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Casa de Dios

¿Cómo te quedó el ojo?

Pastor Juan Diego Luna

03 de marzo de 2026

Tiempo de lectura: 8 minutos

Jesús enseña cómo el ojo tiene una función importante para que haya luz o tinieblas en nuestra vida y explica la relevancia de tener luz habitando nuestro cuerpo. Pero lo hace desde un contexto de comparación con el tesoro que puede dar la riqueza.  Al profundizar, deja claro que el tema principal es la relación de tu corazón con las riquezas.[1]

Entonces, queda claro que el tema es la relación de tu corazón con el dinero y quién ocupa la prioridad en la vida, porque Jesús lo relaciona con tener un ojo bueno o malo. Pero, ¿qué significa tener un buen ojo si también se relaciona con luz y tinieblas?

El contraste de la luz

En Génesis, desde el momento de la creación, se introducen los dos reinos: la luz y las tinieblas.[2] De hecho, en el Edén el propósito principal era dar a conocer el reino de la luz. Y tú y yo fuimos separados para dar a conocer la luz del reino de los cielos. Pablo lo decía: ustedes resplandecen como luminares en esta tierra. Tenemos que separarnos del reino de las tinieblas.

Recordemos que Jesús es la luz del mundo. La luz señala vida, orden, justicia y la presencia de Dios. En cambio, tinieblas es caos, es injusticia, desconfianza y refleja un desorden desde el interior. El hombre fue creado para tener una relación con Dios. Tú y yo fuimos creados para relacionarnos con él. Por eso, Cristo Jesús vino a la tierra para que, a través de su sacrificio y Su sangre, tu relación con Dios fuera restaurada como Padre que está en los cielos.

Relación del ojo con el reino de luz

El término ojo lo usaban los hebreos para dar a conocer su perspectiva de las cosas. Cuando los hebreos decían: «Tu ojo», se referían a tu perspectiva de las cosas. Es importante la cosmovisión, pero no solo representaba perspectiva, representaba deseo y una intención interna. Proverbios describe el ojo misericordioso, el ojo generoso.[3] Así que, cuando se referían a alguien con buen ojo, significaba que esta persona era generosa.

Jesús dice: «El que tenga buen ojo será lleno de luz. El que tiene mal ojo estará en tinieblas”. Jesús, enseña que, dependiendo de cómo valore las riquezas, puedo estar en Su reino o en el reino de tinieblas. En la ley de Moisés se anima al pueblo a no endurecer su corazón ante los pobres o necesitados; también enseña a perdonar las deudas y no aprovecharse de los demás en sus necesidades; se anima a ser generosos y abrir las manos para dar.[4] “Cuídate de que no haya pensamiento perverso en tu corazón. Cuídate de que no estés en tinieblas”. Se relaciona nuevamente el contraste entre generosidad o tinieblas por no compartir si se mira al pobre con malos ojos.

El reino de los cielos es generoso; permite que el Espíritu Santo te enseñe a ser generoso y que las posesiones no te dominen. En síntesis, Salomón utiliza el término buen ojo y mal ojo según seamos misericordiosos con el necesitado.[5] La ley también usaba este término para referirse al tratamiento de los bienes con un buen o un mal ojo.

El reino de los cielos es justicia

En la parábola de los obreros de la viña y el hacendado se ilustra el significado de la justicia con un pago considerado como justo.[6] Cuando cuestionan su perspectiva del pago convenido, el hacendado explica que ellos lo están viendo con un ojo malo y se molestan porque él tiene un ojo bueno, bondadoso y generoso, que ellos no pudieron comprender.

Y Dios dice que seguirá siendo generoso. No importa lo que tú pienses, no importan tus términos de justicia y generosidad, la gracia y la misericordia de Cristo Jesús son incomprensibles. Dios quiere ser generoso contigo.

Jesús ilustra que el joven rico se fue triste porque consideraba sus abundantes bienes como más importantes que ser un discípulo de Jesús y tener un tesoro en los cielos.[7] Luego, Jesús explicó a sus discípulos que al dejar todo por seguirlo recibirían cien veces más en esta tierra.[8] Entonces, el problema del joven rico fue que no aceptó ser libre; sus bienes lo tenían poseído y no quiso soltarlos.

La luz del ojo que parece oscuridad

Existe una luz, que parece luz, pero de verdad es oscuridad. El riesgo es esta avaricia disfrazada de generosidad. Jesús está siendo ungido con un ungüento muy caro y los discípulos empiezan a decir que es un desperdicio y su opinión fue que mejor lo vendieran y lo dieran a los pobres.[9] Esto explica las palabras de Jesús: “Si la luz que en ti hay es oscuridad” porque en el caso de Judas, el tesorero de Jesús, él sustraía de los fondos para sus gastos personales y aparentaba luz, pero vivía en tinieblas. Jesús, que representa el reino de la luz, nos anima a tener un buen ojo. Esta luz disfrazada de oscuridad señala Jesús, es una mayor oscuridad.

