Dios no solo te llamó a creer, sino a soñar con Él. Cuando el Espíritu Santo llena tu vida, despierta sueños que transforman realidades. No son deseos personales, son llamados eternos para traer el cielo a la tierra. Descubre cómo identificar el sueño de Dios, convertirlo en acción y caminarlo con fe, propósito y constancia.