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Un vistazo al futuro

Un vistazo al futuro

11 de octubre de 2023

Tiempo de lectura: 5 minutos

La semana pasada hablé acerca de los tiempos y la paciencia para ver su cumplimiento. En este segundo tema de la serie se explica que hay varias maneras de ver al futuro. Una forma es reconocer el presente. Para quienes hacen lo correcto, sin importar que tan mal les vaya hoy, el futuro va a ser bueno porque Dios recompensa a quien hace lo correcto.  Aunque el resultado no esté reflejando mi esfuerzo, mirar al futuro es hacer uso de la fe.[1]

La fe es la convicción de lo que no veo con la certeza de lo que espero. Es una combinación entre estar convencido de lo que no veo en el presente y estar de acuerdo con lo que espero. Porque a veces lo que veo no guarda relación con lo que estoy esperando. Si tienes una enfermedad esperas tu sanidad porque Jesús la compró en la cruz del calvario.

Así creó Dios el universo. Lo que hoy se ve fue hecho de lo que ayer no se veía, en otras palabras, tu ayer será hoy y lo que veas en el mañana habrá sido hecho de lo que no se veía y todo eso se explica mediante la fe. Abel ofreció una ofrenda excelente y Enoc tuvo muchas acciones de fe, porque la fe se ejercita con acciones, por eso Abel alcanzó un buen testimonio y Enoc agradó a Dios. Noé fue advertido de cosas que no se veían, como la lluvia y así ejerció su fe construyendo el arca hasta ver el diluvio.

Abraham obedeció para salir de su casa hacia la tierra prometida, donde vivió como extranjero y coheredero junto a sus hijos. Abraham y Sara siendo muy viejos creyeron por su descendencia y decían por ningún lado lo vemos, pero estamos convencidos de lo que no vemos por la certeza de lo que esperamos.[2]

Por lo tanto, vivir sin algo que espero ver en el futuro es vivir sin fe y el justo por su fe vivirá.  Vivir sin sueños a futuro es como estar muertos. Escribe tu sueño de lo que sea en un papel, te prometo que tu vida se va a oxigenar, se va a volver a energizar totalmente, porque el justo por la fe vive, vive por los sueños, la certeza de lo que espera lo mantiene vivo.[3]

¿Cuántos creen que Guatemala seguirá siendo bendecida como tierra de paz y de justicia? Ese es un sueño que tenemos, la certeza de lo que esperamos. ¡Gloria a Dios! ¡Algo bueno está por llegar a tu vida!

Un vistazo al futuro lo explica David cuando concluye que Jehová es su pastor y nada le faltará, pero quién puede decir que nada le faltaba en ese momento.[4] Él estaba hablando en futuro: nada me faltará, me hará descansar, me pastoreará, confortará mi alma, me guiará, no temeré, me infundirán aliento, estarás conmigo, me seguirá el bien y la misericordia. Únicamente el versículo cinco está en tiempo presente. ¿Qué estaba viviendo David en ese momento? ¡Angustia! Pero todo el salmo es la certeza de lo que espera, la convicción de lo invisible. Lo que veo son angustiadores, pero veo a Dios sirviéndome la mesa, por eso mi copa está rebosando y Él unge mi cabeza con aceite.

Ven como caminaban estos hombres. Avanzaban por la certeza que tenían de lo que iban a recibir en el futuro, no hacían caso del presente. No sé qué estás viviendo en el presente. Por más que estemos viviendo un presente conflictivo Él será nuestro pastor, nada nos faltará, nos va a pastorear, nos hará descansar, su vara y su cayado nos infundirán aliento y eso es pronosticar un buen futuro.

Si Dios el Padre entregó a su único hijo en sacrificio como cordero de Dios que quita el pecado para redimirnos y comprar nuestra vida con Su sangre, también nos dará todo lo que necesitamos para vivir.[5]

Lo primero que debes hacer es recibir a Jesús y reconciliarte con el hijo de Dios. Repite: “Señor Jesús, gracias por venir a la tierra a morir por mí, yo reconozco que eres mi Señor y Salvador, el día que yo muera iré contigo eternamente, porque tú pagaste el precio de mi salvación. Desde hoy soy una nueva persona. Gracias Señor”.


[1] Hebreos 11:1-7: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

[2] Hebreos 11:8-12: Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

[3]Hebreos 11:20: Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras.  

[4]Salmos 23: Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

[5]Romanos 8:31-32: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

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