios te dará el doble a ti. Él nunca se equivoca con los números, siempre hace las cosas correctas. ¡La matemática de Dios es exacta! Cinco panes y dos peces para Dios alimentan multitudes.

Cree que se abre un tiempo de buenas noticias, que Dios desatará lo que estaba atado. Hay Palabra de fe, de ánimo y de unción para ti. Todo espíritu contrario es cancelado, todo espíritu de venganza en anulado. Ahora hay nuevas oportunidades, ventanas de oportunidad para ti. ¡Nada está perdido! Cree en lo que Dios hará con tu familia, con tu casa, las manos de Dios están extendidas sobre ti. El cielo se conecta con la tierra, hoy se desata la bendición en tu hogar. Bienvenido a tu momento de bendición, boga mar adentro, porque todo lo bueno se desata hoy para ti. ¡Creamos en Sus promesas!


[1] Lucas 1:26-30: Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.  Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

[2] Lucas 5: 1-4: Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

 

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