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Vida en abundancia (I)

Vida en abundancia (I)

11 de abril de 2023

Tiempo de lectura: 5 minutos

Jesús no cimentó una religión sin vida porque Él es el pastor que nos da vida en abundancia,[1] pero ¿en realidad la vivimos desde Su abundancia? Algunos cristianos pareciera que no tienen suficientes pecados que combatir porque se inventan más. Tienen el ánimo de prosperar, pero luego creen que prosperar es malo. De esta forma algunos predicadores podrían caer en el error de confundir la conciencia de las personas.

Jesús habla del diablo, pero lo hace para explicar la mentira y lo muestra como el asesino desde el principio.[2] Sin embargo, en Juan 10, habla de las personas que en ocasiones dan enseñanzas que nos roban la vida abundante que Él nos provee. No siempre es Satanás quien roba, mata y destruye nuestra vida en abundancia; también lo son algunos maestros que inventan pecados más de la cuenta.[3] Por eso no permitamos restricciones que nos hagan perder una vida abundante.

No obstante, para no equivocarnos debemos saber distinguir qué no es una vida abundante. Está el caso de los hermanos que querían que Jesús les resolviera el asunto de su herencia. Él no es un cobrador, por eso nos recuerda la oración del Padre Nuestro: perdonar las deudas como Dios nos perdona. Nos invita a dejar la avaricia porque la abundancia no está en los bienes.[4] A los hermanos les habló de la parábola de un hombre rico que tenía el afán y ansiedad de conservar sus riquezas, pero no cuidó su alma.[5] Es importante cuidar nuestro espíritu para saber discernir sobre los recursos porque la fortuna está en la generosidad.

Avaricia es el afán excesivo de poseer riquezas para acumularlas sin compartir nada con nadie. Por ende, un avaro es una persona que no está dispuesta a gastar dinero e incluso es capaz de renunciar a las comodidades más elementales. Aprendamos a disfrutar de la abundancia que Dios nos da[6] porque a la riqueza le salen alas y vuela.[7] La vida copiosa se lleva por dentro cuando somos dadivosos y generosos, porque eso propicia la paz, el gozo, la alegría, el amor y el perdón.[8]

La Palabra dice que la medida de Dios es remecida, apretada, buena y rebosante.[9] Esto quiere decir que regazo es una cosa que recibe sobre sí a otra dándole amparo o consuelo; apretado se refiere a algo muy junto y falto de espacio; mientras que remecer es mover reiteradamente una cosa de un lado a otro para que le quepa más. Por el contrario, rebosar es derramar por encima de los bordes de un recipiente que lo contiene.

No juzgues si no quieres ser juzgado[10] porque con la misma vara te podrían medir. Si perdonar es el precio para mantenerme con una vida abundante, tendré que perdonar a todos porque al no hacerlo me estaría haciendo daño. Eleanor Roosevelt dijo que nadie te puede hacer daño sin tu consentimiento. Dejemos de prestarle atención a lo que no lo merece. Recordemos que el Señor nos sirve la mesa para que no dejemos de comer; Él nos llena la copa y unge nuestra cabeza.[11] De la mano de Dios siempre habrá plenitud y gozo.[12]

Jesús provee de tal manera que al que tiene sed le da un río.[13] La vida en Cristo es abundante porque Su Padre no conoce otra forma de bendecirnos que no sea rebosándonos. Él no se limita en darnos Su Espíritu,[14] pero esta llenura solo es posible gracias a Su Iglesia.


[1] Juan 10:10-11: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

[2] Juan 8:44: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suya habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira.

[3] Juan 10: 1-9: De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 

[4] Lucas 12:13-15: Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

[5] Lucas 12:16-21: También les refirió una parábola diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche viene a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

[6] 1 Timoteo 6:17: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza; las cuales son inciertas, sino que el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

[7] Proverbios 23:5: ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.

[8] 1 Timoteo 6:18-19: Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

[9] Lucas 6:38: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

[10] Lucas 6:37: No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

[11] Salmos 23:5: Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

[12] Salmos 16:11: Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

[13] Juan 7:37-38: En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

[14] Juan 3:34-35: Porque el que Dios envió, las palabras de Dios hablan; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

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