Hay tres decisiones muy delicadas en la vida. La primera es definir a qué me voy a dedicar. La segunda decisión es con quién pasaré el resto de mi vida. Y la tercera decisión es a dónde iré después de morir. Si hemos confiado en el Señor y le hemos entregado nuestras otras decisiones, tendremos una vida exitosa porque cumplimos nuestros objetivos y podremos morir tranquilos, seguros que ocuparemos un lugar junto a Él.

El Señor puede ayudarnos a tomar buenas decisiones si lo buscamos y le pedimos sabiduría, no solamente escuchando Su Palabra, sino acogiéndola con un corazón atento para ponerla en práctica1. La sabiduría de Dios, especialmente, nos ayuda a escoger a la pareja. Por eso la Palabra nos dice que si perseveramos en buscarlo la discreción y la prudencia nos guardarán de tomar la decisión de unirnos con una persona que podría hacernos daño. También habla de ser librado de la mujer extraña que no respeta pactos y que puede conducirnos a la muerte. Lo que significa que nuestra pareja puede darnos vida o quitárnosla con ansiedad, contienda y falta de paz2. ¡Por eso es tan importante aprender a escoger!

En la decisión de encontrar pareja, se debe involucrar a Dios, a los padres y por supuesto, al candidato. Pero si lo analizamos, es la mujer quien finalmente escoge porque es ella quien dice “sí” o “no”. Por supuesto que el hombre prepara todo y corteja, pero es la mujer quien asume la responsabilidad de iniciar la relación cuyo objetivo es el matrimonio, aunque es posible que nos equivoquemos y termine en ruptura, pero la intención es perdurar, porque nadie se involucra sentimentalmente con otra persona esperando separarse.

La Palabra dice que los padres dan herencia material a los hijos y la pareja perfecta la da Dios, por eso debemos involucrar al Señor y a nuestra familia en el proceso de decidir con quién nos casaremos3. Además, son ellos, tus padres terrenales y tu Padre Celestial quienes te apoyan si la relación prospera o si fracasa, así que demuestra que honras a quienes te dan herencia material y espiritual.

A los solteros, hombres y mujeres, les digo que Dios trabaja en las personas para conseguirles pareja. Hace de los varones personas responsables y comprometidas; y de las mujeres ayuda idónea, prudentes y dedicadas. Mujer, ¿te has dejado formar para ser prudente y que te vean como buena herencia de Dios para tu pareja? El Señor desea bendecir a las familias compartiendo Su sabiduría, especialmente a las mujeres que inician una relación duradera al dar el “sí”. No significa que de ellas dependa todo, porque formar una familia es cuestión de pareja, pero el Señor le ha dado a la mujer la capacidad de decidir y también de ser formadora, así que dale gracias y asume tu papel pidiéndole siempre sabiduría y un corazón dispuesto a dar amor.

Abraham fue un hombre que se involucró mucho en el proceso de buscar esposa para su hijo. Y su prioridad fue encontrar una mujer que procediera de su misma familia, es decir, que tuviera los mismos principios y valores. Por eso no quería una extranjera4.

Ese siervo de Abraham es figura del Espíritu Santo quien sabe lo que necesitas y te ayuda a buscar, además, te da sabiduría para elegir, porque no solamente hay una persona en el mundo con quien puedes vivir, pero debes ver dónde buscar.

Cuando el enviado de Abraham llegó a la región indicada, trazó un plan, y decidió ir al pozo porque una buena señal era ver la disposición atenta y servicial de las doncellas. Él sabría quién podría ser buena esposa si le daba de beber agua a él y a sus diez camellos. La señal que buscaba era la prudencia y la humildad5. Ahora buscamos señales equivocadas, el aspecto físico, el automóvil que maneja, cuando deberíamos buscar cuál es su interés por el Señor, cómo trata a su familia, si estudia en la universidad y tiene deseo de superarse. Pídele al Señor que te ayude a buscar las señales correctas para escoger a tu pareja. Que presente a su familia con orgullo y sea feliz, no una persona llena de amargura para quien tengas que ser un psicólogo personal. Debemos aprender a escoger para que la conexión en la familia sea fuerte y perdure a pesar de las dificultades.

Dale gracias a Dios porque te ayudará a apoyar a tus hijos al momento de escoger a la persona con quien formarán una familia. Sostenlos si se han equivocado, abrázalos y dales consuelo, enséñales a tomar buenas decisiones, razonen y oren juntos. Ámalos a pesar de sus errores, porque tú también los cometes y eres vulnerable, por eso buscas al Señor quien siempre te recibe con los brazos abiertos. Dios bendecirá a tu familia si le permites tomar el control de toda situación y en todo momento.

Versículos de referencia

1 Proverbios 2:1-7 dice: Hijo mío, si recibieres mis palabras,?y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;?si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia,?y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares,?Y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová,?Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría,?Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos;?Es escudo a los que caminan rectamente.

2 Proverbios 2:10-19 sugiere: Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,?Y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará;?Te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino,?De los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos,?Para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal,?que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas,?y torcidos sus caminos. Serás librado de la mujer extraña,?De la ajena que halaga con sus palabras, la cual abandona al compañero de su juventud,?Y se olvida del pacto de su Dios. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,?Y sus veredas hacia los muertos; todos los que a ella se lleguen, no volverán,?ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

3 Proverbios 19:14 comparte: La casa y las riquezas son herencia de los padres;?mas de Jehová la mujer prudente.

4 Génesis 24:1-8 relata: Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste? Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

5 Génesis 24: 9-14 continúa el relato: Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio. Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

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