Hace un tiempo, estuve hablando acerca de Ana y la tristeza que tuvo. Nosotros podemos gozarnos a pesar de todo. Uno no se goza por todo, pero se goza a pesar de todo.  A veces, estoy en una funeraria y, normalmente, no es una ocasión de gozo. Pero se me ocurrió un día en medio de la tristeza, preguntarles si tenían algún buen recuerdo de la persona y los puse a hablar; les pregunté cuál era el recuerdo más chistoso que tenían de la persona que había fallecido. Siempre tenemos circunstancias y problemas por los cuales ponernos tristes, pero también hay cosas por las cuales nos podemos gozar. Podemos buscar algunas cosas con las que podamos divertirnos. Si has perdido algún ser querido últimamente y te pones a pensar en los momentos alegres que pudieron vivir, estoy seguro que a pesar del dolor, Dios va a poner una sonrisa en tus labios. Uno puede decidir qué pone en la mente; todo el tiempo estamos procesando algo, todo el día, todas las semanas, todo el año, y cuando eres una persona que se mantiene procesando los fracasos de la vida, porque todos fracasamos.

 Cuando eres una persona que todo el tiempo se alimenta del momento que fracaso, entonces el miedo empieza a formar parte de tu carácter es esencial y a la primera señal de que algo parecido pueda ocurrir, tu lo das por hecho. Todo lo contrario, aquellas personas que en medio de los problemas han logrado vencer y se alimentan de la fe, cuando algo parecido viene, logra lo mejor. Por ejemplo, alguien que haya logrado vencer el cáncer, logra vencer algo semejante. ¿De qué alimentas tus pensamientos? ¿De las cosas malas que han ocurrido, de lo mala que está la situación? Por mala que este la situación, también hay quienes están saliendo adelante. Es circunstancial, le pasó algo a la empresa, pero no necesariamente al país. Hace unas semanas, viajé a la costa de este país, hice seis horas, en lo que normalmente hago dos horas y media. En una gasolinera conté 21 traileres. Dije yo, “pues no está tan malo como parece, o nos lo quieren hacer parecer”.

Cada quien va viendo, no puedes dejar de ver lo otro, pero el énfasis ha sido en alimentarnos de lo malo que pasa. Eso no puede mantener nuestro espíritu alegre, contento, lleno de fuerzas. La vida es una bendición de Dios, llena de problemas. Si tiene la bendición de estar vivo, junto con ese paquete tiene un tanate de problemas. Tiene que tener la bendición de tener el gozo del Señor para tener la fuerza para enfrentar los problemas, y eso es vivir. Es todo el tiempo enfrentando problemas, meditando, avanzando, pero eso no quiere decir que sean sólo problemas. Los tenemos que enfrentar con gozo, alegría, una mente clara. Todos vamos a tener problemas, algunos tienen su problema justamente sentado a la par. 

I Samuel 1:17

Eso hoy no es suficiente para mucha gente para tener paz. Ya oré por ti, se supone que es para que quedes sano hoy, ten paz ya. Pedimos más comprensión a lo que nos pasa, que soluciones. Algunos oran pidiendo que le quite la enfermedad al otro y se la dé a él. Podemos orar unos por otros, pero no tomar su lugar. Esos son puros sentimientos, no tiene nada de fe. Imagínese un Dios que esté haciendo esto. Si tiene poder para quitarlo él, que no se lo ponga a nadie. Si alguien pierde un miembro, usted no dice “quítamelo a mí y se la pones a él. ¿Dónde le enseñaron a hacer ese tipo de transacción? Eso pasa por no leer la Biblia y “dis” que ser espiritual, pero eso es ser sentimental. Ana está triste acá, porque no puede tener hijos, y cuando Elí le dice: “Vete en paz,” ella se fue por su camino, comió y no estuvo más triste. No estaba embarazada, no se había acostado aún con su esposo, pero estaba contenta. 

Proverbios 29:22

El corazón alegre constituye buen remedio. 
 

Entonces, ¿con qué se corrige la enfermedad y los problemas? Con un remedio. La alegría cura muchos males, mas el espíritu triste enferma. ¿Cómo nos mantenemos saludables? Estando alegres. ¿No será que cuando ella no estuvo más triste, se fue la esterilidad y vino la fertilidad? Ella estaba triste, porque no había podido tener hijos, y esta tristeza pudo haber secado sus entrañas, pero cuando no estuvo triste, Dios le concedió su petición. No crea que estando triste es cuando Dios contesta. Siempre le he dicho a la gente, ¿quiere sacarle algo a Dios? Sáqueselo con una sonrisa, uno va con Dios con buena cara. Cuando ayunes, perfúmate, báñate, no con cara triste. Hay que estar alegre.

