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Agradecimiento eterno

Agradecimiento eterno

28 de noviembre de 2021

Tiempo de lectura: 3 minutos

En el Apocalipsis leemos que cuatro seres alados y veinticuatro ancianos daban acción de gracias a Dios y bendecían Su nombre. Los ancianos echaban coronas en Su trono, diciéndole: “Eres digno de recibir la gloria y la honra”,[1] coronas que, por cierto, Dios mismo se las dio.

¿Qué hacemos con todo lo que Dios nos da? ¿Lo ponemos a sus pies? Aquí en la tierra podemos interpretar una corona, por ejemplo, como las buenas notas del colegio, las primicias de nuestra cosecha, la buena voluntad para ayudar al necesitado. No solo se trata de decir “gracias”, sino de llevar ese agradecimiento a una acción.

Ser agradecidos es algo que debemos aprender desde niños, pues hay cosas que si no las aprendemos de pequeños será muy difícil aprenderlas de grande. No solo hay que ser agradecidos con Dios, también debemos acordarnos de las buenas acciones que otras personas tuvieron con nosotros. En el Antiguo Testamento leemos que el pueblo de Israel se olvidó de todo lo que Gedeón hizo para librarlo de sus enemigos y su falta de agradecimiento les trajo malas consecuencias.[2] Su falta de agradecimiento se traduce en su falta de memoria.

Siempre que Dios nos bendice lo hace a través de alguien. Tú no puedes estar agradecido con el “algo”, sino con el alguien. Hay que ser agradecido con el amor que recibimos y con el que damos.[3] Dios siempre usa a personas como respuesta a nuestras oraciones. Todos hemos recibido una bendición que manda Dios por las manos de alguien más, pero lo más hermoso es cuando nosotros, a veces sin saberlo, somos la respuesta de Dios a las oraciones de alguien más. Sé agradecido cuando Dios te use como respuesta a la oración de otro.

Es cierto: cuando ayudamos a una persona y ni las gracias nos da, se nos quitan las ganas de seguir bendiciendo. Sin embargo, también deberíamos estar agradecidos por ser instrumentos de Dios para bendecir a otros. Una persona agradecida siempre será más feliz que alguien malagradecido. ¡Que se te note el agradecimiento![4]

Tengamos acciones de gracias, y más si son para Dios.[5] Si transmitimos esa conducta en nuestro hogar, en nuestro trabajo y en nuestro entorno, seremos aún más bendecidos.


[1] Apocalipsis 4:8-12: Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

[2] Jueces 8:33-35: Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit. Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor; ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

[3] Colosenses 3:14-15: Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

[4] Esdras 3:11-13: Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.

[5] Salmos 100:4: Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.

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