En resumen, la generosidad nos alinea con el orden de Dios, nos alinea con el reino de Dios. Un ojo bueno, entonces, es un ojo que confía, es un ojo que comparte, es un ojo que descansa y es un ojo que vive ligero. Un ojo malo es un ojo que retiene, es avaro. Un ojo malo oscurece la vida y ese tipo de codicia es mala.

Finalmente, el Espíritu Santo trabaja en el corazón de cada uno de una forma diferente para llevarnos a la generosidad, porque amar es compartir.

Referencias

[1]Mateo 6:18-34 (NBLA): 19»No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban ; 20sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; 21porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. 22» La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! 24»Nadie puede servir a dos señores ; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas. 25» Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? 26Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? 27¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida ? 28Y por la ropa, ¿por qué se preocupan ? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. 29Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe ? 31»Por tanto, no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”. 32Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. 33Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas.

[2]Génesis 1:1-5 (NBLA): 1En el principio Dios creó los cielos y la tierra. 2La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 3 Entonces dijo Dios: «Sea la luz». Y hubo luz. 4Dios vio que la luz era buena; y Dios separó la luz de las tinieblas. 5Y Dios llamó a la luz día y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día.

[3]Proverbios 22:9 (RV1960): 9El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente.

[4]Deuteronomio 15:7-11 (NBLA): 7»Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, 8sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades. 9Cuídate de que no haya pensamiento perverso en tu corazón, diciendo: “El séptimo año, el año de remisión, está cerca”, y mires con malos ojos a tu hermano pobre, y no le des nada; porque él podrá clamar al SEÑOR contra ti, y esto te será pecado. 10Con generosidad le darás, y no te dolerá el corazón cuando le des, ya que el SEÑOR tu Dios te bendecirá por esto en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas. 11Porque nunca faltarán pobres en tu tierra; por eso te ordeno: “Con liberalidad abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra”.

[5]Proverbios 22:9 (NBLA): El generoso será bendito, porque da de su pan al pobre.

[6]Mateo 20:1-16 (NBLA): 1»Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. 2Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3Salió después como a la hora tercera, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; 4y a estos les dijo: “Vayan también ustedes a la viña, y les daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. 5Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. 6Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: “¿Por qué han estado aquí parados todo el día sin trabajar?”. 7Ellos le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a la viña”. 8»Al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos y terminando con los primeros”. 9Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. 10Cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, 12diciendo: “Estos últimos han trabajado solo una hora, pero usted los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día ”. 13»Pero respondiendo el hacendado, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. 15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?”. 16Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos ».

[7]Mateo 19:16-22 (NBLA): 16Y un hombre se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué cosa buena haré para obtener la vida eterna?». 17Jesús le respondió: «¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno? Solo Uno es bueno; pero si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos». 18«¿Cuáles?», preguntó* el hombre. Y Jesús respondió: «no matarás; no cometerás adulterio; no hurtarás; no darás falso testimonio ; 19honra a tu padre y a tu madre ; y amarás a tu prójimo como a ti mismo». 20El joven dijo*: «Todo esto lo he guardado; ¿qué me falta todavía?». 21 Jesús le respondió: «Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé Mi discípulo». 22Pero al oír el joven estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.

[8]Mateo 19:23 – 20:16 (NBLA): 23Jesús dijo entonces a Sus discípulos: «En verdad les digo que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. 24Otra vez les digo que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios ». 25Al oír esto, los discípulos estaban llenos de asombro, y decían: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». 26Jesús, mirándolos, les dijo: «Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible ». 27Entonces Pedro le respondió: «Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, recibiremos?». 28Jesús les dijo: «En verdad les digo que ustedes que me han seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, ustedes se sentarán también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 29Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por Mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. 30Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.

[9]Mateo 26:6-13 (NBLA): 6Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7se acercó a Él una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre Su cabeza cuando estaba sentado a la mesa. 8Pero al ver esto, los discípulos se indignaron, y decían: «¿Para qué este desperdicio? 9Porque este perfume podía haberse vendido a gran precio, y el dinero habérselo dado a los pobres». 10Pero Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestan a la mujer? Pues buena es la obra que me ha hecho. 11Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a Mí no siempre me tendrán. 12Pues al derramar ella este perfume sobre Mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 En verdad les digo, que dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho, en memoria de ella ».

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