Sonría, alégrese. Siempre que uno tiene un problema la mente se ve invadido por un pensamiento. A veces uno no puede decidir no tener el problema, pero si puede decidir la actitud con que lo enfrenta. Hay que regocijarnos. Después de un pensamiento, lo invade un sentimiento y una vez lo tiene, tiene la obligación de administrarlo. Usted administra el enojo, la alegría, la tristeza, frustración, etc. Un sentimiento se administra. ¿Cuántos reconocemos que enojados hemos hecho cosas que no debíamos? ¿Cuántos hemos tomado decisiones cuando estamos tristes? ¿Cuántos reconocen que hemos tomado la mayor parte de las veces la decisión equivocada? Tenemos que tener cuidado con lo que decidimos por lo que sentimos. Cuando uno aconseja o lo aconsejan, uno pregunta ¿ya te sientes mejor? ¿Qué arreglamos? Nada. Como que si sentirlo arreglara las cosas, el problema sigue ahí. Hay sentimientos que definitivamente provocan cosas malas, secan los huesos, sirven para enfermarse, no para otra cosa. Hace poco, tuve el caso de una persona que por robarle el carro, se lo llevaron a él. La esposa empezó a llamar a los suegros, hermanos, etc. Yo le dije no llamara a nadie, que ya iba a aparecer, que era mejor llamar a las autoridades, a la gente de influencia, etc. Llore duro, pero no llame a medio mundo, porque cuando sintamos, ya apareció, y el otro se murió de un infarto. Los sentimientos son inevitables. No nos quisiéramos enojar, pero lo hacemos. La Biblia dice que nos enojemos, pero que no pequemos. Enciérrese, pegue un grito, pero no peque. Pero si se enoja, baja el vidrio del carro y le dice algo a otra persona. Esta persona se baja del carro, le va a pegar y al final, todos pecaron. 

Si debo de escoger, me voy a gozar. Con alegría se toman mejores decisiones que con tristeza. Lo que le estoy diciendo parece fácil, nadie dice que lo sea, pero hay que empezar a hacerlo. La vida no me ha sonreído, pero yo sí puedo sonreír. No estamos diciendo que no tengas tristeza, que nunca te enojes; sino que administres bien lo que vas a hacer con ese sentimiento.  

Lucas 10

¿Ustedes creen que Jesús llevo cargas? ¿Que tuvo presiones? Sólo la presión de venir a salvar al mundo y si pecaba no lo lograba. Tenía la presión de los políticos, los religiosos, lo amenazaban, lo querían matar. Confundimos ese montón de sentimientos, que hay que poner en orden. ¿Cuántos de nuestros problemas no se han resuelto por falta de fe? Y encima está molesto porque nadie lo llama.

Este año tenemos que madurar más que nunca. El Señor siempre hizo tiempo para regocijarse. A veces, está más afligido usted que el endemoniado. No quiere decir que no te regocijes por echar fuera un espíritu  malo, sino que lo hagas por la raíz de porqué puedes hacer esto. Gócense en la razón por la que lo pueden hacer. Ese regocijarse cuando va al original, es un regocijo no de “Ay que alegre,” sino de saltar, remolinear, dar vueltas, es toda una expresión de gozo la que el tuvo. ¿Acaso Jesús no lloró cuando supo que Lázaro estuvo muerto? ¿Acaso no se enojó cuando supo que habían hecho de las ofrendas un negocio? Volteó todo, se enojó.

I Tesalonicenses 5:11-16

A pesar de todo, me voy a regocijar. 

Quiere decir que aún en la familia del Señor se nos hace mal, eso se llama madurez, aceptar que así son las cosas. Tengo que alentar al débil, al ocioso; tengo que corregir al que está mal, y encima estar gozoso. Cuando a uno le toca hacer eso, el gozo entra en riesgo. A mí, la gente me dice: “¿Cómo puedes tener el trabajo que tienes,  pensar en los problemas, tener una familia, ese ministerio y tener gozo? Es que ese es un mandamiento. Tengan gozo siempre, no le están preguntando, sino le están diciendo que se debe gozar. Cuando uno mantiene gozo y alegría, la mente se mantiene lúcida, atenta; es otro tipo de mente, pensamientos buenos vienen, creativos, solución de problemas. Pero si por esos problemas, venden tu gozo, no te queda solución, la mente se entorpece, los ojos se ciegan, no se puede así. Todo lo empiezas a ver mal y luego quieres arreglar las cosas con una oración de alguien. Si que alguien ore por ti arregla todo, entonces vengan todos. Pero sales por esas puertas, vuelves a tu casa y el mismo problema estará ahí. Tienes que ir como una persona diferente, con el gozo del Señor. Problemas, vas a salir de unos y te metes en otros. Aquí hay tres tipos de personas: los que han salido de un problema, los que están en medio de uno, y los estarán por entrar a otros. Y algunos de ustedes son el problema de otro, al menos quitémonos eso.

Tú decides qué vas hacer. Vas a seguir justificando tu mal ánimo, tu tristeza o vas a decir “eso no arregla nada, tengo que hacerlo diferente”. Algunos dicen “si estuviera en mi posición…” pero eso no nos saca adelante. Tenemos que jugar cada quien la que nos toca y bien. No le puede decir al delantero: “Tú, como no eres el portero…” Cada quien a lo que le toque, pero con ánimo. Yo le digo “no” a la tristeza, porque no quiero que se sequen mis huesos, digo sí al gozo eterno.

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