Lo que Dios da, lo cultiva, lo multiplica y lo preserva; ese proceso se explica en la ley de la siembra y la cosecha, pero en esta prédica se expone cómo ser el mejor segador sin perder la bendición.
Los regalos del reino de Dios traen consigo un valor agregado que los pone a crecer para obtener la más alta productividad; cuando esta verdad se aplica en la tierra, cambia la ruta de muchas vidas.
Una inquebrantable voluntad divina es un sólido ejemplo de permanencia y acercamiento por siempre para donar todo por amor al ser humano, quien no lo merece, pero si debe imitarlo, y esa es la esencia de esta enseñanza.
En esta enseñanza aprendemos que nuestras creencias conducen a decisiones y modifican comportamientos que revelan por qué actuamos de cierta manera ante las verdades y promesas de la Palabra de Dios.
La generosidad de una persona puede cambiar toda una comunidad; para eso tiene que haber una conciencia diferente en nuestro corazón y una manera de pensar muy distinta, y eso es lo que aborda esta prédica.