Hace un tiempo, mi familia y yo vivimos una situación realmente difícil. Mi padre anhelaba tener una finca y buscó un crédito para comprarla, pero las cosas no salieron como lo esperábamos. No podíamos pagar la deuda y la iban a embargar. Ese fue un sueño que se convirtió en una pesadilla. Fue duro porque el proceso se había complicado. ¿Qué hacer?

Lo primero frente a una circunstancia adversa es pactar con Dios. Si vamos delante del Señor y hacemos un pacto, Él se lo toma en serio, y espera que la voluntad del hombre permanezca firme, porque cumplirá, no dejará avergonzado a nadie. Pregúntale a Jabes, Jacob, Abraham, Moisés, Job, lee la Biblia, ellos pactaron. No escuches a otros que no darán la cara por ti. Hay que ir al altar y hacer un pacto con Dios.

El segundo paso es convertirse en buena tierra para escuchar Palabra y hacerla fructificar. En la parábola del buen sembrador vemos diversos tipos de tierra. La semilla es el mensaje de Dios y nosotros debemos ser buena tierra. Todos los días debes recibir y proteger esa valiosa semilla. ¡No permitas que el diablo la robe! Está escrito que debemos proteger todo mensaje de fe que fortalecerá la convicción de que el Señor no nos abandonará. La semilla bendita de la Palabra de Dios debe caer en buena tierra, ¡créela, abrázala y protégela!

También vemos que hay terreno pedregoso en donde la semilla cae pero no echa raíz. Esas son las personas que escuchan y se deleita con la Palabra, pero no hay forma de que la crean de verdad y que el mensaje penetre en su mente para cambiar su pensamiento. Entonces, se desaniman cuando vienen los tiempos de persecución. Que la tristeza no nos agobie. No pierdas la Palabra que Dios ha sembrado en ti. Pídele al Señor que te hable, permite que te guíe, que te dé seguridad cada día. Déjate engendrar por la palabra de fe, haz a un lado tu situación emocional, las humillaciones, no le des la espalda al pacto que hiciste con Dios. Como familia apóyense en todo momento.

Otras personas son como la tierra donde hay espinos, en donde la semilla de la Palabra de Dios ha encontrado lugar, pero se muere entre las situaciones mundanas, riquezas, placeres o responsabilidades, por lo tanto, no pueden ayudar a otros a creer. ¿Cómo manejas el afán? ¡No permitas que se coma tu semilla!  Por último, hay buena tierra, el corazón bueno y recto que escucha la Palabra, la retiene y luego se ocupa de esparcirla para que la gente crea[1]. Con mi familia, estábamos “salados”, nada funcionaba, si intentábamos lotificar, no se vendían los lotes, éramos una tie

Versículos de Referencia:

[1] Lucas 8:10-15 (Biblia al día) dice: Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

 

 

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